Denuncia Federico Reyes Heroles “pactos de mutua corrupción” en precio del petróleo

Gregorio Ortega Molina

LA CONVERSACIÓN con Federico Reyes Heroles se desarrolló en sus oficinas, por el rumbo del templo de San Jerónimo, en el DF. Foto: Ignacio Martínez

CIUDAD DE MÉXICO, 29 de septiembre (Al Momento Noticias).- Toda una discusión con detractores, defensores y escépticos se desató luego de que el presidente Enrique Peña Nieto señalara en el programa transmitido con motivo de los 80 años del Fondo de Cultura Económica, “Diálogos a Fondo“, que la corrupción es “un tema de orden cultural”.

Interesados en ahondar en el tema, nuestra agencia informativa buscó la entrevista con uno de los principales estudiosos mexicanos del fenómeno de la corrupción, para intentar desentrañar y comprender las distintas aristas de un fenómeno de por sí complejo, que sin lugar a duda nos atañe a todos.

Ya con la grabadora encendida, e instalados en lo que era el jardín, y ahora biblioteca, de una casa antigua pero remodelada, teniendo como fondo un librero repleto de textos de consulta —como los tres tomos de la Historia Moderna de México, de Daniel Cosio Villegas, o los folletos del liberalismo mexicano escritos por don Jesús Reyes Heroles— iniciamos la entrevista con Federico Reyes Heroles, fundador y presidente de Transparencia Mexicana (el capítulo nacional de Transparency International), luego de que nos citara en sus oficinas de San Jerónimo, a un costado de donde vivió Álvaro Mutis, Mercedes Iturbe, Carlos Fuentes, Javier Wimer.

– ¿Creé usted que la corrupción sólo se limita a lo pecuniario? ¿No hay otras maneras de corromper y corromperse?

No, por supuesto que va mucho más allá. Yo diría que es una actitud ética frente a la vida. Hay quien se corrompe, por ejemplo en mi oficio, acercándose mucho al poder. Los analistas tenemos la obligación de mantenernos lejanos al poder. ¿Por qué? Porque el poder siempre coquetea con la posibilidad de vencer los argumentos del crítico.

“Hay quien se corrompe en su matrimonio y deja que los vicios se instalen sin ser crítico, y al rato lo que ocurre es que esa pareja ya no tiene futuro, porque la corrupción está instalada entre ellos. Se toleran ciertas cosas.

“Hay lo que yo llamo pactos de mutua corrupción: un profesor que llega a dar clases y dice a sus alumnos que les hará una evaluación al final del curso, que es lo más antipedagógico que puede haber, echar la suerte de todo un curso a una hora de examen, a ver si el alumno se acuerda o no de lo que se dijo durante el año lectivo. ¿Por qué es un pacto de mutua corrupción? Porque los alumnos hacen como que estudian y el profesor hace como que enseña, y al final del día no se cumple con una metodología, con una pedagogía.

“Hay muchas formas de corromperse, yo diría que es una laxitud ética. Uno se puede corromper al aceptar que un amigo le pague el boleto del estacionamiento cuando hay gente esperando: esa es una forma de no respetar el derecho de los que están atrás, ni la consigna antiquísima del derecho de primero en tiempo, primero en derecho. Es más que nada una actitud, ¿no?”

– ¿Es la corrupción un comportamiento relacionado con la oportunidad, con la necesidad, la voracidad; o como apuntó el presidente Enrique Peña Nieto, un asunto cultural?

Hay de todo; por un lado, existe una cuestión de la cual casi nunca hablamos, que es la oferta y la demanda. Le voy a poner un caso, en Transparencia Mexicana hemos encontrado con toda claridad que las entidades federativas absorben población migrante, pues generan una demanda de servicios para la cual muchas veces no están preparadas.

“Servicios de agua potable, de regularización de los predios, de recolección de basura, de lo que sea, en el momento que hay un exceso de demanda o una oferta muy corta, la posibilidad de que se genere corrupción es muy fácil, está muy al alcance de todos, e incluso yo le diría que, en muchos momentos, puede ser una opción racional.

“Si una madre de familia se queda sin agua, tiene tres niños y el agua empieza a salir lodosa o simplemente ya no sale, y pasa una pipa enfrente de su casa, pues la opción racional es pagar los trecientos pesos o lo que le pidan por el agua, para que sus niños no se enfermen; de lo contrario le va a salir más caro el antibiótico que la pipa.

