Código Beltrones

LA COSTUMBRE DEL PODER
Gregorio Ortega Molina/

 
manlio-fabio-beltronesNavegan en Internet ideas ingenuas sobre las normas éticas y morales que han de regir a los partidos políticos, a sus integrantes, a los legisladores y administrados públicos y miembros de los poderes judiciales.

La lucha por el poder nunca es escenificada por almas caritativas y de buen modo, como lo muestra la historia del papado y los estados pontificios. Ellos, los pontífices, por necesidades estrictamente humanas, asesinaron, como se ha hecho en nombre de Dios desde que mujeres y hombres fallecen por satisfacer sus deseos de imponerse, unos sobre otros.

La creación del Estado estableció normas no escritas y reglas legales para armonizar la lucha por el poder. Son éticas, de ninguna manera son morales. Se supone que el político brega por el mejor bien, lo que no evita que en el camino cometa pifias, se equivoque o lo equivoquen y, además, deba sortear envidias, rencores, venganzas, temores, miedos y rechazo, hasta por su origen.

A Manlio Fabio Beltrones lo han acusado de todo, y de todo ha sido exonerado. De allí que se especule sobre la línea de horizonte de su futuro inmediato, para cuando concluya la legislatura de las reformas estructurales, de la construcción de los acuerdos propuestos en el seno del Pacto por México.

Muchos me suponen amigo del diputado Beltrones -sólo soy un estudioso de su discurso y comportamiento políticos- por la deferencia con la que me distinguió Fernando Gutiérrez Barrios y mi entrañable amistad con José Luis García Mercado, lo que no es óbice para reconocer en Manlio Fabio una cualidad: trabaja para el Estado (es su código de conducta), consciente de que en las pugnas por el poder no todo es guerra a muerte, porque sabe que son decisivos los equilibrios <<que se construyen sobre la mesa de un gabinete de crisis>>, como asegura mi gurú en materia de política y gobernabilidad.

Columnistas y políticos especulan sobre su futuro inmediato. Unos lo ven en el PRI -es un riesgo no llevarlo al partido, pero también una necesidad, pues si inició como PNR, evolucionó a PRM y devino lo que es hoy, está urgido de un cambio de nombre y de personalidad ideológica-, otros en el gabinete.

Coincido con ese mi inquieto asesor: “para Manlio Fabio Beltrones es momento de detenerse, hacer balance, poner su participación en hechos decisivos de la construcción del México actual en perspectiva, porque lo que enfrenta es una jugada de ajedrez a distancia, debe prever jugadas y calcular intenciones, y aprender a esperar”, porque no sólo está en juego su destino, sino que lo que se discute es el futuro de México, y él debe formar parte de los que participan en su diseño y construcción.

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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