LA COSTUMBRE DEL PODER: Gobierno comparte uso legítimo y legal de violencia

 Gregorio Ortega Molina 12 de marzo de 2018 – 00:12 CE


*Es preciso revisar el sentido y la razón del sufragio en la elección presidencial, puesto que ya los mexicanos no pueden darse el lujo de avalar, con su voto y su silencio, la permanencia de un proyecto económico que destruye el tejido social, y la supervivencia de un modelo político que sólo se sostiene en el poder debido a que gobierna con base en la conculcación de los derechos constitucionales

Estado cuya hegemonía sobre el territorio que gobierna dejó de ser absoluta, o está mal gobernado o es uno fracasado o fallido.

     Cuando fuerzas armadas identificadas, o no, compiten con el gobierno por la administración y control de algunos territorios de la república, hay un incumplimiento no sancionado del mandato constitucional, y se fortalece la conculcación de las garantías individuales.

¿Cuál es el significado político, sociológico y económico, de que durante tres años del sexenio de Javier Duarte de Ochoa un escuadrón de la muerte operara incrustado en la estructura legal de la administración pública de Veracruz, para combatir al cártel de los Zetas? Información en medios impresos indica que “la fiscalía de Veracruz reunió pruebas de al menos 15 desapariciones forzadas relacionadas con un grupo paramilitar que operó paralelamente con la procuración de justicia”.

El reportaje de Yahir Ceballos para La Jornada, nos cuenta que la investigación se debe a un fiscal de 27 años, Luis Coronel, quien sustentó el caso “bajo la teoría de la <<autoría mediata>> por la que fue condenado Fujimori en Perú; implica que los altos mandos de las policías son responsables de las políticas ejecutadas por sus subordinados.

“La historia del horror en América Latina puede escribirse en el sótano de un cuartel militar. En el de la Escuela de Mecánica (ESMA) de Buenos Aires, en el Palacio de la Moneda de Chile, o en el de los servicios de inteligencia peruanos durante la época de Fujimori. México tiene su símbolo negro en la Academia de Policía de Veracruz. Un tenebroso lugar al que se accede después de pasar un enorme arco gris protegido por dos desganados policías.

     “Cuando unos años después de pasar por aquí, Jaqueline Espejo se encontró a su torturador en la calle, solo balbuceó dos palabras. Con ayuda de psicólogos había borrado todo menos el olor a sudor y la voz aguardentosa de quien la sobó y golpeó hasta el amanecer en la Academia, para que confesara que trabajaba para los Zetas. Ubicada a 12 kilómetros de la capital, Xalapa, alejada del casco urbano, en el municipio de El Lencero, la Academia de Policía ha sido durante años centro del poder policial y un buen sitio para hacer cualquier cosa”.

Hechos como el reseñado arriba no pueden repetirse y permanecer impunes. Por ello es preciso revisar el sentido y la razón del sufragio en la elección presidencial, puesto que ya los mexicanos no pueden darse el lujo de avalar, con su voto y su silencio, la permanencia de un proyecto económico que destruye el tejido social, y la supervivencia de un modelo político que sólo se sostiene en el poder debido a que gobierna con base en la conculcación de los derechos constitucionales.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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