La Belisario Domínguez, a los muertos

LA COSTUMBRE DEL PODER
Gregorio Ortega Molina el 21 noviembre, 2013.12:01 am

Como siempre, los votos en el Congreso se negocian con todo, sin importar que parezcan disparates ideológicos, o muestren las orejas al vislumbrarse lo que cuestan y cómo comprometen el futuro del Poder Legislativo.

Concederle a Manuel Gómez Morín la medalla Belisario Domínguez resultó una temeridad colindante con desgracia, pues la presea, creada para dar aliento a los vivos en contra de los abusos de poder y como denuncia a las consecuencias de la dictadura de Victoriano Huerta, ha quedado convertida en pesada lápida, porque desalienta a los mexicanos en su esfuerzo por emular las hazañas históricas con las que se construyó el México surgido de la guerra de Revolución, nunca de la guerra contra el narco.

Claro que construir el presente con pretensiones de futuro, requiere de un exhaustivo estudio de la historia patria, pero no es necesario premiar a quien se fue en silencio después de una vida que ayudó a modificar la concepción del país, y además favoreció-junto con los otros padres fundadores de Acción Nacional, a los que él convocó- la propuesta de un proyecto de nación que no cuaja, porque los líderes de los institutos políticos se han mostrado incapaces de descender, para ascender; de ser humildes, para construir; de dejar atrás esa ingeniería social impuesta por el caudillismo.

A Belisario Domínguez tuvieron que matarlo para que el mito pudiera construirse; hubieron de convertirlo en víctima de un asesinato político, para que la presea creada y otorgada en su memoria, se impusiera a los vivos, a los que serían incapaces de verse impedidos por el miedo a perder la lengua y la vida.

Recuerdo la reflexión de José Pagés Llergo cuando recibió el premio nacional de periodismo. A voz en cuello dijo que le llegó tarde, cuando ya no necesitaba el estímulo del reconocimiento ni la ayuda del monto económico.

Es oportuno preguntarse de qué sirve a Manuel Gómez Morín haber sido honrado, post mortem, con la medalla Belisario Domínguez, o de qué sirve a sus hijos y a los panistas, a los inteligentes mexicanos que pueden ser de ideología similar, pero que no son intransigentes ni llegan a convertirse en reaccionarios.

Pero, lo más importante, ¿qué ganaron el Senado de la República y los mexicanos, al distinguir a un muerto, cuando México está en crisis, y lo que se requiere es honrar a los vivos, en la idea de que superen a los que ya se fueron?

http://www.almomentonoticias.mx

AMN.MX/gom

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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