LA COSTUMBRE DEL PODER: El poder, notas

 Gregorio Ortega Molina 22 de junio de 2018 – 00:01


*El tiempo real es el novedoso instrumento del poder. Su fuerza se mide en pixeles, bites, troles, pero usarlos requiere de una mentalidad entrenada en los efectos inmediatos de lo instantáneo, de saber, al segundo, lo que ya no puede esperar al noticiario o al rompimiento de programación

La presencia y fuerza del poder se modificó en la medida que variaron los instrumentos para hacerlo sentir, para imponerlo, indultar y olvidarse de los crímenes de lesa majestad cometidos en su contra, al fin y al cabo eso es el perdón: olvido.

Nada como el uso del tiempo real para que las atribuciones y abusos del poder se manifiesten. El estratega político de Donald Trump que conceptuó la idea de imponer la autoridad y el temor vía twitter, conoce a la perfección el valor de ese instrumento: humilla y avasalla, inspira miedo y amilana -mediante el desafío- desde el momento en que el interlocutor quedó convertido en un mensaje, porque ni manera de verle el rostro, mirarlo directamente a los ojos, con el propósito de discernir qué se trae, verdaderamente, entre manos.

Al Señor le dio tiempo de sepultar al ejército del faraón con las aguas del Mar Rojo; de haber poseído los egipcios misiles V2 en funcionamiento, otra comunidad habría fundado el Estado de Israel, la Tierra Prometida hubiese sido destinada a otro pueblo elegido por Dios.

A Daladier y Neville Chamberlain les dio tiempo de regresar a sus respectivos países, para informar que Adolfo Hitler no iría a la guerra, aunque después, con la invasión a Polonia y la anexión de Austria, se dieron cuenta que les tomó el pelo. De haber existido Internet  no se hubiera escrito el capítulo entero de la Segunda Guerra Mundial.

 

El verdadero terror atómico no radica en la muerte por radiación, como ocurrió con las víctimas de Chernobyl, ni por los destrozos dejados en Hiroshima y Nagasaki. No, es la velocidad, es el rayo, es el parpadeo en que todo puede consumirse y llevárselo el Diablo.

El poder por el que aquí disputan las organizaciones criminales y el gobierno legalmente establecido, equivale a minucias, migajas, moronitas; en ese pleito callejero la parte del león se la llevan los espectadores, encarnados en esos hombres de negocios que sustituyeron a los sindicatos obreros y deciden, así, qué sí y qué no puede hacerse en materias económica y laboral, educativa y de salud. Les falta aprender a manejar el twitter con la maestría con la cual lo hace el presidente de Estados Unidos.

El tiempo real es el novedoso instrumento del poder. Su fuerza y número de sus efectivos se mide en pixeles, bites, troles, pero usarlos requiere de una mentalidad entrenada en los efectos inmediatos de lo instantáneo, de saber, al segundo, lo que ya no puede esperar al noticiario o al rompimiento de programación.

     Adiós a las oficinas de prensa, olvídense de los medios informativos tradicionales, el poder requiere perfeccionar las redes sociales y el twitter, para mangonear (que no es gobernar) sin prisa, pero también sin pausa.
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LA COSTUMBRE DEL PODER: Niños y aranceles para mangonear

 Gregorio Ortega Molina 21 de junio de 2018 – 00:01


*El regreso de la criba de seres humanos en las puertas de Auschwits, y el modito con el que los militares argentinos arrebataron a los hijos de los brazos de sus madres

Las peores pesadillas suelen devenir realidad. Las fotografías de la criba de seres humanos al llegar a Auschwits, o la manera en que los militares argentinos arrancaron a los hijos de los brazos de sus madres, regresan con la estulticia migratoria de Donald Trump. Así actúa para imponer temor.

