La Costumbre del Poder: Moda y propiedad intelectual

Gregorio Ortega Molina 3 de julio de 2019 – 00:13
 
 
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*Dejémonos de tonterías. Los diseños de Carolina Herrera ennoblecen el espíritu creativo de nuestros artesanos y artistas. Lo demás es demagogia

 

 

¿Alguien posee la propiedad intelectual de los dibujos de Altamira, o de aquellos que muy pocos conocen y que están en las paredes y cuevas de La Giganta, la sierra frente a Loreto, en Baja California, donde las pinturas tienen una antigüedad de 10,500 años, y son muestra de la cosmovisión de los cochimíes, extintos en la actualidad? ¿Alguien es dueño de la verdad evangélica?

     Los preocupados demagogos por los diseños de Carolina Herrera debieran asegurarse, primero, si los colores, figuras, dibujos de los que la modista de origen venezolano se sirve, están registrados en derechos de autor. ¿Por qué, en su momento no demandaron a Rufino Tamayo, o ahora a Vladimir Cora? ¿De dónde obtiene sus creativos diseños Pineda Covalín?

istinto que la figura humana, por más que los racistas y discriminadores del Primer Mundo establezcan pretendidas diferencias que no existen.

     El origen de las ideas, de las inquietudes, de las pasiones y deseos, es único, están en el mismo corazón y espíritu de los seres humanos, y no por ello vamos a discutir de la propiedad intelectual de lo que es una promesa de artesanía o arte, y cuyo final puede deslumbrar o perderse en el olvido.

     No dejo de azorarme con los turistas, las señoras encopetadas, los remilgosos mexicanos que se niegan a pagar miles de pesos por un Temoaya, pero no por un tapete afgano. El secreto está en el diseño, en los colores, pero el arte de su fabricación procede de manos similares, que se afanan y son muy mal pagados, gracias a la intermediación comercial.

     El Fondo Nacional de las Artes es la institución responsable de darles organización y protección jurídica y comercial, para evitar que los abusivos lucren más de lo que lo hace Carolina Herrera, que sólo retoma el espíritu creativo de los mexicanos, pero no los explota.

     Dejémonos de tonterías. Los diseños de Carolina Herrera ennoblecen el espíritu creativo de nuestros artesanos y artistas. Lo demás es demagogia.

 

 

About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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