LA COSTUMBRE DEL PODER: 2018: cínicos y nacionalistas IV/V

 Gregorio Ortega Molina 12 de abril de 2018 – 00:12


* Olvidaron, los que desarrollan una campaña política de odio, que el país está sobre armado, y que la acotada guerra contra el narco fácilmente puede convertirse en una guerra civil

De terribles consecuencias las encontradas decisiones tomadas por EPN -que convoca a la unidad nacional y a la defensa de sus reformas y la patria-, por un lado, y por el otro su candidato José Antonio Meade, quien recurre a la destilación del miedo como recurso para obtener votos. Olvidó, el especialista en números, que el miedo suscita odio, y éste división, encono, rencor social. Dividirán a México.

Olvidaron, los que desarrollan una campaña política de odio, que el país está sobre armado, y que la acotada guerra contra el narco fácilmente puede convertirse en una guerra civil.

Además, es preciso subrayar que hay un descuido absoluto en las formas y en el fondo de los candidatos a la presidencia de la República, y también por parte de la mujer de Felipe Calderón Hinojosa. No hay más agenda que la de la continuidad, incluida la audaz propuesta de AMLO de revisar el proyecto del AICM, de inmediato tomada por el CCE y rechazada con cinismo por parte de Ricardo Anaya Cortés y José Antonio Meade. De haber sido ellos los audaces, se mostrarían encantados de su idea.

     Hay que partir de que el gobierno paga, así, la enorme promoción que hacen para que AMLO cause rechazo. Ante esa <<supuesta inseguridad>> hasta el momento, Juan Pablo Castañón vio la oportunidad de empezar a dormir por las noches y dejar de soñar en la fuga de capitales, las expropiaciones y la inseguridad.

Mientras los empresarios tratan de resolver por ellos mismos sus pavores, el paladín priista se esfuerza por encontrar una imagen que lo refleje y lo guíe. Dedujo que no había mejor oportunidad que iniciar con un minuto de silencio la conmemoración del XXIV aniversario luctuoso de Luis Donaldo Colosio. Lo convierte en “inspiración y guía para seguir construyendo el país justo, libre y próspero por el que él luchó”. Las honras fúnebres de las gestas heroicas que construyeron este país ya fueron concelebradas por los barones del dinero y los gerentes políticos a los que han encargado de la administración de <<su>> país, tal si se tratara de una de sus empresas.

Ahora que vivimos con intensidad la época Pascual y los fieles católicos esperan con ansia la manifestación del Espíritu en la Pentecostés, vale la pena retomar la lectura de Réquiem por el sueño americano, donde Noam Chomsky, que dista mucho de ser un furibundo rojo, apunta:

“Las corporaciones son ficciones legales creadas por el Estado. Quizá sean buenas, quizá sean malas, pero llamarlas personas es indignante. Tomemos el ejemplo de los denominados tratados de libre comercio, como el TLCAN (NAFTA en sus siglas en inglés), que ha dado a las empresas unos derechos muy superiores a los que tienen las personas. Así, Si General Motors invierte en México consigue derechos nacionales, es decir, tiene los mismos derechos que una empresa mexicana, pero si un mexicano llega a Nueva York y dice: <<Quiero derechos nacionales>>… no hace falta decir qué le ocurrirá. De modo que mientras la noción de <<persona jurídica>> se extendió para incluir a las empresas, se restringió para los demás…

“Thomas Ferguson, politólogo y uno de los principales especialistas en financiación de campañas electorales, ha desarrollado lo que denomina <<la teoría de la inversión en política>>, donde insinúa que es la influencia de las grandes empresas y los inversores, no los votantes, la que decide el sistema político. Es decir, los candidatos van a seguir necesitando miles de millones de dólares para financiar sus campañas, y después de la sentencia del Supremo en el caso Citizens United que libera la financiación corporativa, ¿adónde nos lleva eso? Si se quiere participar en la carrera electoral, hay que llamar a la puerta del sistema corporativo”.

Desconozco si las reflexiones de Chomsky motivaron que a AMLO le fosforeara el caletre y propusiera al CCE la revisión del proyecto del AICM, porque queda claro que él no procura cancelarlo, sino propiciar una auditoría que desnude la corrupción. Supongo que Gerardo Ruiz Esparza ya está pasando aceite.

    Pero también desconozco si como se indica en la propuesta original, participarán cinco técnicos del gobierno, que equivale a mencionar la soga en casa del ahorcado.

