LA COSTUMBRE DEL PODER: Calderón, Horcasitas, tal para cual

 

Gregorio Ortega Molina/

gom110215Humberto Romero Pérez, hombre de poder, con la edad y la amputación de una pierna, perdió una de las virtudes que lo transformaron en lo que fue: se convirtió en un hombre parcialmente discreto.

Para concitar simpatía, respeto y admiración, hizo anécdotas de lo que debió olvidar -porque no tenía una hacienda como Manga de Clavo, ni una mujer que pagara a los visitantes-, y así, entre chanza y conversación seria, algo aprendimos quienes lo escuchamos con atención.

“Por instrucciones del señor presidente -me dijo- se instaló una red presidencial en la calle de Ibarrarán, para que Ruiz Cortines tuviera contacto directo con nosotros. Pero se excedió. Dejó de llamar cuando le dije que el agradecimiento se nos estaba acabando”.

Lo cuento, porque a Juan Molinar Horcasitas nada le duró; creo que, como decía mi madre, tampoco tiene vergüenza, ni la conoce. ¿Qué puede decir él de Felipe Calderón Hinojosa, que todo le perdonó, y de todo lo protegió? ¿Olvidó ya, el ex director del IMSS, que Fernando Gómez Mont hubo de cabildear el silencio de la SCJN, en su resolución sobre el caso de la guardería ABC?

Hay razones políticas que los espectadores desconocemos, que únicamente entienden y son capaces de evaluar Felipe Calderón y Juan Molinar, pero también el expresidente se encargó de dejar constancia de su intransigencia, de su terquedad, y si se aproximan a la verdad los datos que se cuentan de su relación con su padre, de su debilidad por el buen trago y la música alegre, pues sí, resulta clara su falta de carácter para desempeñar el cargo de presidente de la República y jefe de las fuerzas armadas, como a las claras se trasluce por el costo social, económico y político dejado como saldo de su muy personal confrontación con AMLO.

Molinar Horcasitas olvida que él fue beneficiario de las decisiones de Felipe Calderón, y quienes hoy lo utilizan en sus afanes políticos por hacerse con el poder, deben tomar en cuenta que es un traidor nato, que siempre va a engañar.

No debió abrir la boca Juan Molinar, porque “aquí se cometieron muchas vilezas durante muchos años, pero se ha convivido con quienes las cometieron, y algunos hicieron favores también”, me recordó mi gurú en asuntos de política, y advirtió: “Todos están dispuestos a encender el ventilador y llenarse de mierda, pero nadie quiere dar el primer paso para romper los acuerdos, y así como es necesario rehacer el pacto social, hay que reconstruir el político, si quieren que el país les dure”.

Quizá le asista la razón.

www.almomentonoticias.mx

AMN.MX/gom/pp

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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