Delito y Código Penal

September 29, 2011

— 12:00 am

Desconozco de dónde pudieron sacarse la idea de que severas y, en último caso, extremas leyes penales hacen buenos policías; creen que endurecer el Código Federal de Procedimientos Penales -como lo propone el presidente Calderón al Congreso- erradicará las complicidades, corrupción e impunidad favorecida por algunos elementos de las distintas corporaciones policiacas, que están en ellas para reunir el dinero negro en buena parte usado para hacer política, o para enriquecer bolsillos de hombres y mujeres de poder.

Acá se les cae la baba cuando estudian la procuración y administración de justicia de Estados Unidos, con la idea de proponer equiparar el sistema mexicano a ese modelo a imitar, sin hacer una evaluación puntual de la elevada complicidad y corrupción de las policías de ese país, que se pasan la Ley Miranda por el arco del triunfo, fabrican culpables cuando la sociedad o las exigencias políticas así lo determinan. El centro correccional de alta seguridad ubicado en Guantánamo, es muestra de lo que a las autoridades estadounidenses interesan la dignidad, los derechos humanos y las leyes.

Coincide la propuesta del presidente Calderón enviada al Congreso con mi lectura de El proyecto Williamson, novela testimonial de John Grisham sobre la manera en que la policía de Ada, Oklahoma, así como sus fiscales y jueces, se coluden para fabricar cuatro culpables porque se muestran incapaces de investigar, y porque el ejecutor de uno de los asesinatos resultó ser “camello” de algunos policías de esa población.

De igual manera procedió la policía de su Real Majestad, la Reina Isabel II, en el caso de una bomba terrorista irlandesa en un pub inglés. En el nombre del Padre se da cuenta de cómo durante algún tiempo decidieron que era preferible mantener a los inocentes en la cárcel, a reconocer el error.

No deben rasgarse las vestiduras por las condiciones éticas, profesionales y morales en que se encuentran las corporaciones policiacas mexicanas, porque se equivocan y se corrompen de idéntica manera a como proceden en su conducta las distintas corporaciones policiacas del mundo. No es disculpa, es el inicio de una reflexión que conduce a proponer el reordenamiento de la policía y sus integrantes, antes de proceder a una reforma del Código Federal de Procedimientos Penales que impondría en México una dictadura, porque a leyes draconianas corresponderán corrupción, complicidades e impunidad draconianas.

Las autoridades, los precandidatos, los integrantes del Congreso, la sociedad entera debe apostar a la sensatez y a la modificación de comportamientos cívicos, pues de otra manera las cifras proporcionadas por el INEGI se irán a las nubes.

El Instituto informa que 17.8 millones de habitantes mayores de 18 años fueron víctimas de algún delito denunciado ante las autoridades entre enero y diciembre de 2010, lo cual significa que 24 por ciento de los mexicanos fue objeto de robo, extorsión, fraude u otros ilícitos del fuero común.

El costo económico a consecuencia de la inseguridad y el delito ascendió a 210 mil 800 millones de pesos y representó 1.53 por ciento del Producto Interno Bruto, según los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2011.

Dicha encuesta fue elaborada con la asesoría metodológica de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito; en sus resultados se encontró una relación directa entre desempleo e inseguridad, y detectó que 69.5 por ciento, es decir, casi 7 de cada 10 personas de la población nacional mayor de 18 años, se sienten inseguras en su entidad federativa.

Su aplicación fue en 78 mil 179 viviendas a personas de 18 años y más, y los resultados detectaron que 36 por ciento de los hogares de México -10 millones 597 mil 584- reportan un integrante que fue víctima de un delito del fuero común perpetrado en 2010, durante el cual se denunció 12.3 por ciento del total de los ilícitos, pero sólo en 8 por ciento de las querellas inició una averiguación previa, de manera que en realidad 92 por ciento de los delitos quedaron en la impunidad.

Este porcentaje es lo que constituye la cifra negra, que en términos absolutos abarcó 20 millones 897 mil 336 delitos que no fueron denunciados o no dieron lugar al inicio de una averiguación previa durante 2010.

Las principales causas por las cuales las víctimas no presentaron denuncias fueron la desconfianza en las autoridades y la inutilidad de hacerlo; representaron 48.5 por ciento del total de las razones esgrimidas.

Si estos son los porcentajes de los delitos de fuero común, y dadas las cifras de muerte violenta que en el actual sexenio superan las 50 mil víctimas, a las que habrían de sumarse las de trata, extorsión, secuestro y desaparición, lo que significa que en idéntica o en mayor medida los que padecen de un delito del fuero federal desconfían de las autoridades, a menos de que la vida de un ser querido esté de por medio, y aún así, tal y como están las cosas, prefieren apañárselas solos.

Pone Javier Marías en los labios, el pensamiento, las ideas, las palabras de uno de los personajes de Los enamoramientos lo siguiente, recuperado de una novela de Balzac: “No puedo decirle todo lo que he visto, porque he visto crímenes contra los que la justicia es impotente. En fin, todos los horrores que los novelistas creen inventarse se quedan siempre por debajo de la verdad”.

Y apostilla, ya el personaje de Marías: “No es sólo que las cosas sigan siendo hoy como las describió entonces o quizá peor, pregúntele a cualquier abogado. Es que siempre han sido así. El número de crímenes impunes supera con creces el de los castigados; del de los ignorados y ocultos ya no hablemos, por fuerza ha de ser infinitamente mayor que el de los conocidos y registrados”.

Queda la amarga sensación de que las reformas al Código Federal de Procedimientos Penales, propuesta por el presidente de los mexicanos, tienen mayor intención política que el deseo de poner en orden el cumplimiento de la ley.

gregorioortega.wordpress.com

@OrtegaGregorio

 

2 Comentarios »

  1. alguien sabe que paso con los periodistas que hace unos días fueron golpeados por policías de Veracruz y borraron las fotos que estaban tomando. Se supone que el Universal es el que tendria que haber dicho algo ya que ellos son los que representan a los periodistas.

    Comment by UNMUNDONOSVIGILA — September 29, 2011 @ 1:17 pm

  2. AL PARECER CALDERON SIGUE TENSANDO LA SITUACION Y TRATANDO DE LLEVAR AGUA A SU MOLINO CUANDO PUBLICITA TANTA INSEGURIDAD EN SU LUCHA CONTRA ESTA Y LAS MEDIDAS QUE PODRIA EL LEGISLATIVO APROBARLE SO PRETEXTO DE QUE SON NECESARIAS POR ESA MISMA INSEGURIDAD QUE NO ACABA NUNCA….Y NO ACABARA NUNCA PORQUE LAS CONDICIONES QUE LA GENERAN AHI SIGUEN, INTOCABLES, CON MAS POBREZA CADA VEZ, CON MAS POBREZA EXTREMA, CON MAS DESEMPLEO, CON MAS INEQUIDAD, CON MAS IMPUNIDAD, CON MAS CORRUPCION, CON MAS CEGUERA EN TODOS SENTIDOS, ETC.

    SALUDOS GOM!!!!

    RP

    Comment by RP — September 29, 2011 @ 2:15 pm

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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