LA COSTUMBRE DEL PODER: Dresser, la élite del poder

 
 
denise-dresserHay diferencia entre académicos e intelectuales. Los primeros son los “contadores públicos” del poder, todo lo ven blanco o negro, no consideran los matices y necesitan, para “comprender” el mundo en que se mueven, que todo se ajuste a lo que enseñan en las aulas. Para ellos, los otros viven equivocados.
 
Por el contrario, los intelectuales de inmediato consideran los claroscuros del oficio de gobierno; como están conscientes de que el poder es ejercido por seres humanos, limitados por sus pasiones y debilidades, distan de querer que la realidad se ajuste a su percepción del mundo. Dialogan con los poderosos para comprenderlos, jamás cierran los ojos a las fuerzas oscuras que desde las finanzas, la información o la delincuencia mueven el poder que delimita las condiciones en que se impone una determinada ingeniería social, conocida como populismo, o elogiada como democracia. Sólo son matices de un mismo oficio.
 
Con Denise Dresser no existen diálogo o argumento que no se ajuste a su hipótesis académica, a lo que enseña en el aula, como si fuese la verdad revelada de las ciencias sociales, de lo políticamente correcto, de lo que debe ser el oficio de los gobernantes.
 
Ella debe aceptar las posibilidades de que naciera para equivocarse, porque las consideraciones inteligentes de los seres humanos que son objeto de su estudio, muy pocas veces se mueven de acuerdo a su percepción del mundo, la aprendida en los posgrados académicos, asumida como fe de lo que nunca debe cambiar.
 
Lo cierto es que “en la antigua sociedad liberal prevalecía una serie de equilibrios y transacciones entre los jefes del Congreso, el Poder Ejecutivo y los diversos grupos influyentes. La imagen del poder y de la decisión era la de una sociedad equilibrada, en la que ninguna unidad del poder fue lo bastante poderosa para avanzar más…
 
“Pero así como cambian las circunstancias históricamente, cambian también los significados y las consecuencias políticas de la mecánica del poder. No hay nada mágico y eterno en los frenos y los equilibrios… La idea de que el poder es una sociedad en equilibrio induce a dar por hecho que el Estado es el rostro visible de poderes autónomos, pero de hecho, los poderes decisivos están ahora firmemente entretejidos en el Estado… Los políticos ya no están en la cima…”.
 
Las ideas anteriores son muestra de que la académica Denise Dresser se divorció de esa realidad que, a gritos, nos señala que el poder es conducido por seres humanos, no por hipótesis.
 
 
AMN.MX/gom

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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