¿Es un fenómeno cultural? Sí, también. Mire, le platico una historia curiosa. Un día revisando las leyes de acceso a la información, que en su mayoría vienen de hace treinta, cuarenta años y, de pronto, leyendo la lista de los países, me encuentro con una fecha para Suecia de 1776, dije “no, esto es un error, debe ser 1976”. Pues no, no era un error, era 1776; es decir, ellos concibieron el derecho del ciudadano a tener acceso a la información de cómo se manejan los dineros públicos desde 1776. Eso es cultura; y la cultura se va construyendo, igual que la democracia.

“Podemos decir que hemos avanzado mucho en las democracias formales, pero poco en lo que tiene que ver con la libertad de expresión. Ésto lo mide Freedom House, y es muy evidente. Entonces sí hay un fenómeno cultural. Cuando comenzamos a trabajar en Transparencia Mexicana e hicimos los primeros estudios, descubrimos que un porcentaje alto de la población no consideraba la corrupción un problema; pero además, había un porcentaje alto de la población, treinta y tantos por ciento, que decía que ayudaba al funcionamiento de la economía.

“Si usted revisa la expresión “transparencia”, hace quince años no se aplicaba a la administración pública, se aplicaba al agua del caribe, a los acuarios, a los anteojos, yo que sé; pero no se aplicaba a la administración pública. Entonces tan es cultural que hoy difícilmente va a escuchar usted un discurso de un candidato a presidente municipal que no se refiera a la transparencia. Entonces ahí se va inculcando una forma de ser; por eso, por ejemplo, en Transparencia tenemos un programa muy bonito que nosotros financiamos, es La jornada por la transparencia en las escuelas de educación media superior, es a nivel nacional; iniciamos muy suavecito, para no generar ruido, que es la política de la casa.

“¿En qué consiste el ejercicio? La jornada por la transparencia es: un día al año el director de una escuela tiene que rendir, frente a sus colegas profesores, frente a los padres de familia y los alumnos, un informe de los avances pedagógicos que haya tenido la escuela; pero también cómo se administran los dineros que los padres de familia dieron para cuotas y aportaciones voluntarias. ¿Por qué?, porque encontramos que el monto total es cuantioso y muy importante, y México es un país pobre donde todavía pedimos a los padres de familia que apoyen para impermeabilizar, para cambiar el escusado, para yo qué sé qué cosas.

“Todos debemos estar acostumbrados a rendir cuentas, los que manejamos o los que manejan dineros públicos, y esto es parte de la responsabilidad. Pero también todos debemos exigir que se rindan cuentas; por esas aulas han pasado como millón y medio de estudiantes; yo espero que esos estudiantes tengan una cultura en relación a la corrupción diferente a la que tenían las generaciones previas.

“Por el otro lado también están los comportamientos, y los comportamientos ya los medimos, precisamente en la revista Este País nos dedicamos a medir percepciones y comportamientos.

“Yo no sería pesimista por el hecho de que haya un contenido cultural, que no quiere decir genético. Esto de que los mexicanos, como los plátanos, todos son chuecos, pues no es cierto; hay mexicanos que tienen una cultura de honestidad, de rendición de cuentas por herencia cultural, porque en su familia se inculcó eso.

“Merece el análisis estar abierto a múltiples opciones ¿por dónde se puede atacar la corrupción? Por muchas partes, sabemos que la mujer en México todavía es el principal transmisor de valores, está medido.

Tiene vigencia aquella expresión de: educar a una mujer es educar a una familia. ¿Por qué no aprovechar las pantallas para transmitir contenidos que tengan que ver con este tema, en lugar de presentar estas casas faraónicas en donde desfilan unos ricos que recuerdan a la época de Tin Tán o de los años 50, que no tiene nada que ver con la vida común de los mexicanos en el siglo XXI?

Enrique Peña Nieto, presidente de México, durante la firma de promulgación de la reforma constitucional en materia de transparencia en el Palacio Nacional.
Foto: Cuartoscuro

La mayoría de la población no vive con estos coches sport y, fíjese usted, en ninguna parte aparecen trabajando… Es asombroso…. Yo no sé de qué viven, como si les lloviera el dinero. Todos esos valores se van transmitiendo; por eso en  han utilizado mucho las telecomedias, para que haya cierta transmisión de valores, entonces ¿si hay un contenido cultural? Por supuesto que lo hay, y hay que enfrentarlo”.

