La Costumbre del Poder: Ordenarse para cambiar

Gregorio Ortega Molina 14 de noviembre de 2019 – 00:13
En la reforma del Poder Judicial de la Federación, ¿quién le va a leer la cartilla a quién? El ex ministro Cossío tiene estatura moral y prestigio profesional para hacerlo. El presidente Zaldívar es de apellidos largos y corazón pequeño
Imagen integrada

¿Dónde debió iniciar la regeneración nacional? ¿Cuáles debieron ser los primeros pasos de la 4T? El desorden legal y constitucional es lo que permite la corrupción, la impunidad, la inseguridad pública y jurídica y todas las consecuencias que derivan de lo anterior.

Los presidentes municipales no necesitan reclamar a las puertas de Palacio Nacional, para recibir una respuesta excesiva, en gas y palabras. Son autoridad electa. Sin embargo, normalistas, integrantes de la CNTE y los “anarcos” de la Ciudad de México, merecen la tolerancia del desorden, del temor a ser confundido con ese modelo político priista tan odiado, pero que apuestan a restaurar.

El incremento en impuestos a bebidas alcohólicas, tabaco y demás, debió quedar establecido, pero Gerardo Fernández Noroña, favorecido por el desorden legislativo, argumentó que debía cumplirse la promesa de AMLO de que no habrá más impuestos. En el ámbito fiscal el cumplimiento siempre es selectivo, discrecional y negociado.

Lo anterior viene a cuento porque, de acuerdo a información del Instituto Belisario Domínguez, “al 12 de octubre del año en curso, el Congreso de la Unión tiene pendiente la expedición de nueve leyes reglamentarias de reformas constitucionales en las materias de: derechos humanos, catastros municipales, reforma política de la CDMX, registros civiles, justicia cívica e itinerante, código único en materia procesal civil y familiar y prisión preventiva oficiosa”.

Omisiones legislativas del Congreso de la Unión: deudas normativas vigentes, se titula la investigación elaborada por César Alejandro Giles Navarro, y en ella se detalla el hecho perjudicial, pues la inactividad legislativa a nivel federal acumula plazos vencidos entre dos meses y siete años.

La información proporcionada por el Senado de la República, indica que, “ante la falta de medios de impugnación y sanción específicos para la inactividad legislativa, la SCJN ha venido afinando diversos criterios jurisprudenciales en la materia, como cuando en el año 2018 ordenó al Congreso de la Unión que expidiera la Ley General de Comunicación Social, al resolver un juicio de amparo indirecto promovido por la asociación Artículo 19.

“En este último caso, el estudio recuerda que el entonces ministro José Ramón Cossío Díaz llegó a advertir que, si el Congreso no atendía el mandato de la Corte, ésta procedería a separar de sus cargos a los 628 legisladores, inhabilitarlos y someterlos a proceso penal, por la comisión de un delito en contra de la administración de la justicia.

“En términos de omisiones relativas (leyes deficientes), el Poder Legislativo también ha sido omiso al no aprobar una reforma fiscal que incremente la recaudación para que el Estado pueda cumplir a cabalidad con sus funciones”.

Es en este contexto que se convoca a la reforma del Poder Judicial de la Federación. ¿Quién le va a leer la cartilla a quién? El ex ministro Cossío tiene estatura moral y prestigio profesional para hacerlo. El presidente Zaldívar es de apellidos largos y corazón pequeño.

 

Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: Efectos devastadores de la violencia

Gregorio Ortega Molina 13 de noviembre de 2019 – 00:13
Los gobiernos pierden el poder, pero en los mexicanos de a pie se afecta la manera de ser. Ahora, aquí, se vive con miedo
Imagen integrada

El daño causado por los miles de muertes trasciende a sus deudos, pues tiene efectos anímicos en la sociedad, económico en el desarrollo, y de confianza en el gobierno. Las familias se echan al corazón su duelo, nosotros, los demás, lo asumimos como daño colateral en la vida de todos los días.

Aunque quizá el mayor de los daños es el lastre de las desapariciones, que no se resuelve con las fosas clandestinas, pues resulta difícil saber a quién corresponden los despojos, porque muchos de los desaparecidos, o casi todos, se fueron sin dejar rastro de su ADN. ¿Contra qué confrontar la muestra que pueda tomarse de los restos, si es que se puede? ¿Cuántos no se habrán despedido ante cenizas o huesos que no corresponden a sus familiares dados por perdidos?

