LA COSTUMBRE DEL PODER: Abandono educativo

  • Pienso -me atemoriza que a eso obedezca- que hay una consigna muda, silenciosa, para que México disminuya la única riqueza no renovable: la dignidad de los mexicanos, que se pierde en la ignorancia
  21 jul 2015 – 00:14 CET

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escuelas-pobres-mexicoHabía una vez hace muchos, muchísimos años, un Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas que, junto con el de desayunos escolares, fue diseñado para que las futuras generaciones de esta República Imperial tuvieran una comida “decente” al día y estudiaran en un lugar digno, que los motivara a ser mejores.

Pero, como sucede en la trama de los aleccionadores cuentos de E. T. A. Hoffmann, durante todos los sexenios que existieron apareció el personaje malo, perverso, que malversó los fondos destinados a la niñez mexicana en su beneficio, y en el de sus patrones y protectores, del secretario de Educación Pública hacia arriba e, incluso, colateralmente.

Tuve oportunidad de visitar edificios escolares recién terminados, pero en los que por un error de arquitectura, por un falso sentido del ahorro o, sencillamente por robar, olvidaron incluir los mingitorios de hombres y los sanitarios de mujeres, dejaron de colocar cualquier tipo de tubería que facilitara el acceso al agua, fuese o no potable.

Hoy veo en diversos medios que las aulas en México no se han dignificado, que muchos mexicanos -seguramente considerados de tercera, ya no digamos de a pie- con indeclinable deseo de estudiar y ser mejores, acuden a ser enseñados en condiciones de miseria y poca dignidad, en lugares donde no hay luz, ventanas, piso firme, ¡vamos!, en lugares donde no hay paredes sino debajo de toldos de lámina acanalada o, de plano, al aire libre.

¿Dónde fueron a parar los miles de millones de pesos dedicados a la construcción y el mantenimiento de las aulas?

En la búsqueda de una respuesta no cabe la palabra olvido, tampoco los términos robo o latrocinio. Pienso -me atemoriza que a eso obedezca- que hay una consigna muda, silenciosa, para que México disminuya la única riqueza no renovable: la dignidad de los mexicanos, que se pierde en la ignorancia, en la falta de recursos para recuperar el sentido de patria y pertenencia, el conocimiento de la historia y los mitos que le dieron vigencia y origen a la nación.

De otra manera no me explico la terquedad con la que se empeñan en desaparecer la educación normal, en borrar el significado y la historia de las normales rurales, en olvidar el origen de la Secretaría de Educación Pública, en dar la espalda a lo que fue el concepto de misiones culturales, en desconocer al Estado.

La idea de México y lo que ésta significa, les estorba para controlar al país, y sobre todo su riqueza, a pesar del fracaso de la Ronda 1.

www.almomentonoticias.mx

AMN.MX/gom/pp

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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