LA COSTUMBRE DEL PODER: El mal, poder y política II/V

Gregorio Ortega Molina 8 de septiembre de 2020– 00:12 CE

*Las deformidades congénitas o accidentales no necesariamente son motivo para ser malo, perverso, cruel y, de una u otra manera, satisfacer las pequeñas o grandes venganzas, los rencores nacidos con los fracasos o el origen social, o quizá también debidos a esa falta de reconocimiento que se anhela, pero no se es capaz de obtener

Ediciones Colihue | Sobre héroes y tumbas | Ernesto Sabato | 980-276-380-2

Las dificultades para distinguir los efectos del mal en la sociedad, o encontrar su hilo negro en las políticas públicas de bienestar y seguridad son crecientes, debido a la demagogia, la credulidad y la diversidad de máscaras con las que quienes ejercen el poder se cubren el rostro.

     Imposible compararlas con las de la tragedia griega, las usadas en los rituales de antiguas tribus que todavía cuentan con algunos sobrevivientes. Mejor poner atención en estos disfraces modernos, con los que los poderosos desean atribuirse dignidad y respeto. Las sotanas y los símbolos civiles de poder, como la banda presidencial y la bandera, la toga de los ministros de la Corte, el mazo del presidente de la Cámara de Diputados, también sirven para ocultar la acción del mal.

     Son idénticos la pederastia cubierta de alzacuellos y hábitos, que los crímenes políticos amparados en el aura de un poder constitucional. Servirse de la ley para torcerla, es como usar de la plegaria religiosa para seducir y violar y matar todo aliento de futuro.

     Pero volvamos al mal y su origen y destino. Las deformidades congénitas o accidentales no necesariamente son motivo para ser malo, perverso, cruel y, de una u otra manera, satisfacer las pequeñas o grandes venganzas, los rencores nacidos con los fracasos o el origen social, o quizá también debidos a esa falta de reconocimiento que se anhela, pero no se es capaz de obtener.

     Sin embargo, me inquieta este asunto de la ceguera, por la asociación que del mal hacemos con la oscuridad, aunque estar imposibilitado de ver puede generar otras aptitudes o dones. Tiresias el ciego vivió en la oscuridad, pero fue bendecido con la capacidad de anticipar lo que estaba próximo o distante a suceder.

     ¿Por qué asociamos lo malo con lo oscuro? Quizá será necesario releer Sobre héroes y tumbas (informe sobre ciegos), para incursionar en las razones que pudieran inducir a los que no ven a coquetear con el mal, a visitarlo o permitir que los visite, y así determinar esos comportamientos que alarman y alertan a las buenas conciencias y a las autoridades.

     Las pupilas sin luz, pero vivas, propician confusión y temor. Los ciegos no pueden vernos con sus ojos, nos sienten y nos palpan con otros sentidos, perciben nuestro comportamiento como los que sí vemos creemos verlo en los ojos del alma. El mal sólo en raras ocasiones está a flor de piel. Hannibal Lecter necesitaba satisfacer su gusto por el canibalismo.

     Escribió Sábato en su novela arriba mencionada: “Hecho curioso: pensé que había llegado hasta mí en virtud de un incomprensible pero tenaz llamamiento de mí mismo. Todavía ahora, con los plenos poderes de mi mente, no sé cómo explicarlo: era verdad que yo era un prisionero de la Secta y que aquella mujer, con la que tendría el más tenebroso de los ayuntamientos, era parte del castigo que la Secta me tenía destinado, pero también el punto final de una persecución…”.

     La pregunta es ineludible: ¿será que los humanos, muchos al menos, andan tras el mal, como otros persiguen el bien? A saber.
 
Muñoz Ledo. Importante para Morena y para México que Porfirio Muñoz Ledo se apunte para contender por la presidencia de ese organismo político, que no acaba de conformarse como partido. Él sí tiene la autoridad moral para convocar a la unidad y dar forma a lo que no la tiene.
 
Austeridad en los partidos políticos. El presidente de la República solicita a los partidos reducir sus dineros, para dedicarlo a la pandemia. Me pregunto, ¿por qué la oposición institucionalizada sí, y sus proyectos personales no? Es más importante la vida de sus gobernados que la refinería de Dos Bocas, que el tren maya o el transístmico, o que el aeropuerto, o Chapultepec. La justicia económica inicia en casa.


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HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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