Además de los psiquiatras y de los que se pasan de vivos, también se preocupa el Instituto Belisario Domínguez, del Senado de la República, que en la investigación Inseguridad y sus efectos en la democracia. Análisis basado en la percepción de la ciudadanía, determina que la falta de seguridad representa un problema que crece y se desdobla, pues a nivel perceptivo también afecta la valoración que hace la ciudadanía de la democracia, no sólo el estado de ánimo y la confianza.

El estudio fue realizado por el investigador Israel Palazuelos Covarrubias, y en él hace una revisión demoscópica del impacto de la inseguridad sobre la manera en que se concibe la democracia. Señala que las personas que más se preocupan por la delincuencia son las que piensan que nuestra democracia tiene grandes problemas.

La información proporcionada por el Senado, indica que el estudio “descubre que la preocupación de los ciudadanos por llegar a ser víctimas de un delito con violencia, se encuentra relacionada con su postura ante la democracia: su nivel de satisfacción con ella, el tipo de democracia que perciben, así como la preferencia que manifiestan entre un gobierno democrático y uno autoritario.

De acuerdo con la investigación, la percepción que se tiene de la inseguridad afecta la calidad de vida de las personas y la percepción sobre el sistema democrático, sus instituciones y procesos, además de que se refleja en enojo e insatisfacción con el gobierno.

“Asimismo, opinan que la inseguridad puede ser un factor de regresión de la democracia y que la única manera de combatirla es consolidando las instituciones del Estado mexicano”.

Entre los efectos de la violencia encontramos que los gobiernos pierden el poder, pero en los mexicanos de a pie se afecta la manera de ser. Ahora, aquí, se vive con miedo.

 

Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: Reforma judicial inútil

 Gregorio Ortega Molina 12 de noviembre de 2019 – 00:13

Reconstruir la credibilidad en los jueces, no es sinónimo de fortalecer la confianza en el modelo político. Así sólo alargan la vida artificial del paciente: la institución presidencial

Imagen integrada

Los pagos a plazos siempre resultan comprometedores, tanto para el acreedor como para el deudor. Lo mismo ocurre con la política, la renovación nacional, el cambio de régimen, no puede hacerse en parcialidades. La retribución a la sociedad, que tanto ha esperado, debe realizarse de manera integral.

Las reformas parcializadas al modelo económico y al sistema político, sólo han alargado, de mala manera, la agonía de una institución presidencial agotada, sin respuestas efectivas a los reclamos de los electores, vaciada de su poder paso a paso, desde 1982. Deben comprender que la desincorporación de los activos del Estado, equivale a su disminución. La desestructuración del corporativismo acabó con las correas de transmisión que dieron fuerza y viabilidad al presidencialismo conceptuado por Plutarco Elías Calles.

La peor de las decisiones fue compartir esa autoridad legal con los distintos poderes fácticos. La responsabilidad recae sobre quien encabeza la Presidencia de la República, pero el cómo y el cuándo ha de actuarse para gobernar, se determina en acuerdos cupulares.

Así es como se han creado vacíos de poder, y se ha permitido que, en amplios espacios de la república, el Estado fuese sustituido por otras fuerzas sociales, económicas o delincuenciales. La presidencia vertical no existe.

La reforma al Poder Judicial de la Federación de Ernesto Zedillo, sólo contribuyó a alargar la vida del modelo político, de la misma manera que se prolonga la respiración de un paciente con muerte cerebral. Es una vida artificial.

Hoy están empeñados, otra vez, en prolongar la vida a un sistema político caduco, porque es sólo una reforma parcial la que emprenden, cuando lo que se requiere es transformar al Estado e ir hacia un presidencialismo parlamentario.

Pero escuchemos la voz de Julio Scherer Ibarra, Consejero Jurídico de la Presidencia República:

“Uno de los grandes objetivos de esta Cuarta Transformación, es el fortalecimiento del Estado de Derecho y del Sistema de Administración y Procuración de Justicia.

“Hoy, el Poder Judicial enfrenta grandes retos que evidencian la necesidad de revisar nuestro sistema de justicia y realizar cambios al interior, que tengan como resultado devolver a la sociedad la confianza en las instituciones que la integran.

“Desde la perspectiva del Estado de Derecho, un adecuado acceso a la justicia y mecanismos eficientes de solución de conflictos generan incentivos para que los derechos fundamentales se protejan y se produzcan consecuencias para quienes transgreden los derechos de otros.

