LA COSTUMBRE DEL PODER: Beltrones: ¿perder-perder?

  • Todo político, escuché decir al gran maestro mexicano, tiene prohibido darse plazos fatales, a lo que añadiría metas inalcanzables, sobre todo ahora que quienes deciden qué sí y qué no puede hacerse, no son los mismos que conceptuaron la Constitución de 1917, ni impulsaron un proyecto de nación que casi de inmediato fue traicionado
 13 May 2016 – 00:14 CET

fsdf5El quehacer político, cuando involucra el deseo de obtener el poder o contribuir a que un partido lo alcance, pierde toda lógica, se convierte en pugna de pasiones y destrezas, de complicidades e intenciones aviesas. No puede acomodarse a los estándares de ética, porque obtenerlo requiere cumplir con un mandato constitucional que involucra el uso legítimo de la violencia.

     Todo político, escuché decir al gran maestro mexicano, tiene prohibido darse plazos fatales, a lo que añadiría metas inalcanzables, sobre todo ahora que quienes deciden qué sí y qué no puede hacerse en México, no son los mismos que conceptuaron la Constitución de 1917, ni impulsaron un proyecto de nación que casi de inmediato fue traicionado, con los Tratados de Bucareli y la reelección presidencial que trastornó a Álvaro Obregón, lo que permitió a Plutarco Elías Calles convertirse en el Jefe Máximo, diseñar y construir un PRI que dista mucho de ser lo que fue.

     Es en este contexto que hay que observar cómo se desempeña el presidente del CEN de ese partido, Manlio Fabio Beltrones Rivera, pues dados sus conocimientos del quehacer político, del trato con los seres humanos y debido a su habilidad para el diálogo y la negociación, los resultados que logre lo colocan en una situación de perder-perder, ya que es víctima de una leyenda fomentada por sus detractores, a pesar de que en nada coincide con su verdadera naturaleza y compromiso con el Estado, por encima de su lealtad al gobierno. Es consciente de que las instituciones deben prevalecer por sobre los hombres.

     Si sus predicciones -que no debió hacer- son más o menos acertadas, se convierte en un triunfador al que hay que cazar hasta destruirlo, con denuestos y mentiras, por una simple razón: sabe de la urgencia de poner orden y disminuir, a su mínima expresión, los niveles de corrupción que, como todo delito, es imposible erradicar al cien por ciento.

     Perder-perder, porque si el anuncio de las al menos nueve gubernaturas para el PRI se reduce a seis o debajo de ese número, resultará que el tigre no salió como lo pintan, y sus enemigos, que están bregando contra su partido a favor del PAN y del PRD, a pesar de ser conspicuos priistas, festinarán su autoderrota, porque siempre han funcionado como quinta columna.

     Pero estemos tranquilos, Manlio Fabio Beltrones Rivera es político cabal, asume las consecuencias de sus actos y sabe, por su formación, que parte de sus funciones es asumir el costo de la realidad, como lo hizo en Tamaulipas, donde el verdadero sentido de su concepción de Estado y de la política se refleja en la frase que advierte que los candidatos defenestrados pudieran estar amenazados por, o tener relación con la delincuencia organizada. El viejo dilema de ¿plata, o plomo? A morir al servicio de la patria.

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AMN.MX/go/ymg

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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