LA COSTUMBRE DEL PODER: Tarde y mal

 Gregorio Ortega Molina  18 de septiembre de 2017 – 00:12 CET

 

*Los juzgadores mexicanos se vencieron a la presión del gobierno de EEUU y a las exigencias políticas del Estado mexicano, pues es de sobra conocido que Enrique “Kiki” Camarena era un agente antidrogas corrupto y corruptor, y su ejecución fue decidida por los mandos de la DEA de esa época, e instrumentada con ayuda de la CIA

 

 

¿Qué ha de pensarse de un Estado en el que sus jueces tardan 30 años para dictar sentencia jurisdiccionalmente trascendente y políticamente importante? ¿Qué de una administración de justicia dispar, pues a los tres involucrados en el mismo delito se les dio trato desigual? Rafael Caro Quintero está libre; Ernesto “Don Neto” Fonseca, cuya sentencia fue de 40 años, purgará los últimos ocho en prisión domiciliaria; Miguel Ángel Félix Gallardo acaba de ser sentenciado, pero a pesar de padecer enfermedades graves, quedará recluido.

     Así fue tratada mediáticamente, en julio de 2016, la resolución judicial que beneficia a “Don Neto”: El gobierno mexicano agotó sus opciones y acatará la orden de un juez de liberar al capo de la droga Ernesto Fonseca Carrillo, para que cumpla con el resto de la sentencia desde su casa, informó el Secretario de Gobernación de México, Miguel Ángel Osorio Chongel sentenciado, de 86 años, debe cumplir nueve años más de su pena de 40 años, tras ser condenado por el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena en 1985.

El tercero y último capítulo de la administración de justicia en contra de los pioneros y poderosos barones de la droga mexicanos, concluyó cuando el juez federal titular del Juzgado IV de Distrito en Materia Penal (omito el nombre porque el directorio del Consejo de la Judicatura Federal tiene como última fecha de actualización el 18 de diciembre de 2015) sentenció a Miguel Ángel Félix Gallardo, “El jefe de jefes”, a 37 años de prisión y al pago de 20 millones 810 mil pesos por reparación del daño, por el homicidio del agente de la DEA Enrique Camarena y del piloto mexicano Alfredo Zavala, el 9 de febrero de 1985, en la capital de Jalisco.

     La cabeza del Juzgado Cuarto de Distrito de Procesos Penales Federales en el Estado de Jalisco, declaró a Félix Gallardo como penalmente responsable por la comisión del delito de homicidio calificado, con premeditación y ventaja.

Los juzgadores mexicanos se vencieron a la presión del gobierno de EEUU y a las exigencias políticas del Estado mexicano, porque es de sobra conocido que Enrique “Kiki” Camarena era un agente antidrogas corrupto y corruptor, y su ejecución fue decidida por los mandos de la DEA de esa época, e instrumentada con ayuda de la CIA, porque en ese momento consideraron muy importante desacreditar y debilitar al gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, para que se plegara a las primeras exigencias de lo que después sería el Consenso de Washington, el libre comercio y la globalización.

Pero hoy nadie se ocupa de lo ocurrido hace 32 años.

Alejandra Lagunes. En todos lados se cuecen habas. Me dicen, durante un desayuno informal, que esta señora Lagunes es compañera de armas del almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, y está al frente de una flota de trollers cibernéticos que navegan en el ciberespacio de las redes sociales y las páginas web, para disminuir todo aquello que es considerado un riesgo para el gobierno federal.

Sin embargo, insisten, la señora Lagunes tiene el oído más fino para atender los susurros provenientes de la bancada priista del Senado de la República, que las instrucciones de sus jefes de comunicación social de Presidencia de la República.

Me comentan, también, que aprendió bien su oficio con sus patrones de la IP. Pero yo, en lo personal -digo a mis informantes- me niego a creerlo, pues Alejandra Lagunes tiene cara de gente decente. Y me responden:

“Caras vemos, chequeras o cuentas ocultas no sabemos”.

Sigo sin creerlo.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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