LA COSTUMBRE DEL PODER: ¡La mataron!

 

migranteLos crímenes cometidos durante el inicio del milenio y el siglo, todos -a la luz del análisis de los hechos- son inevitables, como inevitable es la condición humana; sin embargo, hay muertes que no debieran suceder, por la manera en que la infligen y a quien matan. No se requiere tener nombre de postín para ocupar las necrológicas en los medios, abren el espacio cuando se asesina fuera de toda posibilidad de comprender la muerte de un inocente.

Nohemí Álvarez Astorga, de tan sólo 8 años de edad y quizá con el peso de una inocencia arrebatada, fue rescatada cuando un pollero intentaba introducirla, ilegalmente, a Estados Unidos por Ciudad Juárez. Menos de 48 horas después la encontraron muerta en el albergue donde fue llevada por agentes de la Procuraduría General de la República (PGR), para protegerla.

El cadáver de la niña apareció en el interior del baño del albergue “Casa hogar la Esperanza”, de Ciudad Juárez, informó la Fiscalía General del Estado Zona Norte.

Se dio a conocer que fue personal del albergue el que encontró a la niña sin vida. Aquí empiezan a diferir las versiones. Hay quienes afirman que Nohemí se suicidó colgándose de la regadera del baño; otros, sostienen que la encontraron colgada en una de las habitaciones.

De acuerdo con la nota de Al Momento Noticias, el reporte oficial asegura que “fue la PGR quien canalizó a la pequeña al citado albergue, después de haber iniciado una investigación penal en contra del presunto pollero, Domingo Fermas Uves, quien pretendía cruzar a la niña al territorio estadunidense por encargo y contratación de su abuela materna, quien radica en Durango”. Precisó que la Fiscalía General del Estado abrió la carpeta de investigación después del deceso de Nohemí, para determinar, a través de estudios científicos, la causa de muerte, y para conocer de su entorno familiar.

 Lo que ocurrió con Nohemí es grave, pero la sociedad no repara en el suceso porque su atención queda acaparada por los escándalos de fraude financiero. Esa niña de 8 años fallece en el lugar donde debió ser preservada su vida y su inocencia, lo que no ocurrió y, supongo, los médicos forenses se mostrarán incapaces de encontrar la verdad.

Nohemí fue asesinada por la indolencia de las autoridades, por falta de supervisión en el albergue y, quizá, sólo quizá, porque en ese lugar donde su integridad debió ser cuidada como algo precioso, pudo haber sido ultrajada y lesionada, hasta matarla.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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