LA COSTUMBRE DEL PODER: Somos nuestros niños

 Gregorio Ortega Molina 6 de agosto de 2018 – 00:12 CE


*¿Qué hay en el caletre de la sociedad que tolera tres asesinatos de niños al día, y 63 por ciento de niñas, niños y adolescentes maltratados en sus casas y centros escolares, o en el enano cerebro de esos feminicidas que se embelesan con matar casi niñas? Esto es lo que somos

Nuestra verdadera personalidad, nuestra manera de ser y conducirnos en el mundo, como individuos y como nación, queda reflejada en lo que hacemos con nuestros hijos, en el futuro que ofrecemos o les negamos a nuestros niños.

El carácter de los ingleses -sus fortalezas y debilidades- quedó plasmado en las novelas que Charles Dickens escribió sobre los efectos nocivos de la revolución industrial y el trabajo infantil; el carácter de sus adolescentes enLa naranja mecánica, donde Anthony Burgess cuenta de las consecuencias de la sobreabundancia entre quienes no tienen oficio ni beneficio. El reverso es la pobreza, cuya mejor expresión literaria y excelente reportaje periodístico es de Roberto Saviano, quien nos obsequia La banda de los niños.

Para comprender lo que aquí hacemos con nuestros hijos no necesitamos recurrir a las novelas, los ensayos y los reportajes. Con estar atentos a la información periodística podemos saber que diariamente son asesinados tres menores en México, como consta en datos oficiales. Además, “el 63% de los menores del país ha reportado haber sido víctima de acoso escolar, violencia física o violencia intrafamiliar”, advierte el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes.

Mientras avivan una discusión sobre la descentralización, o no, cuando los políticos se aprestan al cambio de manos en el poder y la delincuencia organizada al relevo de los interlocutores, para observar, o no, la ley, Animal Político nos da cuenta de que “durante el Encuentro Intersectorial, Agenda de Prioridades Para Poner Fin a la Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes, se señaló que aunque el número de homicidios de menores ha disminuido en los últimos ocho años, la situación de maltrato que viven no debe normalizarse.

“Por lo menos hay tres homicidios de niños, niñas o bebés cada día, y aunque ha mejorado (la situación), porque en 2010 teníamos cuatro diarios, eso no se puede aceptar como normal o como una situación en la que hemos alcanzado lo que queremos tener; también se llamó la atención sobre la violencia invisible contra los niños, que se minimiza e incluso se asume como positiva, como parte de la disciplina y de la educación de los hijos”.

Los fallecidos irán a las fosas y las memorias, pero los sujetos a maltrato, tarde que temprano asumirán su rol en la sociedad, algunos permanecerán hundidos, minimizados, como les sucedió durante su vida escolar; otros creerán haber superados sus traumas y se transformarán en profesionistas con mucho o poco éxito, acaudalados o sujetos a la medianía tan en boga, pero otros serán capitanes de industria y comercio, legisladores, procuradores y administradores de justicia y rectores del destino nacional, con sus vívidos recuerdos de lo que sus padres y el sistema hicieron con ellos.

¿Qué hay en el caletre de la sociedad que tolera tres asesinatos de niños al día, y 63 por ciento de niñas, niños y adolescentes maltratados en sus casas y centros escolares, o en el enano cerebro de esos feminicidas embelesados con matar casi niñas? Esto es lo que somos.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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