Descorazonan las respuestas tardías y equívocas de nuestro gobierno y que la sociedad unida aplauda a su presidente constitucional, porque sin detenerse a meditarlo se metió, de lleno, a una riña barriobajera, ni siquiera de pandilla organizada.

A una mentada de madre estentórea gesticulada por Donald Trump, EPN y su grupito de “inteligencia” respondieron con una cuchufleta. El daño humano y económico -que se resentirá al paso del tiempo y no antes de 8 a 12 meses- causado por la política migratoria y los aranceles al acero y el aluminio supera la mordidita a los que impone México a alimentos y bebidas.

La respuesta necesariamente era otra, comparable al daño que se resiente y las muertes que causa el compromiso unilateralmente asumido por el gobierno mexicano, para -en la medida en que su mercado de narcoconsumidores se resiente sin afectar los precios internacionales de los estupefacientes, para no desbalancear las narcoeconomías- contener, con nuestros cadáveres, el tráfico de drogas químicas y naturales que la sociedad de Estados Unidos consume con alegría, para alinearse a los parámetros internos impuestos por sus sistemas de seguridad, a efecto de establecer un control efectivo sobre la <<energía sobrante>>, que daña y cuesta más que las narcodependencias.

     ¿Qué tan comparables son los beneficios dejados a México por la Iniciativa Mérida, a cambio de tanta pobreza, tanto desaparecido o desmembrado? ¿Y los estragos sociales de la violencia? ¿La deformación que padece el país en su desarrollo, por convertirlo en un verdadero muro de contención al narcotráfico, sólo que dosificado, para que llegue a los consumidores lo que debe llegar, sin desbalancear la economía de mercado de estupefacientes?

Aunque quizá esta Iniciativa Mérida es el menor de nuestros males. La migración, con todo lo que trae y que no desea permanecer en México, favorece la corrupción de las autoridades mexicanas, incide en la intoxicación de relaciones humanas con lo peor, pues desafortunadamente no siempre llega lo mejor, como ocurrió con los exilios español, argentino y chileno, que optaron por nuestras tierras debido a un único mal: la dictadura.

Al puyazo de los aranceles debió responderse con la inteligencia de la diplomacia, con la fuerza de la razón, con los argumentos del más fuerte, porque los mexicanos somos más responsables que la estupidez estadounidense.

¿Por qué hemos de contener en nuestra casa el tráfico de estupefacientes a la suya? ¿Nos pagan lo suficiente? ¿Cómo hacernos aparecer los malos de película y los maltratadores de los derechos humanos, porque acá mueren o son esquilmados y violentados los que en busca del sueño americano atraviesan México? ¿Cómo contribuyen para que nuestras autoridades lo hagan bien? ¿Nos dan tecnología? ¿Construyen y sostienen estaciones migratorias?

     Encima, separan a los críos de sus padres, imponen aranceles, como si nos mentaran la madre, y nosotros, tan tontos, nos dejamos y también se las refrescamos. Es nuestro consuelo.
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LA COSTUMBRE DEL PODER: Ayotzinapa, sin verdad válida

 Gregorio Ortega Molina 20 de junio de 2018 – 00:01


*La propuesta Comisión de la Verdad sobre Ayotzinapa no puede ni debe situarse sobre la legislación penal ni las decisiones de los tribunales, pero nada impide determinar si quienes ya dieron el caso como juzgado y determinaron una única verdad histórica, acertaron o se equivocaron

Establecer sobre uno o varios hechos sucedidos una versión considerada, acertada o erróneamente, como verdad, es un tema colindante con lo religioso, por no decir bíblico. En el caso que nos atañe carecemos de heridas para meter los dedos en los agujeros de los clavos, o la mano en el costado del Señor.

Escritores contemporáneos cuyas obras describen las variaciones de una misma verdad, nos dejan claro que considerarla tal es harto difícil, porque no fuimos testigos y lo que ha de valorarse o juzgarse sólo es sabido de oídas. Las versiones son contrarias unas a otras, porque todas están patrocinadas por intereses políticos incompatibles, incluso la avalada como verdad histórica frente a la historia verdadera: Jesús Murillo Karam no fue testigo presencial y todo lo recibió de segundas y hasta terceras manos.

