La Costumbre del Poder: Negarlo todo, porque la pandemia también es política

  Gregorio Ortega Molina 13 de abril de 2021 – 00:12 CE


 *Están los número del hambre, de esos millones de mexicanos que cayeron en la pobreza alimentaria, en la incapacidad de adquirir la canasta básica, ya no digamos asegurar su salud, higiene y educación. Pero brindemos porque todo lo niegan, estamos en la 4T



Vivir en la negación por comodidad política y necesario fortalecimiento de la simulación y la demagogia, indica traumas profundos en los líderes que se aferran al poder. Equivale al asesinato del padre, en este caso del partido y la ideología que los formó, y ahora niegan. Quizá también es un asunto personal, de origen familiar.

     ¿Cómo entender el reclamo de Hugo López-Gatell por la publicación de los informes oficiales sobre la pandemia? Me recuerda a la actitud de los gobiernos de Calderón y Peña Nieto, cuando decidieron no dar las cifras de las muertes a causa de la violencia. Negar la realidad equivalió a negarse a ellos mismos, por eso su futuro fue peor que lo que, en su momento de brillo, fue su breve y sexenal presente.

     El último 27 de marzo Fernando Savater anotó, en El País, la siguiente verdad: “Nadie sensato cree que sería mejor borrar del mapa político el capitalismo, la socialdemocracia o el liberalismo. Y un partido que propusiera en serio (no como exabrupto retórico, lo que es frecuente) una de esas aboliciones no encontraría votantes más que en los manicomios. Prescindir de una de las patas del trípode democrático desvirtuaría el conjunto, que perdería su equilibrio por el lado de la justicia o de la libertad”. Lo que sucede desde que esa negación inició, es el despeñadero.

     ¿Y ese absoluto rechazo a los resultados de la cuenta pública 2019 y el absurdo gasto del gobierno del cambio? Por ello estallaron el escándalo del pozo sin fondo de las cancelaciones de obras públicas como el AICM, o ni siquiera se arriesgan a transparentar lo que efectivamente costarán la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.

     ¿Y qué decir del trato concedido a Emilio Lozoya? ¡Vamos! Son hijos del mismo modelo político, de la misma corrupta administración de justicia que garantiza impunidad, como constataremos cuando 2024 vea el ocaso del sexenio sin ningún arresto y condena que sea ejemplo y aviso para que modifiquen las costumbres en licitaciones y concesiones y recaudación de fondos para hacer política. Ni Pío dirán. Preparan, todos, su refugio transexenal en la isla de Holbox. Pregunten, si no, a José Ramón López Beltrán.

     Igualmente ocurre con la seguridad pública. Por el momento olvidemos el número de muertes oficiales y reales por Covid-19, y pidamos cuentas de los que fallecen por feminicidios, maltrato domiciliario, cruce equivocado en el momento de los ajustes de cuentas o los arreglos entre procuración de justicia y sicarios y narcos de cuello blanco armados hasta los dientes.

      ¿Quién tiene las cifras reales de secuestros, desaparecidos, víctimas de trata? De los número negros no quieren ni hablar, porque desmienten todo lo ofertado para hacerse con el poder, ya no hablemos de promesas, sólo es una larga y tediosa simulación que nos imponen.

     Para colmo, están los número del hambre, de esos millones de mexicanos que cayeron en la pobreza alimentaria, en la incapacidad de adquirir la canasta básica, olvidémonos de asegurar su salud, higiene y educación. Pero brindemos porque todo lo niegan, estamos en la 4T.

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Mariano Azuela publica su primera edición de Los de abajo en 1916. Ya entonces intuyó lo que habría de suceder con el triunfo de la Revolución. Es necesario regresar a esa novela y, concretamente, al diálogo con el que Luis Cervantes convence a Demetrio Macías para que se una a las fuerzas de Pánfilo Natera García.

     También es necesario recordar las palabras con las cuales el mismo Cervantes le endulza el oído a Camila, para que se una y siga a Demetrio Macías.

     Ya entonces se anuncian figuras como la de Hugo López-Gatell o Félix Salgado Macedonio, o Pío López Obrador o José Ramón López Beltrán. Hemos vivido engañados con nuestros propios cuentos, e imbuidos por ellos acudiremos a las urnas.

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About gregorioortega

HUMBERTO MUSACCHIO Gregorio Ortega es de los pocos escritores mexicanos que han optado por la edición de internet. Primero publicó o subió la novela Febronio y sus fantasmas que en edición Kindle (https://goo.gl/q0mJyj) tiene un precio de 129 pesos con 98 centavos. Ahora acaba de poner en el espacio virtual, al mismo precio de la anterior, otras dos novelas: Sísifo, santo patrono de los periodistas. Narco, guerrilla y poder (https://goo.gl/QNo1aX) y La rebelión del obispo. Ni los vio ni los oyó (https://goo.glMmYZMv). La primera trata del sexenio de José López Portillo y la relación entre el gobierno y los orígenes del narcotráfico, en tanto que la última versa en torno al obispo Samuel Ruiz García, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari.
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