LA COSTUMBRE DEL PODER: Lozoya-Robles: cinismo e impunidad


*De no administrarse justicia hasta los límites legales, ese voto duro que llevó a AMLO al poder buscará otras maneras de encontrar respuestas

El lenguaje usado para su defensa es idéntico. Indica y significa una modificación de hábitos en la procuración y administración de justicia con fines políticos, que para eso también sirven los procuradores, jueces, magistrados y ministros.

“No encontrarán pruebas en mi contra”, palabras más, palabras menos fueron las elegidas por Emilio Lozoya Austin y Rosario Robles Berlanga como su argumento toral para demostrar su inocencia, lo que puede ser cierto y válido, porque el lenguaje es inequívoco, o lo que puede inducirnos a considerar lo que los lingüistas llaman el meta lenguaje: lo hicimos tan bien que yo nos los chingamos, y háganle como quieran. ¿Es posible?

Es posible, y surte efecto. En la secretaría de la Función Pública ya se pronunciaron porque la investigación de la Estafa Maestra no esté centrada en el comportamiento administrativo de la ex titular de Sedesol y titular de Sedatu; en cuanto al impoluto joven maravilla de Pemex, nada le sucederá mientras las autoridades brasileñas no suelten prenda, o las mexicanas no soliciten la información pertinente.

Resulta que el maestro Roland Barthes permanece vigente, pero no acudamos al especialista que marcó el rumbo, limitémonos a la literatura, la ficción entreverada con la vida real, el diálogo de los personajes y el uso político de la palabra para modificar hábitos y engañar con la verdad.

No acababa su comparecencia Rosario Robles, cuando llego a las paginas 210-11 de Los diarios de Emilio Renzi, en los que el paisano de Carlos Ahumada, ya olvidado por Robles Berlanga, nos explica: “Un lenguaje es un sistema arbitrario por medio del cual actúan entre sí los mismos miembros de una comunidad y así aprenden un determinado modo de vida. La realidad tal como la conocemos está condicionada por la categoría gramatical y sintáctica del lenguaje que usamos… ordena el orden del mundo…”.

Entramos así en la categoría gramatical de las complicidades que garantizan esa impunidad tan necesaria -dijera Miguel de La Madrid Hurtado a Carmen Aristegui en respuesta a pregunta directa de la periodista- para que los engranajes del sistema no se oxiden.

La sociedad se hartó, su respuesta fie civilizada y en las urnas el último 1° de julio, pero de no administrarse justicia hasta los límites legales, porque en la ley puede esconderse la trampa, ese voto duro que llevó a AMLO al poder buscará otras maneras de encontrar respuestas.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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