Google, otro rostro de la eternidad

LA COSTUMBRE DEL PODER

Gregorio Ortega Molina/

ddlDesaparecer, no es lo mismo que ser borrado. El derecho al olvido es distinto a la retención en contra de la voluntad, al levantón, al secuestro y, a pesar de todo, en la industria de las redes sociales se esfuerzan para que todo permanezca igual, con el propósito de que en la nube el tiempo de Google se confunda con la eternidad, en su concepto bíblico.

Informan que hubo 90 mil peticiones, lo leyó bien, 90 mil solicitudes a Google para que borrara la información de 90 mil personas. Decedidas o no, fantasmas religiosos o cibernéticos, los familiares consideraron, por motivos diversos y que no viene al caso analizar, que los registros que sus seres queridos dejaron en Google deben desaparecer, para que el escarnio cese, para que el dolor concluya, para que el recuerdo no se deforme en las vertiginosas consultas que los morbosos cibernautas hacen en las cuentas de los muertos, o de los vivos.

Informaron que, de esas solicitudes, el 50 por ciento fue rechazado. Desconozco los argumentos que justifican la negativa empresarial, pero imagino que son totalmente opuestos a los que la divinidad puede dar al sujeto que insiste en permanecer, en vivir por la eternidad, pero es rechazado y enviado a morir en vida y para siempre, en el infierno, o la gehena, como se refirió a ese lugar Jesús.

Pienso de inmediato en La invención de Morel, anticipo que de la realidad actual hizo Adolfo Bioy Casares, aunque lo que sucede en la nube es distinto, porque los datos, la imagen, son fijas y únicamente se mueven a instancia del solicitante de información, del que busca conocer algo adicional sobre un sujeto que, de alguna manera, estaba obsesionado por permanecer y ser, de cualquier manera, reconocido.

Pero esa imagen es inexistente, pues como redactó María Zambrano: “Vida es movimiento, pero el hombre ha manifestado un cierto horror a este movimiento que es el vivir, el desmentido que la multiplicidad da a cada acto del pensamiento y a esa unidad que la vida presupone y busca, hacia la cual corre. Cuando se piensa, aparece, revelándose, un objeto o una relación objetivamente y al mismo tiempo brotando en el interior del hombre; dentro y al par fuera. Y esta coincidencia es la que sin duda ha traído sobre el acto de pensar todo su inmenso prestigio, todo su atractivo muchas veces inexplicado; ese <<presupuesto>> del sentir más allá de todas las excelencias declaradas sobre la nobleza del pensar”.

Pero, hoy no piensan, consultan en Google y así lo resuelven, para la eternidad.

www.almomentonoticias.mx

AMN.MX/gom

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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