LA COSTUMBRE DEL PODER: Cédula única de identidad

*Por lo pronto tienen atorado un trámite doméstico ante CFE, porque sin credencial de elector, a pesar de tener vigentes INAPAM, licencia de conducir y la de jubilado, en este México nuestro no existen. De ese tamaño

México debe verse en el espejo del muestrario de documentos de identidad que pueden usarse como identificación para trámites oficiales y otros no tanto, como la mayoría de edad en los antros, para que los que parecen menores puedan beber, aunque los narcomenudistas no la exigen para venderles de todo.

Lo primero a desmontar es el mito del padrón electoral. ¿Cuántos de los que tramitan la credencial del INE lo hacen con el propósito de ejercer su elemental derecho democrático al voto, y cuántos porque sin ella les resulta imposible hacer los necesarios trámites bancarios, u obtener un contrato con Telmex o CFE, o una compañía de gas, o identificarse para obtener pasaporte, además del acta de nacimiento? La lista puede ser interminable.

     Pero las autoridades gubernamentales o los empleados bancarios que la requieren, son volubles y lo mismo aceptan el pasaporte que la cédula profesional, o la credencial de los viejitos o la licencia, todos documentos de identidad oficiales, pero lo mismo esas autoridades o empleados pueden montarse en sus trece y no aceptar ninguna.

     Amigos y vecinos tienen vencida la credencial del INE, lo que en BANORTE les impide cobrar su pensión en caja, a pesar de que la credencial de jubilado está emitida por una entidad oficial. Tampoco les aceptan la licencia de manejar y, por último, además de la del INAPAM que supuestamente es aceptada para trámites, es negada y, ¡sorpresa!, la última vez se les exigió que acelerara la reposición de la credencial del INE, porque desde febrero es necesario que presenten dos credenciales vigentes para poder retirar lo que les permite irla tirando durante el mes, a menos de que acudan varias veces al cajero automático, con el consabido riesgo.

Bien meditado, es momento de exigir la cédula única de identidad, porque permitirá establecer, en definitiva, quiénes somos, qué hacemos, dónde vivimos y la profesión que desempeñamos. Es la única manera de empezar a diferenciar el tipo de población que se mueve a través de la república y facilitar los controles para luchar contra la delincuencia organizada. Pero los partidos políticos lo impedirán, porque el padrón electoral se les vendrá abajo.

Por lo pronto tienen atorado un trámite doméstico ante CFE, porque sin credencial de elector, a pesar de tener vigentes INAPAM, licencia de conducir y la de jubilado, en este México nuestro no existen. De ese tamaño.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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