La moneda quedó en el aire, y las campañas iniciaron con la gran dosis de cinismo requerida para hacerse con el poder. ¿Mantendrán el ritmo? ¿Modificarán su idea de México y lo que realmente se necesita para construir futuro? ¿Permaneceremos en manos de las corporaciones? Nadie lo sabe.

Como colofón para promover inquietud entre los equipos de los candidatos, transcribo el párrafo final del texto de Félix de Azúa publicado en El País del último martes: “Tras una catástrofe algunos acontecimientos pueden encender en grupos extensos la negra llama del nihilismo, de la realidad hundida, del mundo arrasado. Así, por ejemplo, la gran inquietud provocada por la extinción de las pensiones o la convicción de que <<no viviremos tan bien como nuestros padres>> es la nuda percepción de un mundo arrasado, el de la socialdemocracia. Ha provocado un nihilismo evidente entre los desesperados… O la constatación de que la nación catalana sólo era otro sueño burgués, lo que va incrementando masas nihilistas con la identidad devastada que ya no tienen más argumento que la violencia. Semejantes al personaje de Kafka, se despiertan convertidos en escarabajos, es decir, en españoles. A nadie puede extrañar su pulsión autodestructiva”.

Incendien al país con el miedo, y además de un tigre suelto, se encontrarán que las llamas sólo se apagan con la muerte de los “compatriotas” gracias a los disparos de sus propios hermanos, los militares y marinos cuyo mandato constitucional es protegerlos.

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LA COSTUMBRE DEL PODER: 2018: cínicos y nacionalistas III/V

 Gregorio Ortega Molina 11 de abril de 2018 – 00:12


*El éxito del futuro pasa por la revisión exhaustiva del comportamiento ético, legal y constitucional de los protagonistas políticos del pasado inmediato, porque, ahora se ve, la corrupción no es exclusivamente pecuniaria

Los agravios de los gobiernos de EEUU al de México y los mexicanos son de diverso calibre, pero constantes. Para los WASP’S somos lo que definió Herman Melville en Moby Dick: una presa segura y siempre disponible. En términos diplomáticos, el hilo delgado.

Rasgarse las vestiduras por la militarización de su frontera sur resulta grotesco, porque dañan más, por ser menos conocidos y por resultar en una intromisión de la política interna de México, los acuerdos poco publicitados y suscritos para lograr el TLC, su posterior revisión, y la manera en que para cumplirlos se pasa por encima de la Constitución.

A pesar de Donald Trump, el proyecto original y vigente es la conformación del bloque de América del Norte, en el que la parte débil es México, y por ello debe acortar sus asimetrías en áreas fundamentales: legislación y juridicidad, de allí la reforma constitucional penal y la vigencia, a contracorriente, del Código Nacional de Procedimientos Penales, contrario al artículo 16 constitucional.

     El otro aspecto es de vida o muerte. Me refiero al tratado de Aguas Internacionales y la manera tan grosera con la que establecieron complicidad el gobernador de Baja California, Kiko Vega, y la empresa Constelletion Brands, para despojar de agua a los habitantes de Mexicali y a los campesinos de la zona. Pero de esto nadie se avergüenza, mucho menos protesta.

En cuanto al cinismo, es preciso recordar que lo que más afecta la relación entre las instituciones públicas y la sociedad es la desconfianza. El abuso y la deformación legal y constitucional a que las sometieron sus administradores, escudados en la impunidad, distorsiona por anticipado el resultado electoral.

Hay un descuido absoluto en el discurso y las ideas, lo que ha facilitado que AMLO, en su <<prisa>> por hacerse con el poder, sin dar contexto y sin completar las propuestas, imponga agenda, lo que causa estupor en sus opositores y genera pánico en el gobierno que se despide, pero saca las castañas del comal con las manos de CANAERO.

El miembro non de Morena asusta con el petate del muerto, se favorece con el mal manejo de medios desde el gobierno que lo persigue. Olvidaron que en esta época de información en tiempo real, distorsionar la veracidad de lo dicho equivale a distorsionarse ellos mismos. AMLO nunca afirmó que él soltaría al tigre, sí dijo que no lo amarraría.

Su añagaza electoral sobre el NAICM ha corrido en diversas pistas, hasta que atemorizados dejaron de escuchar lo que él realmente quiere: revisar la pulcritud con la que se hicieron, o no, los contratos sobre la construcción de esa obra, que por lo pronto se consumió una buena cantidad del fondo de pensiones del ISSSTE.

