LA COSTUMBRE DEL PODER: ¿Puedes vivir con 33 pesos diarios?
Gregorio Ortega Molina/ 
 

campo 2¿Qué han hecho desde 1982 los responsables del mandato constitucional para garantizar un salario que facilite vida con alimento, vestido, salud, educación, recreación, todo lo que significa un nivel elemental de dignidad y solidaridad familiar?
   
La pobreza es nido de rencor, interno, primero, social después. Déjense de las zarandajas que funcionaron hace siglos, cuando se habló de pobreza con dignidad, porque se encargaron de envilecer a los que la padecen para despojarlos de lo poco que les quedaba, como puede leerse con deslumbrante azoro en Oficio de tinieblas, donde Rosario Castellanos narra lo que ha sido la verdadera relación entre el poder -secular y religioso- y los pobres y los indígenas y los campesinos.

Pero todavía nos deja sin aliento el que el Inegi dé a conocer que las remuneraciones de los campesinos o trabajadores agropecuarios ni siquiera alcanzaron los mil pesos por mes durante 2013, sólo representaron 1.5 por ciento de las percepciones de quienes trabajan en los grandes corporativos del país.

El Instituto (que es un organismo oficial) informó que la sal de la tierra, como los llamara Frantz Fanon, 3 millones 41 mil mexicanos que se dedican a la agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza, recibieron en promedio 11 mil 985 pesos por persona durante todo el año pasado, lo que suma 998 pesos mensuales, tan sólo 33 pesos por día.

¿Cuántos miembros de una familia se necesitan para acumular un ingreso digno? ¿Cuántos, después del trabajo agotador del campo, son capaces de una sonrisa sana, sino sólo los niños que todavía no se dan cuenta de que viven en la miseria y lo que ello significa para su oscuro porvenir?

También aseguró el Instituto que la gente contratada en los corporativos tuvo ingresos en promedio por 763 mil 17 pesos en el año, que se traducen en 63 mil 584 pesos cada mes o 2 mil 119 pesos diarios. La diferencia entre las percepciones de ambos es abisal: al ejecutivo de un corporativo le bastaría trabajar 5.6 días para obtener el ingreso anual de un campesino. Establece una comparación hecha por La Jornada: las remuneraciones de los directivos de corporativos resultaron 63 veces o 6 mil 622 por ciento superiores a las de los mexicanos que trabajan en el campo.

Pero claro, podrán seguir afirmando que el proyecto de país -si existió- era equívoco, que el camino correcto fue la desincorporación de los activos del Estado, su adelgazamiento y debilitamiento -porque dinero es poder-, el liberalismo y el libre comercio, la integración prematura a América del Norte y la globalización. Intentarán continuar vendiéndonos la idea de que debemos sonreír al futuro.
 

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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