La respuesta abre el tiempo a la observación. Federico Reyes Heroles habla, lo que permite registrar que los reporteros llegamos antes que él, que el entrevistado tiene el cabello color paja, los ojos claros, la piel delicada, por tan blanca. Las manos son firmes como las pupilas, que ven fijamente al interlocutor, en el que busca dobles intenciones o transparencia. Viéndonos trata de discernir si somos partidarios de la cultura de la honradez o nos doblegamos a la corrupción.

Da tiempo de registrar que atrás de él hay un pupitre, sobre el cual se buscaría mayor información; tiempo de evaluar lo que se escucha, porque abre espacios de comprensión al comportamiento de los mexicanos, sean políticos o empresarios, amas de casa o profesionistas, estudiantes o servidores domésticos, porque los hay de ambos sexos.

Llegamos a la pregunta inevitable.

– ¿Existiría la corrupción sin la impunidad?

– Pone el dedo en la llaga. El mejor caldo de cultivo para la corrupción es la impunidad. En México los porcentajes de impunidad en algunas entidades llegan al 97 por ciento, es decir que por cada 100 acciones ilegales que se cometen, sólo tres tienen alguna consecuencia jurídica. No puede ser. Resulta que es más riesgoso poner un establecimiento comercial que asaltar una tienda. Es perverso.

“En todos los países donde el Estado de derecho es fuerte, hay una clara selección de cuáles son los delitos o las faltas que no se toleran; es decir, hay cotos, hay límites. Por ejemplo, en la isla de Manhattan se trafica muchísima droga; pero no enfrente de las escuelas.

“¿A dónde voy con todo esto? En México hemos perdido control de aquellas faltas que no son realmente una afrenta para la sociedad.

“Le pongo algunos casos: Pronósticos Deportivos, ¿se acuerda que vimos esas escenas de la pandilla que, por cierto con una astucia formidable, habían hecho un doble sorteo? Pasaron las semanas, los meses y no hubo ninguna consecuencia jurídica.

“¿No acabamos de ver a un diputado bailando en un encuentro en Puerto Vallarta? Y tiene todo el derecho a bailar y a hacer lo que le parezca conveniente con su vida; pero ¿eran dineros públicos o eran dineros privados? Porque si eran dineros privados él debió haber salido a decir: <<señores, nosotros pagamos nuestra pachanga>>; pero la impresión con la que nos quedamos todos, es de que eran dineros públicos y él no argumentó lo contrario.

“Ahora andamos con una presa que aparece súbitamente en un rancho. Si ese hecho no tiene ninguna consecuencia jurídica y dentro de seis meses ya se nos olvidó, después de que todos lo vimos en la pantalla, las fotos de Conagua, en donde no existía la presa, alentamos la corrupción. Por eso Transparencia ha insistido tanto en la necesidad de tener fiscales. No procuradores; fiscales. Y ojalá y esta primera Fiscalía General de la República  sea el modelo a seguir. Darles independencia —como funciona en Estados Unidos— y que tengan capacidad de investigación; porque buena parte de la impunidad es resultado de la omisión de las instancias de investigación que, simple y sencillamente, no actúan; y no actúan cuando el involucrado puede ser un amigo del jefe. Entonces se muere el expediente y el ciudadano se siente muy ofendido.

“Tendríamos que entrar a través de la impunidad para que disminuya la corrupción. Le doy un ejemplo: en Coatepec, que está estrictamente a 15 minutos de Jalapa, se respeta con toda seriedad la señal de alto; no me refiero al semáforo, la señal de alto, nada más la señal en donde uno sabe que no tiene preferencia y debe uno detener el automóvil. En Jalapa no, ¿por qué? Bueno, pues porque en Coatepec se ocuparon de estar multando a los que se pasaran el alto. El ciudadano mexicano es como cualquier otro, nada más que acostumbrado a buscar la impunidad para poder cometer excesos, entonces es una pregunta central, por eso estamos pugnando precisamente por la Fiscalía y por el Consejo.

– ¿Coincide la Fiscalía con la oferta de campaña del presidente Peña Nieto? ¿No se queda corto? Ofreció una institución, un reglamento, una reforma legal para que la impunidad se minimizara; será difícil que desaparezca, pero ¿reducirla a su  mínima expresión será suficiente con la Fiscalía, que además va a depender del Procurador General de la República?

