LA COSTUMBRE DEL PODER: Sin embargo, se ríe

 

Gregorio Ortega Molina/

Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Nadie puede determinar qué debe leerse o prohibir alguna lectura en específico. El Índice vaticano, si sobrevive, es inoperante. La censura fue vencida por la clandestinidad -en México por los chistes de la carpa-, primero, después por Internet y las redes sociales. Todo termina por saberse.

Ahora, para simplificar traslados, ahorrar tiempo y evitar accidentes, soy usuario del transporte público; me sorprendo con la cantidad de personas que, durante los trayectos, se dedica a la lectura, incluso haciendo gala de equilibrio para mantener los ojos sobre las letras, encima de las ideas, las sagas, las aventuras en las que están inmersos antes de llegar a su destino, o precisamente porque se acercan a él.

Los que facturan Charlie-Hebdo encontraron la fórmula para transformarlo en un hito cultural. El tiraje del regreso después del atentado -dos millones de ejemplares- es importante, pero no rompe récords.

Modesto Vázquez y Cutberto Navarro, cubanos, propietarios fundadores de Radio Cadena Nacional (que en realidad fueron las iniciales de nombres y apellido de Navarro), concibieron y crearon otro fenómeno de ventas: Kalimánel hombre increíble. Durante muchos años en Círculo Rojo se imprimieron tres millones de ejemplares a la semana, para abastecer la curiosidad del público lector. Idéntico efecto en radio, pero fracaso en cine.

Que no vengan con la zarandaja de que en México sí se lee, pero no se lee lo que es propio, lo que se debe. En el transporte público me topo con muchos lectores y, hay que señalarlo, son más mujeres que hombres. Si se calcula que un impreso lo leen cuatro personas, eso significa que Kalimán tuvo 12 millones de lectores a la semana. ¿Qué impreso de orden informativo, de difusión política, de índole cultural, científico o técnico, ha alcanzado esas proporciones en México? Ninguno.

¿Cuál fue el tiraje de Charlie-Hebdo antes del atentado? Cierto que era, ya, y lo será más en el futuro, un hito de cultura y un fenómeno de lectura, de otra manera no lo hubieran elegido como víctima.

Con certeza tenía más de un millón de lectores franceses; el último número tendrá 8 millones de lectores. Este es el verdadero resultado de los balazos sobre las ideas: la inteligencia y la cultura siempre irán por delante, por más que se esfuercen en reducir libertades o en esclavizar a través del narcotráfico.

La cierto es que frente a la barbarie, de cualquier signo, sólo puede responderse con la paráfrasis de Galileo: Sin embargo, se ríe.

www.almomentonoticias.mx

AMN.MX/gom/pp

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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