“Con ellos, se reduce la impunidad y la corrupción, al igual que mejora la capacidad del Estado de impartir justicia, así como alcanzar la igualdad y la paz social.

“No será posible concretar el cambio de régimen y la transformación de México, sin reforzar la independencia, calidad y el profesionalismo del Poder Judicial”.

Hasta aquí todo bien, pero reconstruir la credibilidad en los jueces, no es sinónimo de fortalecer la confianza en el modelo político. Así sólo alargarán la vida artificial del paciente: la institución presidencial.

http://www.eldictamen.mx, http://www.almomento.mx,
http://www.analisisafondo.com, http://www.indicepolitico.com,
http://www.gregorioortega.blog y @OrtegaGregorio
Si te inquieta, compártelo

Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: ¿Qué los detiene?

Gregorio Ortega Molina 11 de noviembre de 2019 – 00:13
¿Cómo narrarán la historia de la 4T? Los mexicanos no merecemos que sea la de otra oportunidad perdida. Pero las exigencias de la sociedad, amarradas a la buena o mala voluntad de los inversionistas en el desarrollo de la nación, la incontrolable violencia y el número de muertes que no cesa de crecer, nos obligan a pensar que temen hacer la reforma del Estado, que es el inicio del verdadero cambio de régimen
Imagen integrada

 

La diversidad de opiniones vertidas, la facilidad con la cual puede manipularse el sentimiento político y social de los electores -siempre gracias a la revolución cibernética y al perfecto instrumento del tiempo real y las redes de comunicación-, hacen difícil discernir dónde está la verdad. Los falsos profetas se consideran sus dueños.

Ni Vicente Fox tuvo la oportunidad de la que AMLO disfruta. Su tiempo de gracias es más extendido, los peces gordos están en las redes, los niveles de aprobación indican que todo se le perdona, pero la prueba de fuego será el resultado de la elección intermedia y… sin embargo, parece no percatarse que el país se le deshace en las manos.

El poder conquistado es una responsabilidad mayor que la que asumieron sus antecesores. El mandato constitucional debe cumplirse a cabalidad, porque se votó por el cambio ofrecido y, además necesario; también se sufragó por la regeneración nacional, lo que significa otro régimen, reforma del Estado… pero sólo se empeña en restaurar la presidencia imperial, cuando el camino está señalado, pues la institución presidencial dio de sí.

Busco respuestas, regreso a mi lectura de Histoire de la Pensée, donde Jacques Chevalier rescata para sus lectores la siguiente observación:

“Es por lo que Marx podrá escribir en 18 Brumario de Luis Napoleón Bonaparte (1852): ‘Los hombres hacen su propia historia, no en condiciones determinadas por ellos, sino en las condiciones dadas’. Es al interior de esas condiciones que el hombre debe actuar para incorporarse a la corriente de la historia, sin lo cual su acción será ineficaz. Tal es la llave de la acción, de la praxis, pues ésta es la llave del pensamiento. Las ideas por ellas mismas no modifican nada: sólo en la praxis el hombre debe demostrar la verdad, es decir la realidad, el poderío, la precisión de su pensamiento (su idea, su propuesta). No se trata de interpretar al mundo, sino de transformarlo”.

¿Cómo narrarán la historia de la 4T? Los mexicanos no merecemos que sea la de otra oportunidad perdida. Pero la velocidad que da a las decisiones el tiempo real, las exigencias de la sociedad, amarradas a la buena o mala voluntad de los inversionistas en el desarrollo de la nación, la incontrolable violencia y el número de muertes que no cesa de crecer, nos obligan a pensar que temen hacer la reforma del Estado, que es el inicio del verdadero cambio de régimen.

Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: De Aguililla a Culiacán III/III

Gregorio Ortega Molina 8 de noviembre de 2019 – 00:13
Es momento de preguntarnos si habrá renovación nacional, si tienen la voluntad de hacer la reforma del Estado, si entienden que el cambio de régimen para que todo vaya a mejor, pasa por modificar el modelo político, que no da para más. No lo creo
Imagen integrada

“La explosión de la violencia estructural desnuda el fracaso del Estado, en un país con poca movilidad social, una desigualdad rampante y más de 52 millones de pobres, señala Clara Jusidman, y añade: la violencia se ha consolidado como un mecanismo válido de resolución de conflictos y crea relaciones de poder entre los agresores y las víctimas, al final de cuentas nadie nace violento, todo se aprende“, indagó para su reportaje Elías Camhaji.

