LA COSTUMBRE DEL PODER: Confrontación como método


*AMLO juega con fuego; considera que así es como debe gobernar. ¡Pobre México!

El presidente constitucional de los mexicanos debiera ser ajeno a fomentar confrontaciones. Él considera que al hacerlo refuerza su autoridad y recupera esa función política olvidada: la de juez supremo. El Poder Judicial es otro, hasta este momento autónomo.

Ni siquiera con el enorme y concentrado poder de un presidencialismo que dejó de existir hace varios sexenios -carece de camino de regreso-, el titular del Poder Ejecutivo “picaba la cresta” a los diversos grupos que conforman el escenario político. Todo lo contrario, en cuanto asomaba la menor sombra de pugna social copiaba el esquema de concertación del IMSS. Luis Echeverría convocó a la Comisión Nacional Tripartita. Jolopo llamó a las reuniones de la República, MMH convocó a la renovación moral y construyó el primero de los pactos. Le siguieron por ese sendero Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto. Carlos Salinas movilizó a México en Solidaridad.

Fox creyó suficiente el bono democrático, y Calderón supuso que su guerra al narco bastaría para unir a los mexicanos. Los resultados son visibles.

Los peores momentos de México en el escenario binacional e internacional, fueron propiciados e impulsados por las confrontaciones internas. Ahora que el país es acechado ante el riesgo de incumplimiento de compromisos firmados por el anterior gobierno, dividir y confrontar a los mexicanos equivale a escribir de nuevo esos cuentos crueles y bestiales de Horacio Quiroga, en los que el domador es devorado por las fieras que domesticó, cuidó y alimentó, hasta que el instinto superó al entrenamiento.

Es cierto que al dividir se vence a los opositores y, me pregunto, ¿a quiénes desea vencer nuestro presidente, si todos aquí somos mexicanos? Derrotar a cualquiera de los grupos sociales o políticos o empresariales o culturales, para dar satisfacción al pueblo bueno y sabio, equivale a vencer a la institución presidencial, debilitarla, enrarecerla, hasta hacerla irrespirable y solitaria.

Ya hizo a un lado la transición, el cambio de modelo político; también decidió olvidar la reforma del Estado y colocar las piedras fundacionales de la IV República, ¿qué pretende al motivar la confrontación entre sus gobernados? No es manera de oficiar la presidencia, sí opción para abrir las puertas a la intervención de Estados Unidos y el poder económico, lo que a nadie haría feliz, aunque el castillo de Miramar parece estar a la vuelta de la esquina.

AMLO juega con fuego, considera que así es como debe gobernar. ¡Pobre México!

Advertisements

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s