Los protagonistas de las consecuencias de la incredulidad de los sucesos de Ayotzinapa decidieron olvidar que “… en la vida de los seres humanos no solamente ocurren las cosas… Construimos lo que nos ocurre. Lo construimos, lo invocamos, no dejamos escapar lo que ha de ocurrirnos. Así es el género humano. Obra así incluso sabiendo o sintiendo desde el principio, desde el primer instante, que lo que se hace tendrá consecuencias fatales. Es como si se mantuviera unido a su destino (siempre la humanidad), como si se llamaran y crearan mutuamente. No es cierto que la fatalidad llegue ciega a nuestras vidas, no. La fatalidad entra por la puerta que nosotros mismos hemos abierto, invitándola a pasar”.

La anterior es una paráfrasis que Sándor Márai pone en boca del general que alecciona a su subordinado duranteEl último encuentro. Y sí, hemos de deducir que el gobierno que se despide de manera apresurada y hace sus maletas a la trompa talega, abrió de par en par la puerta a la fatalidad, pero es posible que aunque lo encuentren culpable de incumplimiento del mandato constitucional debido, lo único que lo lesionará es el desprestigio, el denuesto, el escarnio, porque, como en todos lados, los resultados de las comisiones de la verdad no son vinculantes, y después de emitida la segunda versión de la verdad histórica, lo más que puede ocurrir es que se reabra el caso Ayotzinapa, y el nuevo juicio dure más años que vida le quede a los supuestos culpables.

Además, ¿quién en México tiene la estatura moral para encabezar una comisión de la verdad que se crea más por intereses políticos que por afán de administrar justicia por encima de la ley? Ernesto Sábato encabezó, en Argentina y como consecuencia de la dictadura de los generales, La Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas, y acá no veo a alguien de su estatura.

     La propuesta Comisión de la Verdad sobre Ayotzinapa no puede ni debe situarse sobre la legislación penal ni las decisiones de los tribunales, pero nada impide determinar si quienes ya dieron el caso como juzgado y determinaron una única verdad histórica, acertaron o se equivocaron. Lo que no desvirtúa las opiniones vertidas por Ana Laura Magaloni y Diego Valadés.
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LA COSTUMBRE DEL PODER: Del corporativismo sindical al empresarial

 Gregorio Ortega Molina 19 de junio de 2018 – 00:01

*El pivote sólido para renovar el contrato de esperanza y dar una nueva oportunidad a México y los mexicanos debe ser el Poder Judicial de la Federación, a efecto de que los corruptos cuya manera de vida es injustificable e incomprobable, sean sancionados y sus bienes regresados a la Tesorería

“¡Ora sí que estamos jodidos!”, escucho en el vagón del metro quejarse a un obrero, que concluye: “Terminaron por darlas”.

Argumentaba sobre cómo los gobernantes permitieron que se desestructuraran los partidos, se diluyeran sus sectores y se facilitara el corrimiento del poder, que de las manos de los políticos se transfirió a las de los empresarios.

Nunca como en estas elecciones se muestra el poder de los diversos grupos empresariales, que protestan por puro formalismo, para hacer sentir su presencia, de idéntica manera a lo que hizo durante años Fidel Velázquez, para que lo escucharan, para que le cedieran la parte de poder correspondiente al sector obrero, y así asegurar el mantenimiento de la paz social.

Lo anterior ya no opera. Es la voz del CMN la que se hace presente para que se entienda que quien llegue al poder es con ellos con los que debe negociar; exactamente a la inversa de lo que fue uso y costumbre del sistema político, porque fueron los sectores los que debían adecuarse a los compromisos adquiridos por los nuevos gobernantes con las cúpulas empresariales. Hoy, son los políticos los que han de plegarse a las necesidades de los hombres de negocios, capaces de mover sus fortunas con la oportuna velocidad cibernética requerida, para responder a la inseguridad jurídica que encuentre su riqueza.