El problema se complica todavía más, porque la violencia cotidiana en las calles se replica en la televisión, en las redes sociales, las escuelas y hogares; para evitarlo, los maestros no pueden reprender a sus alumnos, y los padres de familia ni siquiera se atreven a ver con malos ojos a sus hijos. No hace mucho llamé la atención a mi nieto en una tienda departamental, no había acabado de regañarlo, cuando una mujer policía se acercó a mi esposa a preguntarle si no requería ayuda, a informarse si ella y el dichoso nieto estaban bien. Pero a los delincuentes de alto calado los acusan con sus madres, sus abuelos, y les dan un abrazo.

Reitero mi observación del 21 de octubre: al hacerse con el poder, los integrantes del nuevo gobierno confundieron Estado de derecho con estado de Gracia. Decidieron preterir el mandato constitucional a las convicciones personales, íntimas, religiosas. Así no habrá orden, y sí graves consecuencias.

Los efectos de las decisiones tomadas el 17 de octubre en Culiacán, pesan ya en el ánimo de la sociedad capaz de anticiparlos, pero sólo empezarán a sentirse dentro de un quinquenio, o quizá una década. Y nadie asumirá la responsabilidad.

Es cierto, la tragedia inició en 2006, pero a pesar de las promesas electorales, durante la 4T nada hacen para enmendar las decisiones equivocadas de entonces y de ayer. Nadie se responsabiliza.

¿De qué? A fin de cuentas, los muertos pasan a segundo término, los vivos serán los paganos. “En la última década, la Organización Mundial de la Salud ha expuesto que la violencia es un problema de salud pública. Detrás de la ola de inseguridad se esconden familias destrozadas, rutinas que han cambiado por completo y una gama de trastornos mentales, que van desde la depresión hasta las adicciones, pero también daños físicos crónicos como una mayor propensión a enfermedades cardiovasculares, diabetes o cambios hormonales y neuronales, según una batería de estudios internacionales. En un país con una edad mediana de 28 años, el foco de los especialistas está en los más jóvenes, no solo porque están en etapas formativas que los hacen más maleables, también porque son los que se adaptan mejor a su entorno y replican o padecen la violencia a la que están expuestos.

“En los últimos años, la prensa mexicana se ha llenado de caras aniñadas como la de Kevin. Hace un mes fue abatido Juanito Pistolas, un sicario de 16 años, en Tamaulipas, uno de los Estados más peligrosos del país. Esa misma semana, un comando incendió un bar en Coatzacoalcos (al este del país) y bloqueó las salidas de emergencia para que los asistentes no escaparan. Al menos 30 personas murieron. El principal sospechoso tenía 29 años y dos de sus cómplices, detenidos tras la masacre, tenían 23. El propio Gobierno calcula que unos 460.000 menores de edad engrosan las filas del crimen organizado”.

Lo anterior es resultado de las pertinentes preguntas formuladas por Elías Camhaji a sus entrevistados, y así enriquecer su reportaje para El País.

Para continuar con este sainete que narra la inseguridad en que vivimos, y la ausencia de pericia en los gobernantes para cumplir con su mandato constitucional, el general en retiro, Carlos Gaytán Ochoa, les pone las peras a 25, el presidente AMLO responde que el militar fue imprudente, pero en medio se esfuerza por distraernos, y suelta la teoría conspiratoria del golpe de Estado, para continuar con la guerra de dimes y diretes con su némesis: Felipe Calderón Hinojosa.

Y, como al pasar, sostiene que los periodistas somos una jauría sin bozal, generaliza y enloda a un gremio cuyo pundonor es la credibilidad.

Por ello es bien recibido el mensaje de La Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), que hace un enérgico llamado a las y los servidores públicos para que se abstengan de descalificar a quienes ejercen el periodismo, la actividad reporteril y la labor de los medios de comunicación para los cuales laboran.

Es momento de preguntarnos si habrá renovación nacional, si tienen la voluntad de hacer la reforma del Estado, si entienden que el cambio de régimen para que todo vaya a mejor, pasa por modificar el modelo político, que no da para más. No lo creo.

