LA COSTUMBRE DEL PODER: Sedena se equivoca

 

Gregorio Ortega Molina/

gom280115Desconozco de dónde surgió la peregrina idea de abrir los cuarteles. Luego, casi de inmediato, dieron marcha atrás. Limitaron el ofrecimiento de acceso al ubicado en Iguala; ampliaron la invitación a la CNDH.

Nada más lejos de mi intención que promover la opacidad de la vida militar, ocultar o cerrar los ojos a la manera de proceder de las Fuerzas Armadas, aquí subordinadas al poder civil. De allí que por una vez el secretario de Gobernación brincara, casi a tiempo, y corrigiera la equívoca disposición de los jefes militares.

Felipe Calderón, cuando fue jefe de las Fuerzas Armadas de México, de todas ellas sin excepción, las inmiscuyó en una guerra civil contra la delincuencia organizada, las involucró en tareas policiales sin haber modificado leyes ni reglamentos; las colocó en la línea de fuego para que fuesen objeto de fácil descrédito, porque no encontró otra manera de legitimarse que sobre la sangre, los cadáveres y la desaparición de decenas de miles de mexicanos, y nadie hace nada para remediarlo.

Es un gran riesgo para México el que el PRI asumiera la continuidad del desaguisado político y castrense iniciado por Acción Nacional y decidido por Felipe Calderón, con la idea de afianzar su complicidad con la geopolítica de seguridad regional de Estados Unidos.

Apunta Javier Marías en Así empieza lo malo: “Que no se pidieran cuentas ante la justicia implicaba también un pacto social, era como decirnos unos a otros: Bien está, dejémoslo estar. Si para que el país sea normal y no volvamos a matarnos es necesario que nadie pague, hagamos trizas las facturas y comencemos otra vez. El precio es asumible, porque al fin y al cabo tendremos a cambio, si no el país que quisimos tener, uno que se le parecerá”.

Pero resulta que tampoco es tan blanco y negro, tan acostumbrarse al ni modo, aparentemente nos conformamos con el reintegro, lo que facilita que la reacción social sea altamente flamable y, para colmo, aparecen ya rastros de financiamiento al descontento popular, seguramente aportado por aquellos a quienes conviene mantener a la nación eternizada en la promesa del Primer Mundo.

Estamos ya en el momento en que los responsables pronto habrán de asumir las consecuencias del desmadre que han propiciado, porque la incertidumbre, el desconcierto, el desempleo, el hambre, la violencia, la corrupción y la impunidad tampoco pueden seguir eternamente solapadas por el silencio de las Fuerzas Armadas.

www.almomentonoticias.mx

AMN.MX/gom/pp

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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