No debemos olvidar que desde que los hijos de México decidieron abrevar su manera de ser en las universidades estadounidenses, acá se copia en forma y sentimiento el quehacer político y empresarial, para administrar al país como una empresa.

En Réquiem por el sueño americano Noam Chomsky lo deja absolutamente claro: “En la década de 1970 los tribunales decidieron que el dinero era una forma de expresión en su sentencia Buckley contra Valeo. Luego pasaron los años hasta llegar al caso de Citizens United, que afirma que la libertad de expresión de las empresas no puede limitarse”.

No le demos muchas vueltas. De confirmarse electoralmente el triunfo de AMLO, éste accederá al poder con la enorme carga anímica de responder a sus votantes -que para eso lo eligieron-, y la imperiosa necesidad de contemporizar con los que mandan, de allí que la única palanca, el pivote sólido para renovar el contrato de esperanza y dar una nueva oportunidad a México y los mexicanos, sea el Poder Judicial de la Federación, a efecto de que los corruptos cuya manera de vida es injustificable e incomprobable, sean sancionados y sus bienes regresados a la Tesorería; exhibidos y denostados por la sociedad, para que la violencia se limite a lo verbal y lo legal, pues no podemos darnos el lujo de ir más allá; tres mil kilómetros de frontera lo explican con claridad.

Obvio que los integrantes del CMN también tienen sus limitantes, porque no creo que sean absolutamente irresponsables.

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LA COSTUMBRE DEL PODER: El voto de 37,435 desaparecidos

 Gregorio Ortega Molina 18 de junio de 2018 – 00:1


*Me pregunto, la cifra dada ¿fue proporcionada cerca o lejos del 1° de julio? ¿Incidirá en la conciencia del electorado? El aroma de las fosas clandestinas ¿llegará a las urnas electorales?

 

Toda vez que hay un desaparecido (a) el Estado mexicano se desdibuja, acelera su disolvencia cinematográfica, porque su gobierno omite cumplir con el mandato constitucional jurado por el Ejecutivo.

¿Cuál es el estado de ánimo de los integrantes de una familia en que empieza a haber huecos, ausencias; cuando los padres dejan de estar donde debieron permanecer, o cuando las madres dejaron de dar amor a los hijos antes de tiempo porque se ausentan contra su voluntad, o cuando la alegría proporcionada por la vida de los vástagos, su sonrisa, sus abrazos, sólo se convierten en nostalgias, huellas en sus camas y almohadas, prendas de vestir que se abrazan en busca de un aroma que los regrese, porque gracias a la ausencia del Estado dejaron de estar.

Con toda certeza Miguel Limón Rojas y Lía Limón recuerdan el “pancho” armado por el actual gobierno, cuando a la ex funcionaria de Segob se le ocurrió dar la cifra de desaparecidos durante el gobierno de Felipe Calderón. Terminamos, los mexicanos, por nunca conocer con exactitud ese número. La única certeza que nos quedó es que el gobierno de EPN había tomado la decisión de dar la espalda a la realidad, desconocerla, como si anticipara, desde su inicio, los pasos contados al drama final que coronará su fracaso, evocador de las notas y estrofas finales de la ópera de Ruggero Leoncavallo, Payasos.

Hay entidades federativas, como Veracruz, donde se vive intensamente el drama de los desaparecidos, donde los colectivos de madres desesperadas rastrillan el suelo en busca de fosas clandestinas, porque ellas tienen ese certeza irreversible: el drama concluye hasta que aparecen los despojos de los hijos, aunque por dentro sean consumidas por su propia imaginación, al pensarlos vivos aunque sometidos a maltratos sin fin, como esclavos laborales o sexuales, o como cobayas médicas, para extraerles los órganos -con destinatarios para un trasplante- uno a uno, de acuerdo a la cotización del mercado.