 

Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: De Aguililla a Culiacán II/III

 Gregorio Ortega Molina 7 de noviembre de 2019 – 00:13

La pobreza y la ignorancia indican otra alternativa para esos millones de jóvenes que necesitan, a toda costa, vivir. No es la anarquía, tampoco la delincuencia por ella misma. Saben que la violencia satisfará su sed de venganza, para ser como los que mandan

Imagen integrada

 

Reducir el saldo de las decisiones asumidas en Culiacán el jueves 17 de octubre, equivale a simplificar sus consecuencias. Éstas son impredecibles. Van más allá de la disminución del Estado, del incumplimiento del mandato constitucional, de las violaciones legales, de las responsabilidades cristianas, éticas y morales que se dejaron de lado, de la inseguridad para los inversionistas: lo cierto es que son sociales y recaen sobre la población. Una vez más paga el México bueno y sabio.

Comprender a cabalidad lo que pagarán a largo plazo, pudiera resultar más fácil tras la lectura de La banda de los niños, de Roberto Saviano. Quizá también sería útil ver las tres temporadas de la serie Gomorra, pero sobre todo recordar la vida de El Ponchis y la de quienes, como él, se convierten en sicarios cuando todavía no aprendieron a limpiarse bien la cola.

Regreso al texto de Elías Camhaji: “Kevin todavía estaba en la pubertad cuando se unió a una pandilla de su barrio. Tenía 16 años y había crecido en Ciudad Nezahualcóyotl, una de las zonas más marginadas y violentas en la periferia de la capital mexicana. Quería ser alguien. Quería pertenecer a algo. Quería respeto. Y eso significaba tener cosas: ropa de marca, un par de zapatos chingones y dinero. La banda tenía unos 10 miembros, más o menos. El mayor no pasaba de los 25 años y el más chico tenía nueve. El más pequeño era el más sanguinario. Nunca mostraba arrepentimiento y pararse a su lado le daba confianza, porque sabía que, si alguien se metía con ellos, el chico lo iba a matar. Primero fue vandalismo y robo. Después fueron drogas, extorsiones a negocios y golpizas. La idea era meter terror a nuestros rivales, cuenta Kevin, ahora con 20 años, que decide hablar con la condición de que no se dé a conocer su nombre real. Todo comenzó como un juego, éramos niños jugando a ser sicarios”.

Lo que hoy viven apasionadamente esos jóvenes, va más allá de la aventura delincuencial de Los Panchitos, cuyos ex integrantes ahora se reúnen para festejar que se rehabilitaron, unos, o para lamentarse de que están muertos o en la cárcel, otros.

Ahora no hay rehabilitación posible. Todo muestra que prefieren morir en su gesta que regresar a la pobreza. Esto obliga a meditar en los supuestos de Hegel acerca de la relación entre gobierno y gobernados:

“… En efecto, es imposible conservar el poder y ejercerlo sobre los hombres, sin, de alguna manera, colocarse bajo su dependencia; y a la inversa, es imposible servir sin haber adquirido, por el mismo servicio, un poder sobre el que es servido (obedecido), porque tiene necesidad de los gobernados y de su trabajo. Que el servidor se dé cuenta de que actúa con su amo como éste con él, hace que el servidor se convierta en amo del amo, pero como el amo está todavía en esa función, se convierte en el servidor del servidor. Que un día el servidor se rehúse a servirlo, y el amo palidecerá y sufrirá, y posiblemente fallezca, mientras que el servidor, que con su trabajo asegura su independencia, se hace con el poder y se eleva, a través de la cultura, a la vida del espíritu (la razón)”.

La pobreza y la ignorancia indican otra alternativa para esos millones de jóvenes que necesitan, a toda costa, vivir. No es la anarquía, tampoco la delincuencia por ella misma. Saben que la violencia satisfará su sed de venganza, para ser como los que mandan. Es la razón última de esa confrontación alentada por AMLO, alimentada por el poder.

No es conspiración, es incapacidad para gobernar

Una apostilla urgente y necesaria, dirigida a los aferrados a las teorías conspiracionales. NO HAY VACUNAS, es un hecho, mis nietos y sus amigos han recorrido, junto con sus padres, varias clínicas del sector salud y distintas instituciones, donde les informan que la TRIPLE VIRAL ni para cuando. No hay y no se espera.