– Si se le da a la Procuraduría General de la República el carácter de  instancia autónoma y la Fiscalía está dentro de esa Procuraduría, estamos bien encaminados.

“Lo que no se entiende muy bien es la Comisión, porque si ésta investiga y después tiene que someterse al procurador, ¿para qué queremos la Comisión? “Hay ahí algo de alebrije. Yo entiendo que la iniciativa no tuvo la mejor de las fortunas en el Senado y está detenidas en la Cámara de Diputados. Yo creo que esto está siendo discutido por los partidos de oposición, también porque de todas las iniciativas la que llegó quizá fue la que tiene más imperfecciones o el diseño institucional estaba menos logrado, ¿no?

“Por un lado es alentador que no la hayan aprobado; porque si hubieran aprobado ese alebrije ya no habría marcha atrás. Entonces estos periodos que ha habido de receso, en donde han pasado otras reformas pero no la que tiene que ver precisamente con la lucha contra la corrupción, pues ha abierto el debate de cómo debieran ser las instituciones para realmente combatir la impunidad.

– ¿No se refieren estos recesos, estos vacíos a que, como declaró Miguel de la Madrid a Carmen Aristegui, “es la impunidad aceite y correa de transmisión del sistema político mexicano”?

– No recordaba esa expresión del licenciado De la Madrid, pero creo que la impunidad explica muchos de los comportamientos cotidianos de los mexicanos, que incluyen todos los niveles. Desde el individuo que en la calle se cierra o se le cierra a alguien para meterse al Periférico, violentando el derecho del que esta atrás, hasta el del gobernador que se manda a hacer su presa.

Hay una sensación de que todo es factible en México sin que haya consecuencias jurídicas y, si esto ha permeado al sistema, pues todos somos de alguna manera responsables; porque hubo este engaño —lo he sostenido y lo platiqué varias veces con el presidente Fox— de pensar que al llegar la oposición en automático los ángeles iban a desplazar a los demonios, y entonces se iba a acabar con la corrupción.

“Lo que le decía al entonces presidente Fox fue que la corrupción es un problema sistémico; sin embargo tengo que admitir que fue muy receptivo a las propuestas que le hizo Transparencia Mexicana en su momento, en donde en un primer documento, siendo él presidente electo, un documento que hicimos con la Universidad de Berkeley, se le plantearon las 10 medidas más eficaces en el combate a la corrupción, y estaba Ley de Acceso a la Información, y se volteó y me dijo ¿qué es eso? Le dije: <<presidente, es muy sencillo, en principio es Follow the money, sigue el dinero público y donde haya dinero público el ciudadano tiene derecho a meter sus narices>>, me respondió <<esto está muy interesante>>.

“Yo nunca me imaginé que dos años después íbamos a tener la Ley Federal de Acceso a la Información y el mandato para cada uno de los institutos locales. Entonces esa parte institucional ha ido caminando, tenemos, sin embargo, el lastre de la impunidad.

– Qué bueno que tocó usted ese tema. Después del conflicto entre Ángel Trinidad Zaldívar y Gerardo Laveaga, ¿conserva el IFAI la credibilidad que le impuso María Marván?

Por desgracia el IFAI ha perdido mucha presencia en la opinión pública. De esto son responsables, en muy buena medida, los legisladores. ¿Por qué? Porque si usted revisa, no se integraron las listas de los candidatos a comisionados, había un grupo de, no recuerdo si eran 20, que eran los que realmente tenían el consenso de todos los partidos políticos y que eran nombres muy destacados y personalidades muy conocidas. De esos 20 sólo quedaron dos en la quinteta final. Lo que es más, había un agregado, no recuerdo si de 15 ó algo así, que ya no tenían el consenso, la aprobación de todos, y hubo dos candidatos que ni siquiera estaban en esa segunda lista.

“¿Qué significa esto? Lo que decíamos hace un momento, es un pacto de mutua corrupción. ¿Por qué no mejor designamos a alguien que no tenga tanta presencia pública, como María Marván o a la propia Jacqueline Peschard, que también lo hizo espléndidamente… Las dos consejeras de Transparencia Mexicana? ¿Por qué no designar personalidades que sabemos que no se la van a jugar con ningún partido político?

