LA COSTUMBRE DEL PODER/ Línea 12: exoneraciones y complicidades

Gregorio Ortega Molina/

mancera

MAME se equivocó. Al hacerlo demostró carecer de la habilidad e inteligencia para tener éxito como jefe de gobierno de esta ciudad, y tampoco poseer los tamaños para aspirar a ser candidato a la Presidencia de la República. Napoleón superó su estatura física con imaginación y valor civil, a Mancera se le fue la oportunidad.Es claro para todos que el problema de la Línea 12 está en la incompatibilidad entre rieles y vagones. Los carros del convoy del metro están diseñados para un tren suburbano, debieron ser más cortos. Sólo una persona, dado el costo de la operación, pudo haber ordenado que se adquiriesen los vagones que se compraron, incluso en contra de la recomendación de Systra. Esa persona se llama Marcelo Ebrard.

Entre los enterados y además empleados del gobierno de la ciudad, corre la versión de que Joel Ortega tuvo la mala idea de asumir como responsabilidad personal una instrucción política, convirtió un problema de orden técnico en otro de características políticas, por su significado y el monto de lo que pudo haberse birlado a la sociedad, en lo que es un claro caso de corrupción administrativa, pero muy difícil de comprobar.

Me dicen, quienes todavía se mueven en el ámbito de las responsabilidades técnicas del proyecto metro,  Línea 12, que en acuerdos preestablecidos entre la administración saliente y la entrante, para evitar que la confrontación se judicialice y el escándalo distorsione los hechos, llegaron a la conclusión de que los responsables de la suspensión del servicio en estaciones de la línea, serán los trabajadores del sindicato que “incumplieron” con los tiempos y normas de mantenimiento, porque debieron evitar el desgaste de las vías que pusieron en riesgo los convoyes.

Escucho lo anterior y pienso que, entonces, el propósito de convertir en un escándalo mediático lo que pudo haberse resuelto en silencio, es disminuir y desactivar al sindicato de los trabajadores del metro, porque ahora Joel Ortega, con instrucciones precisas, se apresta a responsabilizarlos, cuando fue por sus propias instrucciones que a los técnicos que debieron hacer las tareas de mantenimiento se les prohibió el acceso. Al menos es la versión que dejan correr, entre rumores de diversa especie.

Lo que ocurre con este caso de corrupción es la muestra de la podredumbre de los institutos políticos y de muchos funcionarios públicos, sobre todo en los niveles altos, donde las complicidades garantizan las exoneraciones. Pagarán los chivos expiatorios.

www.almomentonoticias.mx

AMNX.MX/gom

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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