LA COSTUMBRE DEL PODER: Sucesión presidencial IX/X

 
 Gregorio Ortega Molina  2 de Febrero 2017 – 00:12 CET
 
 

* Sólo hay una propuesta para sacar a México del atolladero y del riesgo de una militarización lindante con la dictadura imperfecta: la reforma del Estado. El sendero a recorrer también es uno: encontrar la empatía en la academia nacional e internacional. Los ámbitos de la opinión pública y de las redes sociales están tutelados por académicos de prestigio e inteligencia indubitables

¿Independientes en la contienda por la silla del águila? Hay antecedentes, dos, el de Nuevo León y el de Jalisco, pero si el caso se da, lo deberemos a la constancia de Jorge Castañeda.

El que ello suceda es importante, puesto que partidocracia-corrupción e impunidad son la troika que acelera la descomposición de México como patria con proyecto de nación, para transformarlo en un agrupamiento desfigurado de ciudadanos, sin líderes ni esperanza, sin solidaridad entre ellos y sin convocatoria más allá de la ira irracional provocada por la guerra contra el narco (o por la lengua larga de Donald J. Trump), y por la de esos barones de la droga que compran voluntades con dinero o con miedo, o por los regalos repartidos como dádivas para sustituir las que papá gobierno ya no puede entregar a través de unos programas sociales que sólo sirven para enriquecer a quienes los administran.

El problema, como el de los partidos, es el candidato. Después la oferta, la ruta y el financiamiento.

Recomponer México requiere de imaginación, constancia, esfuerzo, pero sobre todo una decisión impostergable de acotar la corrupción y la impunidad a lo mínimo, de lo contrario cualquier esfuerzo resultará vano, como lo prueba el Pacto por México.

Los equipos de los que se rodeen los posibles candidatos independientes, deben estar integrados por personas a prueba de corrupción y de deslealtad, dejando fuera a aquellas que, de una u otra manera, contribuyeron a las  derrotas que los condujeron al desengaño de la partidocracia. El candidato independiente debe estar consciente de que hay sumas que restan, y tiene la obligación de preterir sus afectos y el pago de servicios, para abrir espacio a renovados aires de hacer política.

Sólo hay una propuesta para sacar a México del atolladero y del riesgo de una militarización lindante con la dictadura imperfecta: la reforma del Estado.

El sendero a recorrer también es uno: encontrar la empatía en la academia nacional e internacional. Los ámbitos de la opinión pública y de las redes sociales están tutelados por académicos de prestigio e inteligencia indubitables, capaces de modificar la imagen de un candidato que muestre voluntad de cambio, presente un proyecto coherente y pueda garantizar que no recibirá a corruptos.

Naturalmente que las rutas de la desinformación en Internet también son transitadas para desprestigiar y desalentar y destruir y negar.

Hoy, en los medios, la opinión la construyen los académicos.

¿Nombres? Vaya, además de Castañeda que sueña con ser candidato a la Presidencia de la República, aunque no gane, sólo tiene estatura Manlio Fabio Beltrones, quien permanece recluido e intimidado por el desarrollo de los acontecimientos, y porque parece no encontrar la cuadratura al círculo para pagar la deuda que tiene con su patria, al servirla y contribuir a su transformación.

Mañana, en el penúltimo de la serie -al escribirla, Luis Videgaray Caso todavía era el arma secreta de EPN-, un repaso a los principales problemas que enfrentará quien sueña con sentarse en la silla del águila, sin considerar que lo hará sobre un hormiguero de marabunta.

Del Demonio de Sócrates: A twitters necios, oídos sordos. ¿Quién tendrá la entereza suficiente para regresar a los cauces diplomáticos las relaciones bilaterales y multilaterales? ¿Es una opinión diplomática formal la twiteada por Benjamín Netanyahu?

O como dice mi compadre Javier Celis Liceaga: a chillidos de puerco, oídos de chicharronero.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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