Segob aventó al rostro de los mexicanos, a la conciencia de los electores, a la idea de un cambio de modelo económico, la cifra de 37 mil 435 desaparecidos hasta el 31 de mayo; es decir, para cuando concluya el sexenio, el gobierno de EPN habrá roto todos los moldes estadísticos, pues como se negaron a proporcionar de manera oficial las cifras del sexenio anterior, cómo saber cuántos, efectivamente cuántos, dejaron de estar donde deben permanecer durante el regreso del PRI al poder, para cumplir un mandato constitucional que fue incumplido.

Me pregunto, ¿la cifra dada fue proporcionada cerca o lejos del 1° de julio? ¿Incidirá en la conciencia del electorado? El aroma de las fosas clandestinas, ¿llegará a las urnas electorales? ¿Cuánto pesarán en el ánimo de sus familiares al momento de votar?

Total, para una nación, una patria edificada con sangre y viva gracias al esfuerzo de sus 120 millones de habitantes, ¿qué tanto son 37 mil 435 desaparecidos?

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LA COSTUMBRE DEL PODER: Globalización, el peor populismo II/II

 Gregorio Ortega Molina 15 de junio de 2018 – 00:1


*Quetzalcóatl se muerde de nuevo la cola, porque lo que fue una promesa sólo alcanzó a vislumbrarse como un ensueño acomodado a las aspiraciones de cada uno de los gobernantes, legisladores o miembros del Poder Judicial que creyeron contribuir a la conceptualización y diseño de un México que no llegó a nacer

 

Bobbio y Matteucci nos remiten a las contradicciones del populismo; afirman que “se presta a tipologías confusas. Wills se remonta inclusive a los levellers y a los diggers de la revolución inglesa para incluir a la categoría de losnarodki, o sea a los populistas rusos, a los norteamericanos, a los socialrevolucionarios, a Gandhi, al Sinn Fein, a la Guardia de Hierro, al movimiento canadiense de Crédito Social, al PRI bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas, al APRA peruana…”.

Aquí, de la época de Cárdenas da un salto de 42 años, para en 1982 reiniciar con el diseño del neoliberalismo, la revolución social salinista (para embozar al TLC y la globalización), que determinaron lo que hoy es el futuro -en apariencia irreversible- de México, como soporte de mano de obra y muro de contención para garantizar la geoseguridad de Estados Unidos y Canadá. Ellos disfrutan del banquete, mientras los mexicanos lavan los platos y, además, pagan la cuenta.

     Los analistas deben dejar de darle vueltas a la búsqueda de la definición perfecta, o al menos adecuada, al término populismo en el contexto en que hoy se encuentra el mundo: está contenida en los puntos que determinaron que se adoptara el Consenso de Washington. Adelgazar al Estado equivale a disminuir las opciones de esa masa que en su momento estuvo cuidadosamente organizada en sectores y clases sociales, y hoy es amorfa porque nada ideológico, social y político la amalgama ni le da forma, lo que facilita a los teóricos del abuso, como Germán Larrea, intentar que juegue su cuatro de espadas más allá de los límites que le había autorizado el Estado, ese Estado que tanto desprecian. El juego está en la cancha de los muy ricos, sólo ellos son los beneficiarios de este hermoso juego del libre mercado.

Dejó anotado Martin Luther King en El clarín de la conciencia que “otra de las contradicciones de la revolución tecnocrática radica en el hecho de que, en lugar de fortalecer la democracia en nuestro país, ha ayudado a destruirla. El Gobierno y la industria ciclópea, complicados en un mecanismo de computadores, se han olvidado de la persona, dejándola al margen del sistema. Hemos perdido el sentido de la participación, y nos damos cuenta de que la influencia individual en las decisiones importantes ha desaparecido por completo. El hombre se ha visto considerablemente disminuido”.