AMLO tiene presente que todo aspirante al poder “que carezca de la legitimidad natural de la sangre y de los antepasados tiene que crearse a toda costa y a su debido tiempo una nueva”, como dejó anotado Stefan Zweig en su biografía de Fouché y en referencia a Napoleón.

De ahí el interés del candidato de MORENA por imponer agenda, de manera cínica, sí, pero con resultados para él: se conduce ya como el ganador.

La información de agencias y otros medios dada a conocer el 23 de marzo último, bajo la sombra del recuerdo del crimen de Luis Donaldo Colosio, indicó: “Andrés Manuel López Obrador y el Consejo Coordinador Empresarial acordaron una mesa técnica de revisión del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) para decidir si se cancela o no.

<<Vamos a revisar técnicamente el proyecto, sin asustar a nadie>>, dijo el tabasqueño en su participación en el Encuentro Mexicano de la Industria de la Construcción en Guadalajara.

     “Propongan ustedes (los empresarios) cinco técnicos, cinco técnicos del Gobierno, cinco técnicos de nosotros (de Morena), 15. Ya, a partir de hoy para la revisión y con toda honestidad decir ‘sí procede’, ‘no procede’, ‘estas son las alternativas’.

“Presente en el encuentro, el presidente del CCE, Juan Pablo Castañón, aceptó la propuesta que, dijo, reducirá la incertidumbre financiera.

“Con gusto, por supuesto”, expresó, “a nosotros nos interesa que se revise, además de técnicamente, la transparencia de las asignaciones, pero hagámoslo desde hoy, no generemos incertidumbre a partir del primero de diciembre”.

Las reacciones fueron diversas en su origen, pero unificadas en su contenido legal y político: el miedo a que la sociedad pudiera enterarse de si hay, o no, un sobreprecio que modifique, por anticipado, la intención del voto.

Pero el hecho es incontrovertible: el éxito del futuro pasa por la revisión exhaustiva del comportamiento ético, legal y constitucional de los protagonistas políticos del pasado inmediato, porque, ahora se ve, la corrupción no es exclusivamente pecuniaria.

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LA COSTUMBRE DEL PODER: 2018: cínicos y nacionalistas II/V

 Gregorio Ortega Molina 10 de abril de 2018 – 00:12


*Los que tuvieron posibilidades de ser “alguien” en la sociedad mexicana y las perdieron, votarán contra el sistema y en contra de sus padres, porque ellos fueron los celosos guardianes de ese modelo político que les prometió un futuro cierto que no fue y no será

Existe un silabario para hacer y vivir las campañas electoreras, pero definitivamente lo olvidaron, o decidieron hacer caso omiso de una realidad imborrable, por el puro deseo de distorsionar, provocar, causar desazón, desestabilizar y encausar a la sociedad a una ciega aceptación de la violencia, a un equívoco nacionalismo, cuando quienes lo promueven son los mismos que desestructuraron el concepto de patria.

Lo que de manera descuidada y cínica proponen los candidatos y la mujer de Felipe Calderón en el discurso, es una manera irresponsable de buscar los votos, porque, todos lo saben, del plato a la boca se cae la sopa o, si lo prefieren, del dicho al hecho…

Después de dos campañas anteriores desconocer que AMLO es un provocador natural para imponer agenda y se hable de él más que de los otros, resulta absurdo. Ahí está el viral video de la Niña bien que, en apariencia, causa estupor entre las buenas conciencias, los católicos y los deseosos de descarrilar a AMLO ya.

    Vi y escuché a Almudena Ortiz Monasterio, o quien sea, justo después de leer un interesante análisis de Ricardo Raphael publicado en El Universal del 19 de marzo. El tema: el techo de cristal en el electorado pro AMLO. Creo que se equivocó, y quienes aciertan son los que conceptuaron, desarrollaron, filmaron y subieron a las redes el video. Expongo mis razones.

Los resultados de las políticas económicas disminuyeron en gran número las familias con mirreyes, niñas bien, yeguas finas y ninis con posibilidades económicas. Los que tuvieron posibilidades de ser “alguien” en la sociedad mexicana y las perdieron, votarán contra el sistema y en contra de sus padres, porque ellos fueron los celosos guardianes de ese modelo político que les prometió un futuro cierto que no fue y no será. Las cifras de lo que queda de la clase media y del número creciente de mexicanos en pobreza alimentaria y pobreza extrema, desmienten todo optimismo.

