Francisco, el enigma

LA COSTUMBRE DEL PODER
Gregorio Ortega Molina el 26 diciembre, 2013.12:01 am

Cuando pienso en el destino de Jorge Mario Bergoglio, evoco el de Niko Kazantzakis. Francisco, el papa, se parece más al escritor que al santo de Asís.

El papa número 266 de la Iglesia Católica es, también, constructor de personas; por lo pronto de él mismo, en la idea de que se convierta en figura a imitar, para los prelados y los fieles. ¿Quién pudo haber escrito lo que a continuación transcribo?: “Y ahora, por primera vez desde que el mundo existe, ha sido permitido al hombre penetrar en el taller de Dios y trabajar con él. Y cuanto más logra transformar la carne en amor, en valor y en libertad, más se convierte en el Hijo de Dios.

“Es un deber abrumador, insaciable. He luchado toda mi vida y aún lucho, pero siempre quedan tinieblas, un residuo en el fondo del corazón, y la lucha recomienza sin cesar…”

Lo anterior pudo haber surgido de la experiencia de Bergoglio en los barrios bonaerenses, de esa lucha constante por rescatar a las víctimas del insaciable capitalismo para convertirlos en seres humanos, con ese amor que es el primer mandamiento del decálogo.

“La Palabra, para alcanzarme, debe convertirse en carne tibia. Sólo comprendo cuando puedo oler, ver y tocar”, como en su momento exigió santo Tomás. “Si queremos que nuestra vida sea fecunda, debemos tomar una decisión que armonice con el ritmo terrible de nuestra época”, por eso se inició la limpia de la corrupción en el Estado Vaticano.

Habría que leer, una y otra vez, las 5 o 6 páginas que Kazantzakis dedica, en su Carta al Greco, a su visita a Asís, que puede resumirse así: “Un día vi una abeja ahogada en la miel y comprendí”; tendríamos, entonces, que perecer en el amor, hundirnos en esa entrañable fuerza que sólo se obtiene del ayuntamiento entre hombre y mujer, pero santificado, sin violencia, con ternura, pues para eso hemos llegado al mundo, a menos que se elija el camino de los prelados y las monjas.

A continuación, lo que más acerca al argentino y al griego: “No quiero, no me atrevo a traer a mi recuerdo esta Semana de Pasión. La esperanza, el amor, la traición, el sacrificio, el grito: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? La trágica aventura del hombre se hizo patente durante esos siete días. No era Cristo, era el hombre, cada hombre justo, cada hombre puro el que era traicionado, flagelado, crucificado sin que Dios extendiera su mano para prestarle ayuda. Y si no fuera por el corazón cálido de la mujer, hubiera quedado allí en su tumba, eternamente. La salvación del hombre pende de un hilo, de un grito de amor”. Lo olvidaron.

http://www.almomentonoticias.mx

AMN.MX/gom

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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