LA COSTUMBRE DEL PODER:Nacionalismo y reforma energética I/IV

  9 Ene 2017 – 00:12 CET

*No podía permitirse el éxito de Jorge Díaz Serrano como director de Pemex; significaría que el petróleo mexicano controlado por las empresas de EEUU dejaría de ser un proyecto, para transformarse en olvido. Con su <<cese>>, primero, y su desafuero después, José Andrés de Oteyza y Miguel de la Madrid Hurtado iniciaron el desmantelamiento de la empresa

 

 

“Son tres y no dos, las causas políticas que determinaron la caída de Jorge Díaz Serrano de la gracia del <<señor>> Presidente”, advierte Mercurio después de la lectura de los textos sobre la Fiscalía Anticorrupción.

Puede que tenga razón este peculiar Demonio de Sócrates, aunque yo agrego una cuarta, omitida como consecuencia del dolor de la artritis en la cadera. Se trata de la desinformación como acto de gobierno, porque es ajena a la sociedad y a las redes sociales -me refiero a esa manera de deformar las palabras y la realidad, con el propósito de imponer proyectos políticos ajenos al bienestar de una nación-, pues nace, como Atenea, en el cerebro de los gobernantes, y se perfecciona en el lenguaje de sus profesionales de la comunicación.

Ahora les ha dado por insistir en que confundamos nacionalismo y populismo como origen de las desgracias económicas de los de abajo. No se atreven a incursionar en el análisis de lo que hoy sucede con la primera de esas palabras, porque descubrirían que son tan nazis como los que llevaron a Alemania a desencadenar la Segunda Guerra Mundial.

En el Diccionario de política, elaborado por Norberto Bobbio y Nicola Matteucci, la entrada de Nacionalismo indica: “1.- DEFINICIÓN. Por nacionalismo se entiende la fórmula política o la doctrina que propone el desarrollo autónomo, autodeterminado, de una colectividad definida según características externas precisas y homogéneas, y considerada como depositaria de valores exclusivos e imperecederos. Exige la concentración de las decisiones políticas y económicas, de las elecciones y modelos ideológicos y culturales así como de su proceso de formación en la colectividad en cuestión, la cual se presenta como una entidad con derecho a su propia independencia, a su propia integridad, a su propia identidad ya sea para emanciparse de condiciones alternativas o conjuntas de dependencia política, de atraso económico o de disgregación cultural ya sea para reaccionar ante amenazas externas de incorporación, alienación o marginamiento”.

En cuanto a POPULISMO, leemos: “Definición de populismo. Pueden ser definidas como populistas aquellas fórmulas políticas por las cuales el pueblo, considerado como conjunto social homogéneo y como depositario exclusivo de valores positivos, específicos y permanentes, es fuente principal de inspiración y objeto constante de referencia.

“Se ha dicho que no es una doctrina precisa sino un <<síndrome>>. En efecto, al populismo no corresponde una elaboración teórica, orgánica y sistemática. Ordinariamente está más latente que teóricamente explícito. Como denominación se adapta fácilmente, no obstante, a doctrinas y fórmulas articuladas de manera diferente y divergente en la apariencia, pero unidas en el propio núcleo esencial por la referencia constante al tema central y por la contraposición encarnizada a doctrinas y fórmulas de derivación distinta.

“Sus definiciones padecen de la ambigüedad conceptual que el mismo término conlleva”.

     Una vez establecida la distancia entre uno y otro de los términos, resulta fácil comprender el uso que los políticos del mundo en general, y los mexicanos en particular, hacen de esas dos palabras para desinformar y causar una confusión profunda sobre la posible identidad conceptual (en el campo político y de administración de la voluntad) de globalización y populismo, pues la primera expresa, con toda claridad, el primer párrafo de la definición de populismo.

Pero no le demos vueltas, la discusión sobre ese punto puede ser eterna, porque lo que se defiende, por el lado de los triunfadores, es la concentración de poder y riqueza, en franca contraposición al significado de globalizar.

En cuanto a la observación formulada por Mercurio, es importante considerarla en sus propias palabras, si las recuerdo con puntualidad: desde el momento en que fue proclamada la Constitución del 17, primero, e inmediatamente después de la Expropiación, las empresas petroleras de Estados Unidos y sus políticos, decidieron recuperar lo que consideraron suyo. Allí está el informe del tycoon Edward Laurence Doheny a su gobierno, y las referencias que hace Robert Lansing a la manera en que se puede controlar al gobierno de México.

     “No podía permitirse el éxito de Jorge Díaz Serrano como director de Pemex; significaría que el petróleo mexicano controlado por las empresas de EEUU dejaría de ser un proyecto, para transformarse en olvido. Con su <<cese>>, primero, y su desafuero después, José Andrés de Oteyza y Miguel de la Madrid Hurtado iniciaron el desmantelamiento de Pemex”.

A saber si así fue, pero el resultado que ahora padecemos -sin petróleo y sin dignidad-, indica que es posible.

Gasolina y verbo político: Preguntó EPN: “Ustedes, ¿qué hubieran hecho?” Como adquirió un mandato constitucional pero no puede hacer la tarea, nos pregunta a los gobernados. César Camacho Quiróz, como EPN, dijo que sin gasolinazo desaparecerían los programas sociales, pero si de ellos obtiene, el ex presidente del PRI,  dinero para los relojes de pulsera excéntricos, y mochadas para bonos millonarios, secretos y vergonzantes. EXCUSAS FALACES.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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