Además, es necesario sumar el efecto de las redes sociales, por más infiltradas que aparezcan. Así como algunas de las aventuras revolucionarias del siglo XX fueron alimentadas por la burguesía y la clase media ilustrada, hoy la transformación del modelo político y las reformas necesarias al proyecto económico, podrían decidirse por el rompimiento del techo de cristal al que refiere Ricardo Raphael. El hastío de los que están saciados se manifiesta de misteriosas maneras y tendrá, para ellos mismos y sus familias, terribles consecuencias.

En cuanto al juego político de la jerarquía católica, no hay que perder de vista que Norberto Rivera disfruta de merecido descanso, y Carlos Aguiar Retes coincide más con las ideas sociales de Francisco, pontífice, que con los compromisos políticos y rencores de su antecesor.

No se trata de discernir si las descolocadas propuestas de AMLO son causa de pesadillas entre sus competidores y la señora de Felipe Calderón, y de alarma entre los barones del dinero, sino de argumentar el por qué no son viables, y cuáles son los beneficios que se esperan de llegar a romperse el sistema de complicidades, corrupción e impunidad que impide que los <<muertos de hambre>> accedan a empleos remuneradores y al reparto de la riqueza a través de su fuerza de trabajo, ya no rehenes de un outsourcing que hace de los empleados peones acasillados. Trajeron el modelo de las haciendas a las oficinas, las fábricas y los comercios.

A todos los que desean que el presidencialismo permanezca porque los beneficia de manera singular, les recomiendo la lectura de Fouché, retrato de un hombre político, donde Stefan Zweig nos obsequia la siguiente reflexión: “Pero por grandioso que sea a la hora de agarrar (Napoleón)… no entiende en absoluto el arte hermano, el arte por excelencia de todas las artes políticas: volver a soltar a tiempo”.

     Hace mucho que terminó la época de la permanencia voluntaria, aunque parece que desean servirse de un nacionalismo trasnochado y fuera de lugar, porque se empeñan en sustentarlo en una provocación y no en sucesos reales, como la intervención directa en asuntos internos de México, de mayores y más graves consecuencias, como el operativo rápido y furioso. El país está sobre armado, y el descontento conduce a la irracionalidad.

Hay que recordar que esta no es la primera vez que la Casa Blanca despliega a la Guardia Nacional, la fuerza de reserva de las Fuerzas Armadas, a su frontera con México.

“En la historia reciente, tanto Barack Obama como George W. Bush, sus predecesores, enviaron a miembros de la fuerza a asegurar la zona durante sus administraciones.

“Y a lo largo de la historia ha habido una presencia de las fuerzas militares cuya misión ha sido desde evitar la huida de los esclavos, hasta suprimir las revueltas mexicano-estadounidenses”.

¿Para qué tanto alboroto, cuando los problemas de fondo son otros?

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LA COSTUMBRE DEL PODER: 2018: cínicos y nacionalistas I/V

 Gregorio Ortega Molina 9 de abril de 2018 – 00:12


*Afirman desear el poder, pero lo hacen sin convicción. Carecen de brújula ética, de sensibilidad humana y moral. Olvidaron que es imposible reconstruir dos términos fundamentales transformados por el TLC y la globalización: patria y soberanía

 

La imagen que trascenderá de los tres candidatos y la señora de Felipe Calderón será de completo cinismo, de nacionalistas de mediados del siglo XX, de absoluto descuido. Afirman desear el poder, pero lo hacen sin convicción. Carecen de brújula ética, de sensibilidad humana y moral. Olvidaron que es imposible reconstruir dos términos fundamentales transformados por el TLC y la globalización: patria y soberanía.

La anterior reflexión se desprende de las acciones y reacciones a la decisión del INE para con los precandidatos independientes, y a la balandronada de EPN ante la decisión de Donald Trump de “decorar” con 4 mil efectivos de la Guardia Nacional estadounidense su frontera con México.

Ya semanas antes “Don Bronco” dijo que lo de las firmas ilegales era una broma, una diversión; pero lo que más alarma suscita es la actitud de los tres que ya estaban en la boleta electoral: solicitaron incluirlos, como si nada hubiese ocurrido. Es corrupción superior a la pecuniaria, de más graves consecuencias en los dos sentidos: para los que ansiosos andan tras la banda presidencial, porque saben que a mayor número de opciones más posibilidades de vencer al contrario, y para el elector, que ve impávido cómo los complacientes actores políticos anudan sus complicidades.

