La Costumbre del Poder: Los gringos peor que los nazis

 Gregorio Ortega Molina 8 de agosto de 2019 – 00:13
Lector, ¿consideras necesario conocer más de esta depredación? Algo ocurre con la moral individual y colectiva de los seres humanos en el mundo, que inmersa en la avaricia permanece inerte ante el dolor del próximo
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Las imágenes del actual presidente de Estados Unidos de Norteamérica, unida a las fotografías de detención de migrantes y su hacinamiento en las estaciones del ICE, además del dolor a causa del asesinato por odio, me recuerdan más al Planeta de los simios que el horror nazi.

El final de la primera parte de la saga (compuesta por cinco películas) que data de hace 51 años, es premonitorio. Charlton Heston ante la derruida estatua de la Libertad, carcomida por la arena y la sal del mar, se lamenta y grita: ¡Lo hicieron!

Exacto, se autodestruyeron. Algunos de los gobernantes de ese gran país, a pesar de haber reclutado a integrantes de su gabinete y asesores de entre los egresados y maestros de sus grandes universidades, se han vencido ante la seducción del poder. Y no nos vayamos con la finta, esa gran nación disfraza sus miserias físicas, humanas y morales detrás de ciudades como Nueva York, Boston, San Francisco, Filadelfia, cuyas contrapartes son Detroit, Baltimore… en el agujero de la degradación urbana.

Incluso ellos mismos se alarman. Retomo un texto de The New York Times, para darnos cuenta de lo que ahora sucede en el Imperio.

“Hambrientos, aterrados y enfermos: los niños migrantes detenidos en Clint, Texas. Durante meses, las autoridades de la Patrulla Fronteriza supieron que menores de edad que estaban en esta instalación no tenían dónde dormir, no tenían forma de lavarse y no comían con regularidad, a pesar de que han negado públicamente los reportes sobre condiciones denigrantes dentro del centro de Clint y otros sitios de detención de personas migrantes. Así lo reveló esta investigación conjunta entre reporteros y editores de The New York Times y un equipo de El Paso Times.

“Brotes de piojos, herpes y varicela que se esparcen entre los cientos de menores de edad detenidos en celdas estrechas; un hedor de ropa sucia tan fuerte que impregnaba la ropa de los agentes; una niña que era vigilada para que no intentara suicidarse; niños llorando constantemente y agentes que pedían a adolescentes migrantes que cambiaran los pañales de los más pequeños son algunas de las escenas descritas durante decenas de entrevistas y la revisión de declaraciones juradas e informes de inspección que hizo el equipo de periodistas que realizó el reportaje”.

Lector, ¿consideras necesario conocer más de esta depredación? Algo ocurre con la moral individual y colectiva de los seres humanos en el mundo, que inmersa en la avaricia permanece inerte ante el dolor del próximo. Dejaron de lado la propuesta de ser buenos samaritanos.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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