Hoy, como antaño, Quetzalcóatl se muerde de nuevo la cola, porque lo que fue una promesa sólo alcanzó a vislumbrarse como un ensueño acomodado a las aspiraciones de cada uno de los gobernantes, legisladores o miembros del Poder Judicial que creyeron contribuir a la conceptualización y diseño de un México que no llegó a nacer.

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LA COSTUMBRE DEL PODER: Globalización, el peor populismo I/II

 Gregorio Ortega Molina 14 de junio de 2018 – 00:1

*Los ciudadanos están convencidos de que los protege el Estado, y así es normalmente, es lo fundamental, nuestra prioridad. Pero lo que ignoran es que, si esa protección lo requiere o se resisten a ella (si yerran de mala manera), se impide que estorben y se les anula

Todo ser humano con ideas arraigadas en su cabeza y cierta experiencia política, tiene su propia percepción de lo que hoy es el populismo. Es un poco como esa cantaleta de las abuelas: cada cual habla de la feria según le fue en ella.

La entrada a populismo en el Diccionario de Política, editado por Siglo XXI y debido a la investigación y elaboración de Norberto Bobbio y Nicola Matteucci ocupa cinco páginas y media columna. Hay acepciones para todos los gustos, pero creo que los más coincidiremos en esa definición que condujo a Alemania al peor capítulo de su historia, con el tío Adolfo a la cabeza, y a Italia a esa ridícula y sangrienta opereta dirigida y cantada por Benito Mussolini.

Sin embargo, el concepto mantiene una consistencia gelatinosa. Llaman política populista al Peronismo, pero de idéntica manera pueden percibirse los resultados del discurso de Donald Trump y, aunque les parezca temerario o que estoy totalmente equivocado, lo es la retórica política del cambio en México, la iniciada por Miguel de la Madrid Hurtado, fortalecida por Carlos Salinas de Gortari, continuado por Vicente Fox y Felipe Calderón y consolidada por Enrique Peña Nieto. Construyeron el ensueño político de desplazar el proyecto de nación surgido de la Revolución, para sustituirlo por el paraíso del Primer Mundo, a él llevados por el TLC y la globalización. La mejor expresión irrefutable de esta impostura ideológica y social es el outsourcing y sus consecuencias en el mercado interno y en la degradación de la vida familiar.

     Redujeron al Estado de bienestar a la idea de un espejismo de doble vía, porque lo primero que hicieron fue sustraer las herramientas para perfeccionarlo y sostenerlo como enclave de solidaridad y compromiso de lealtad -de ida y vuelta- entre la sociedad y su gobierno. Esconden un mundo aparte, sólo de acceso a los privilegiados, convertido en legal por la voluntad política de los que administran la corrupción con su impunidad. Créditos fiscales, exenciones impositivas, condonaciones y préstamos que nunca se cobran.

Bertram Tupra, personaje de Berta Isla, describe puntualmente el engaño: “… el poder del Estado ha de ser absoluto: sólo así funcionamos, también en nuestras democracias, por mucha separación de poderes que proclamemos. Y basta con cambiar las leyes, o inventar unas nuevas, para que la gente se quede sin dinero y sin trabajo y sin casa, o para que se decida que no existe…

“Los ciudadanos están convencidos de que los protege el Estado, y así es normalmente, es lo fundamental, nuestra prioridad, doy fe de ello. Pero lo que ignoran es que, si esa protección lo requiere o se resisten a ella (si yerran de mala manera), se impide que estorben y se les anula”.

Y en esa situación se colocan las antípodas: Nestora Salgado y Javier Duarte de Ochoa, y no hablemos de empresarios como Germán Larrea, que no se inmutó con los vertidos de sus minas al Río Sonora. El costo social lo pagan otros. Así es como funciona el verdadero populismo.

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