     El único sensato que se retiró sin chistar fue Armando Ríos Piter. Le honra no haber enlodado más el proceso político.

A lo anterior habrá que sumar la insolencia de la mayoría de los empresarios, banqueros y barones del dinero. Su actitud me permite comprender que son los mexicanos de a pie, los asalariados y las víctimas del bullying laboral propiciado por el outsourcing los que se expresarán en las urnas, pero, como siempre, los dueños de la <<voluntad popular>> y los “ganones” electorales resultarán ser esos dos o tres millones de mexicanos que, con sus familias, son los administradores de la nación, porque los dueños viven del otro lado.

A la esposa de Felipe Calderón le ocurrirá lo mismo que a José Antonio Meade: ellos son actores en la enésima versión de Cuando los hijos se van, donde Juan Bustillo Oro muestra ya esa complicidad que ha de darse para protegerse entre ellos, entre los que son idénticos, entre los que piensan en inglés aunque vivan en México.

No les interesa reconocer, a los candidatos y sus patrocinadores, a las autoridades electorales, a los integrantes del Congreso y del Poder Judicial Federal, así como a los propietarios de la <<voluntad popular>>, que al tigre lo soltaron cuando decidieron iniciar una guerra civil acotada y <<controlada>>, encubierta de una guerra a los narcotraficantes, decidida para servir a los intereses de EEUU.

     También en la violencia, en las fosas clandestinas, en las ejecuciones múltiples como las de San Fernando, Tamaulipas, o Allende, Coahuila  -impulsada por la DEA como un feo acto de intromisión peor que el de la semana pasada-, se dirimen las pugnas por el poder y el modelo de país que a sangre y fuego imponen, para satisfacción de los estrategas de seguridad regional y nacional de Estados Unidos.

Tal y como suscribieran los filósofos del Hiperión: los mexicanos saben que existen, pero desconocen qué son: “Pero más exacto sería decir no que el cínico pasa del proyecto de ser salvado por los otros (los electores), a salvar a los otros, sino al proyecto de liberar a los demás, no al de salvarlos”, afirma Emilio Uranga en Análisis del ser del mexicano.

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LA COSTUMBRE DEL PODER: Democracia está nepantla V/V

 Gregorio Ortega Molina 6 de abril de 2018 – 00:12


*Los caudillos gobernaron como lo hizo Díaz. De democracia, nada, se trata de mandar en línea vertical, y que obedezcan en silencio. De allí la necesidad de mantener en el imaginario nacional la idea de que la Revolución es un proceso en constante renovación, sin importar que cada sexenio las metas avanzan a la disolvencia cinematográfica, aunque parezcan estar más próximas que nunca

La validez de la no conclusión de la Revolución mexicana está más allá de la imaginación y de cualquier fantasía. Es una impostura genial, pero distante de El consejo de Egipto.

La trama de la novela de Leonardo Sciascia es un retrato de la sociedad de Palermo. La confrontación entre la monarquía renovadora y la nobleza feudal conservadora, entre los primeros iluministas y los guardianes inquisitoriales de la ortodoxia; en medio surge, como único héroe posible de esta historia, la figura del abogado Di Blasi, cabeza de una revolución fallida contra los poderes establecidos.

     En nuestro caso son los propios protagonistas que se adueñan de la Revolución, los que se dan cuenta de la imposibilidad de llevarla a buen término, porque en su estado de ánimo pesan más los compromisos con las oligarquías que con los intereses legítimos de los que fueron carne de cañón en el movimiento armado.

Por primera vez en la historia del país (y también del mundo) los derechos de los obreros a mejores condiciones de trabajo y de los campesinos a poseer la tierra tenían acogida en un texto constitucional. Naturalmente, la institucionalización de los problemas y de las demandas de las masas populares no implicaba su solución instantánea ni mucho menos: la forma en que fueron recibiendo satisfacción demuestra con meridiana claridad que, aparte el haberse convertido en derecho, tales reformas eran, ante todo y sobre todo, armas políticas en manos de los dirigentes del Estado […] En la práctica, las reformas sociales fueron empleadas como instrumento de poder.

     José Manuel Cuéllar Moreno toma el párrafo anterior de La formación del poder político en México, y apunta que dicha reflexión se constituye en complemento de la formulada por Uranga:

[En México] se transigió no una sino muchas veces con los poderes antiguos, y la Revolución se hizo permanente por la sencillísima razón de que siempre se quedó agraz, como fruta verde, incompleta, inacabada.

