LA COSTUMBRE DEL PODER: La sonrisa de EPN

Gregorio Ortega Molina/

epn00La indignación ofusca, nubla la razón, pervierte la relación del gobernado con el gobernante y causa desasosiego en una sociedad anhelante de respuestas. Por eso comprendo el reclamo de mi compañero de trabajo: ¿de qué se ríe EPN con Rosario Robles? Ni siquiera recuerdo las imágenes, porque mi preocupación es el problema real, o como dirían los analistas literarios: la meta narración de la realidad.

El gobernante de un país en crisis debe aparecer y parecer confiado en él mismo, seguro de que tiene los colaboradores y las herramientas para resolver esos dos problemas que amenazan con dar al traste con su proyecto de gobierno. En cierto momento sonreír se convierte en argumento e instrumento político.

De nada serviría aparecer de luto y siempre sombrío. ¿En qué ayuda nublar la vista y la razón, dejar correr las lágrimas y condolerse con los deudos, si el meta texto político es otro, oculto en los precios del petróleo, en las exigencias de los poderes fácticos, en los acuerdos impuestos por la globalización, en la amenaza del descarrilamiento de las reformas estructurales?

Sonríe y continuará haciéndolo EPN, a pesar de estar en medio de un combate por tomar decisiones que definirán el futuro de México, y que grupos antagónicos se esfuerzan por imponerle, sin importar el costo social y la posibilidad de que corra más sangre que la que irrigó el descontento durante el calderonato.

EPN, arropado por la banda presidencial, protegido por la silla del águila, inmerso obligatoriamente en la meditación, motivada por la diferencia de ocho dólares en el precio del petróleo, entre lo considerado para el proyecto de ley de ingresos y lo establecido por el mercado.

También meditando -es una posibilidad, no una certeza- en la amenaza de que el presente se le convierta en pasado, debido a que el tiempo político supuestamente impuesto por las agencias de seguridad nacional, detiene el momento de anunciar la verdad sobre lo que realmente ocurrió en Iguala y en Tlatlaya, porque lo que se divulgue desde el Estado será la verdad, creíble o no.

Sonríe y sonreirá, porque en la más íntima de sus intimidades EPN sabe, ya, que llegó el momento de las decisiones unipersonales, solitarias, históricas, en las que el resultado se sentirá décadas o centurias, pues el espanto muestra que el anterior proyecto de nación se agotó, y está en el umbral del futuro, sin impunidad, sí, sobre todo sin impunidad.

www.almomentonoticias.mx

AMN.MX/gom

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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