LA COSTUMBRE DEL PODER: Democracia está nepantla I/V

 Gregorio Ortega Molina 2 de abril de 2018 – 00:12


*La Revolución inconclusa conduce a un replanteamiento fundamental de las aspiraciones de los mexicanos como proyecto del Estado y como destino nacional, sobre todo si tomamos literalmente la no conclusión del suceso histórico que define y determina el modelo político que nos gobierna desde hace 100 años. Michael Ende estaría encantado con esta alegoría que lleva el título de su novela: The never ending history

“Me gustaría convertirme en la conciencia nacional, lo que ya no puede lograr Emilio Uranga, Gregorio”, confió Porfirio Muñoz Ledo en uno de sus extraños momentos de extrema confianza, de mostrar su verdadero, auténtico deseo.

Javier Wimer, que escribía a mano sus textos mientras Porfirio los dictaba, aspiró a lo mismo. Si el segundo tuvo y tiene la desbordada imaginación y creatividad política equiparable a los destellos orales de Jorge Luis Borges, el primero mantuvo la consistencia de Saint John Perse, al que gustaba de traducir al español.

     Este recuerdo revive después de una detenida y estudiosa lectura de La Revolución inconclusala filosofía de Emilio Uranga, artífice oculto del PRI, ensayo de José Manuel Cuéllar Moreno, cuyo gran mérito es rescatar el pensamiento filosófico de Uranga, porque nos conduce a un replanteamiento fundamental de las aspiraciones de los mexicanos como proyecto del Estado y como destino nacional, sobre todo si tomamos literalmente la no conclusión del suceso histórico que define y determina el modelo político que nos gobierna desde hace 100 años. Podría equivaler a la reconstrucción de la retórica política nacional que se renueva cada seis años. Michael Ende estaría encantado con esta alegoría que lleva el título de su novela: The never ending history.

Cuéllar Moreno incurre en errores de apreciación política que distorsionan el punto de partida de su investigación. Desconozco las razones por las cuales le atribuye un enorme poder a Humberto Romero Pérez, secretario particular de Adolfo López Mateos. Sí, el presidente de México fue un hombre enfermo, días enteros duró la penumbra del despacho presidencial cuya puerta vigilaba el celoso perro guardián Romero Pérez, pero de ahí a concederle la imaginación y creatividad suficientes para tomar decisiones que no le correspondieron, hay enorme distancia.

Quienes acordaban con López Mateos y/o sustituían ciertas funciones del presidente constitucional de los mexicanos, fueron el licenciado Donato Miranda Fonseca, secretario de la Presidencia, y el general José Gómez Huerta, su jefe de Estado Mayor Presidencial. Lo puntualizo porque eso permite conocer los pasillos por los que se movió Emilio Uranga para acercarse al poder, conocerlo de cerca, sentirlo, interpretarlo, y reafirmar, al mismo tiempo, su verdadera vocación: convertirse en la conciencia de quien se sienta en la silla del águila, que dista mucho de la original aspiración de ser la conciencia nacional.

     Comprender el mensaje de La Revolución inconclusa me condujo a la revisión de mis lecturas previas de Arnaldo Córdova y su Ideología de la Revolución mexicana, a Berta Ulloa y La Revolución intervenida, a Adolfo Gilly y su idea de La Revolución interrumpida y los textos históricos de José C. Valadés. ¿Será que el discurso político creado a raíz del magnicidio de Venustiano Carranza, las ejecuciones de los generales Felipe Ángeles y Francisco Serrano, los asesinatos de los caudillos Emiliano Zapata y Francisco Villa, sumergió todo el proyecto del Estado en una falsificación de la historia?

Resucitar Análisis del ser del mexicano y las ideas de Emilio Uranga plasmadas en textos periodísticos, revoluciona y revela otra percepción del lugar de México y los mexicanos en el mundo y en la proximidad con Estados Unidos: “El mexicano comprende lo humano ajeno por transposición del sentido de su propia vida”, escribió Uranga, y de esta frase podemos trasladarnos a la aventura de la <<accidentalidad>> como fuerza motivacional de lo que pudimos aspirar a devenir.

Mañana, de la <<accidentalidad>> a la traición.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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