Vejez y desregulación

La Costumbre del Poder Gregorio Ortega Molina I 24/07/2013 ,12:00 am

Leo con pesadumbre y azoro lo que esperan para el futuro los jubilados de a pie, condenados a sobrevivir con el 40 por ciento de su salario actual. Un entrevistado por Excélsior sostiene, estoico, que por el momento hay que vivir, después Dios dirá.
El problema es grave, porque México se convierte en un país de viejos, la pirámide poblacional se invierte, y es un error considerar que los integrantes inteligentes de la llamada tercera edad se cruzarán de brazos, convirtiéndose en lastre económico para sus familiares y para el Estado. Quien conoce a los pobladores originarios de esta nación, sabe de la dignidad de los ancianos y de su capacidad para arriesgarlo todo por un pedazo de tierra donde ser enterrado, porque son ajenos a la cremación.
¿Cuáles son las características culturales y biológicas de los grupos que han liderado los movimientos sociales del fin de siglo y principio del milenio en América Latina? Ciertamente hay quienes se mueven por hambre, porque las condiciones laborales y sociales les impiden ver directamente a los ojos a sus esposas e hijos, al sentirse incapacitados para ser buenos proveedores; otros, como los Tupamaros, o las organizaciones políticas que pusieron de patitas en la calle a los generales golpistas, a los Somoza, son egresados de las universidades o de las academias militares, que adquirieron consciencia de los problemas de sus países y supusieron que el camino de las urnas no era suficiente.
Quien tenga la paciencia de recorrer los hospitales o clínicas de los servicios de salud del Estado, quien esté dispuesto a levantar un censo de la escolaridad de los jubilados o miembros de la tercera edad prematuramente desempleados, podrá percatarse que más allá de convertirse en un lastre para las finanzas familiares y públicas, pueden, con justa razón, transformarse en un riesgo, porque encontrarán la manera de satisfacer sus exigencias naturales y mínimas, ya sea por la vía legal o al margen de las conveniencias sociales y lo considerado políticamente correcto.
Los ninis muy bien pueden engrosar las filas de los sicarios, de los narcomenudistas; los integrantes de la tercera edad con educación y cultura pueden juntarse con esos inconformes que, después del posgrado, carecen de un empleo que satisfaga sus expectativas. Sumadas la experiencia y el conocimiento, podrían poner en un brete al gobierno en funciones, con mayor agresividad a la algarada brasileña, con mayor persistencia y más sofisticada estrategia a la desplegada por los inconformes europeos.
Sólo es necesario ver los rostros de los que pueblan los parques públicos durante el día, de los que andan detrás de una medicina o de la cita con su médico familiar, para comprender el tamaño de la amargura y el rencor acumulados, porque confiaron en su gobierno y de ninguna manera desean convertirse en una carga para sus hijos y una molestia para sus nietos.
Cuando sean los viejos los que levanten la voz y fomenten el descontento, los gobernantes se darán cuenta del riesgo en que han puesto a México, por su tardanza en iniciar la transición, pospuesta para siempre.

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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