LA COSTUMBRE DEL PODER: Margarita Santizo Martínez

Gregorio Ortega Molina/

feretro gomLa necrofilia es de mal gusto, pero hay muertas que hacen ruido y despiertan la admiración de los vivos, sobre todo la de aquellos que tienen consciencia de lo que ocurre en su entorno, mantienen los ojos abiertos para ahuyentar la violencia o, al menos, que no los agarre desprevenidos.

Recuerdo, con el corazón escurrido, esa extraordinaria crónica de Sanjuana Martínez, en la que retoma las palabras de un niño cuyo anhelo es desaparecer, como lo hizo su padre.

El vacío causado por la muerte es un contrasentido, porque a fin de cuentas el deudo, el ser dejado con el amor dispuesto, tiene un cadáver, unas cenizas, un túmulo o los manes romanos sobre los cuales puede llorar; el caso de los desaparecidos es peor, porque el vacío es recubierto por una esperanza sin fundamento, pero alimentada segundo a segundo con el llanto de una madre que espera a su hijo Esteban, policía federal, desaparecido de entre sus propios compañeros, borrado ante los ojos de su superioridad y, quizá, hasta con su anuencia.

He estado en contacto con madres y padres de otros hijos que nunca regresaron; sé de esposas cuyas camas se convirtieron en catafalcos que las reciben noche a noche, llenas de ese deseo de morir para abandonar el sufrimiento y, si son creyentes, encontrarse con los seres queridos en otra vida, distinta, diferente a la que los ha marcado por los abusos de poder o la negligencia de ese mismo poder.

Lo terrible de la muerte de Margarita Santizo es que, junto con el cumplimiento de su voluntad de convertir la avenida Bucareli en un velatorio público, pronto quedará relegada al olvido de aquellos que tuvieron como función cuidar de la vida de su hijo, de la vida e integridad de todos los que desaparecen, mueren, son víctimas de la violencia, de la trata y del tráfico humano, porque sus prioridades son otras.

La angustia -en el concepto desarrollado por Sören Kierkegaard- de los gobernantes al ver los rostros de sus súbditos, al constatar las cuentas de las arcas y los resultados de la procuración y administración de justicia, desaparecerá en cuanto sientan la primera caricia del poder, la primera retribución, el inicial aplauso de una gestión pública destinada a hacer historia, en uno u otro sentido.

www.almomentonoticias.mx

AMN.MX/gom

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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