“Y es gracias a ese pacto de mutua corrupción que se puede extender al precio de referencia del petróleo. A ver, ¡¿cómo es posible que llevemos 15 años con precios del petróleo cercanos a los 100 dólares y la tasa de referencia en el presupuesto de egresos de la Federación sea a veces de 67, 70, 72 dólares?! ¡¿Dónde queda el acumulado?! Lo que pasa es que los partidos políticos no tienen el menor interés en que eso se acote ¿Por qué?, porque son esos dineros los que ellos reparten a discreción a final de año.

“Llegamos a esos territorios de obscuridad o de opacidad pactada, y creo que eso es muy grave, por ello creo que tiene usted toda la razón, por desgracia… Esa institución (el IFAI) hoy no representa ante la opinión pública lo que representó hace relativamente pocos años. Y es muy triste que las vanidades personales hayan dañado a una institución en la que tanta fe se depositó; y cuando digo fe lo digo auténticamente. Creíamos que iba a ser una pieza clave, y que puede ser una pieza clave siempre y cuando haya total independencia subjetiva… Regreso a su pregunta de las distintas maneras de corromperse: total y absolutamente independientes deben de ser los comisionados para que puedan pensar con libertad sobre los asuntos de nuestro país.

– ¿Están los funcionarios mexicanos dispuestos a asumir y aceptar la reforma que se le dio al IFAI y podrán ser inimpugnables sus decisiones?

– Bueno, el IFAI tiene encima nuevas responsabilidades y, por lo tanto, deberíamos pensar que asegurar su fortaleza es uno de los retos. ¿Por qué? Porque al poder extenderse a las entidades de la república e incluso a los municipios, necesita capacidad de denuncia, de detección de irregularidades, que es muy superior a la responsabilidad que tenía nada más con la Federación.

“¿Puede cumplir con esta misión? Yo diría sí, siempre y cuando se mantenga la total independencia; este debate le tocó darlo a Jacqueline Peschard. Si recordamos que durante la gestión del presidente Felipe Calderón hubo la tentativa de someter las decisiones, las resoluciones del IFAI al Tribunal Administrativo, en cuyo caso mejor hubieran cerrado el Instituto, y ahí nos vemos.

“Para qué ser inimpugnables a través del judicial si ni siquiera es un tribunal de pleno derecho, sino uno de los llamados “tribunales especiales“.

“Trate usted de explicarle a un extranjero lo que es un “tribunal especial” y simple y sencillamente no le van a entender, a mí me ocurrió con Peter Eigen, el presidente de Transparencia Internacional, que un día platicando de este tipo de cuestiones le dije <<es que ese es un tribunal especial>>; y me preguntó: <<¿qué es un tribunal especial?>>; le dije: <<bueno, es un tribunal que, como el agrario, depende del Ejecutivo>>. Y me preguntó <<¿Son jueces o no?, ¿pertenecen al Judicial?  No hay territorios intermedios>>; le respondí: <<Pues en México sí, en México sí tenemos territorios intermedios, no fue sino hasta que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación fue tal, que realmente supimos que eran magistrados con una carrera judicial. Antes eran entre jueces y servidores públicos>>.

“El IFAI renacerá siempre y cuando de verdad sus resoluciones sean inimpugnables y las haga valer, porque esa es la otra cuestión. Yo fui consejero en la CNDH y ¿de qué sirven las recomendaciones? La Comisión vive del prestigio del titular y sus recomendaciones carecen de fuerza vinculatoria; eso es normal, es correcto, así nació la figura y el maestro Fix la importó y la tropicalizó, como se dice ahora. Pero ha habido dos extremos: 1) El extremo de los comisionados que casi no emiten resoluciones y recomendaciones. ¿Por qué no las emiten? Porque saben que no se acatan; entonces ¿para qué emiten muchas recomendaciones? Y la del caso de quien emite y emite y emite recomendaciones que no tienen ningún impacto.

“Encontrar el equilibrio tiene que ver con la presencia y con la fuerza que pueda ejercer el titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos; o en este caso, los comisionados en la opinión pública, porque es a través de la opinión pública que puede presionar a los funcionarios. A lo que aludía usted, la presencia de los comisionados, la credibilidad de los comisionados ante la opinión pública es la pieza clave para todo el funcionamiento de este tipo de instituciones como lo es el IFAI.

AMN.MX/gom/jmg

http://www.almomento.mx/

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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