Inició el lunes pasado la quincena de la salud, pero nadie parece aceptar que ofertan lo que no hay en existencia. Raquel Buenrostro Sánchez tiene la conciencia tranquila, ella cumple con su función de caja ahorradora, incluso a costa de la salud de los niños.

http://www.eldictamen.mx, http://www.almomento.mx,
http://www.analisisafondo.com, http://www.indicepolitico.com,
http://www.gregorioortega.blog y @OrtegaGregorio
Si te inquieta, compártelo

Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: De Aguililla a Culiacán I/III

 Gregorio Ortega Molina 6 de noviembre de 2019 – 00:13
*Para conducir un Estado como el mexicano las decisiones trascedentes se toman en soledad, incluso con riesgo de equivocarse. El punto de inflexión ocurrió el 17 de octubre. Pasamos de la espiral, al hoyo negro de la violencia

Imagen integrada

En los escenarios militares no hay supuestos. Secretos, sí. Eso ocurre con la verdad de lo sucedido en Culiacán. Tantas versiones encontradas, tanto titubeo, y el jefe nato de las Fuerzas Armadas asume la responsabilidad, como lo hizo Gustado Díaz Ordaz durante el Informe de 1969.

Pero hay más preguntas que respuestas: ¿por qué se niega la participación de la DEA? ¿Qué determinó que Alfonso Durazo excluyera del operativo a la Secretaría de Marina? ¿Por qué el presidente de la República determinó poner el operativo bajo la exclusiva responsabilidad de su secretario de Seguridad Ciudadana? ¿Qué determinó que subordinara al general secretario de la Defensa a Durazo Montaño? ¿Para qué exhibir al jefe de inteligencia militar, y después esforzarse por enmendar la pifia señalando que no estuvo en el operativo? Es obvio, el responsable de Inteligencia opera desde su “gabinete de análisis”, no con las armas en la mano.

En fin, las consecuencias son múltiples e imprevisibles y, ahora nos damos cuenta, el diagnóstico está equivocado. La infiltración dentro de todas -o casi- las instituciones del Estado obliga a la auto-crítica y la depuración, no sin antes modificarlas de arriba abajo con una verdadera transición. El presidencialismo no da para más.

Una nota de Elías Camhaji para El País establece un balance precario, pues a diario se modifica, y adelanta lo que pueden ser las consecuencias no aceptadas por el gobierno y la sociedad, porque nos negamos a ver en qué convertimos a México. Es la suma de todos los errores políticos, más la corrupción, la impunidad y la anomia de los gobernados instalados en su zona de confort. Aquí se tolera todo, hasta que no.

Dejó anotado el periodista Camhaji: “Desde diciembre de 2006, tras el estallido de la llamada guerra contra el narcotráfico en México, hasta el año pasado, hubo 278.899 homicidios, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. De ellos, más de un tercio eran hombres menores de 29 años y esa ya es la principal causa de muerte para ese grupo de edad. Al rastro de la violencia letal se le une una estela de daños invisibles que se ceba con una generación que ha crecido sobrexpuesta al enfrentamiento abierto entre el Gobierno y los carteles de la droga, y un glosario de neologismos sangrientos: con publicaciones de Instagram y mensajes de Whatsapp sobre encajuelados, levantones y balaceras”.

El razonamiento presidencial parte de un error, porque sus decisiones están determinadas por su fe cristiana y lejos de la razón de Estado. El mandato constitucional es inequívoco. Resulta inevitable pensar que la libertad de Ovidio Guzmán costará más vidas que las que pudieron llevarse los sicarios el 17 de octubre último.

Sugiero que quienes acompañan al presidente de la República, y él mismo, regresen al abrevadero de Montaigne, o cuando menos a su breve biografía que debemos a Stefan Zweig, donde encontramos esta perla a considerar: “Sólo aquel que tiene que vivir en su alma estremecida una época que, la guerra, la violencia y las ideologías tiránicas, amenaza la vida del individuo y, en esta vida, su más preciosa esencia, la libertad individual, sabe cuánto coraje, cuánta honradez y decisión se requiere para permanecer fiel a su yo más íntimo en estos tiempos de locura gregaria, y sabe que nada en el mundo es más difícil y problemático que conservar impoluta la independencia intelectual y moral en medio de la catástrofe de masas”.

Conducir un Estado como el mexicano requiere eso y más, nada de contaminaciones religiosas, lejos de los infiltrados, en absoluta soledad y sin culpar al de al lado. Las decisiones trascedentes se toman en secreto y sin consultar, incluso con riesgo de equivocarse. El punto de inflexión ocurrió ese jueves. Pasamos de la espiral, al hoyo negro de la violencia.

http://www.eldictamen.mx, http://www.almomento.mx,
http://www.analisisafondo.com, http://www.indicepolitico.com,
http://www.gregorioortega.blog y @OrtegaGregorio
Si te inquieta, compártelo

Posted in Uncategorized | Leave a comment