Esta percepción de Uranga está en Los modelos de la Revolución mexicana. La acotación del ensayista Cuéllar Moreno esclarece el panorama político que tenemos enfrente, aunque le falta profundizar en sus efectos en el presidencialismo y en el PRI, pues de haber quedado concluida histórica, política y socialmente la Revolución, nadie se hubiese interesado en dar vida “al partido de las mayorías”, y el presidencialismo si hubiese visto efectivamente balanceado con los otros dos poderes.

Pero eso no fue posible, porque los caudillos gobernaron como lo hizo Díaz. De democracia, nada, se trata de mandar en línea vertical, y que obedezcan en silencio. De allí la necesidad de mantener en el imaginario nacional la idea de que la Revolución es un proceso en constante renovación, sin importar que cada sexenio las metas avanzan hacia la disolvencia cinematográfica, aunque parezcan estar más próximas que nunca.

La lucidez de Adolfo Gilly durante su encierro en Lecumberri, le permitió escribir La Revolución interrumpida, del que tomo tres párrafos para cerrar el círculo que dio vida a la tesis de la Revolución inconclusa.

     La lucha armada, el reparto de tierras desde 1911 en adelante, el triunfo militar sobre el ejército federal, la derrota del Estado burgués de Díaz, Madero y Huerta y la ocupación de la capital del país, dieron a las masas campesinas de Morelos, en un proceso ascendente de cuatro años, una gran seguridad histórica, la seguridad y la confianza de que podían decidir. Eso fue lo que aplicaron en su territorio.

     Entonces, la detención y el comienzo del retroceso de la marea revolucionaria en escala nacional a partir de diciembre de 1914, se combinó aún con una etapa de continuación del ascenso en escala local. Se había roto el impulso nacional, pero continuaba por sectores, aunque forzosamente no podía ser por mucho tiempo. Pero esto no podían saberlo, ni siquiera sospecharlo, los campesinos y obreros agrícolas que se pusieron a reconstruir la sociedad de Morelos sobre la base de sus propias concepciones.

  Este desajuste es un fenómeno típico de la revolución campesina. Su empirismo, la limitación o la ausencia de una concepción nacional de la lucha, altera los tiempos de la revolución, los desacompasa por regiones.

Pero todas las conjuras para evitar el buen fin de la Revolución, para que quedara inconclusa, se conjuntaron al amparo de la reforma constitucional exigida por el caudillo del norte, Álvaro Obregón, para asegurar su reelección y conculcar, así, ese principio fundamental que empezó a perder su valor ideológico y su validez legal en los sindicatos, esas organizaciones obreras que debieron vigilar su cumplimiento.

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LA COSTUMBRE DEL PODER: Democracia está nepantla IV/V

 Gregorio Ortega Molina 5 de abril de 2018 – 00:12


*Es posible que Mario Vargas Llosa diese en el clavo con su definición del modelo de gobierno en México, dicha de viva voz y por primera vez cuando vino a presentar El pez en el agua. La curva de la <<accidentalidad>> “urangiana” que determina la no conclusión de la Revolución mexicana, se convierte en 100 años de una dictadura perfecta

La <<accidentalidad>> que según Emilio Uranga determina el ser del mexicano, también puede detectarse en la literatura de Estados Unidos, mucho antes de que llegáramos a la fatalidad de la Revolución inconclusa.

Herman Melville describe puntualmente lo que es una ballena franca, y en una terrible reflexión -para nuestro destino como República- en Moby Dick el cristiano escritor anotó: “Pero si la doctrina del pez sujeto es aplicable de modo bastante general, la doctrina afín del pez sujeto lo es con mayor amplitud. Se aplica de modo internacional y universal.

     “¿Qué era América en 1492 sino un pez libre, en que Colón clavó el estandarte español poniéndole el arpón de marcado para sus reales señor y señora? ¿Qué fue Polonia para el Zar? ¿Qué, Grecia para los turcos? ¿Qué, India para Inglaterra? ¿Qué será al fin México para los Estados Unidos? Todos, peces libres”.

Así las cosas, ¿cómo llevar a conclusión una revolución que, como todas, aspira a modificaciones radicales en los ámbitos interno y externo de la vida de una República? Imposible afectar los intereses extranjeros con mayor poder que el del Estado nacional. Tal como está diseñado y desarrollado el poder económico de las empresas estadounidenses, convertidas en transnacionales, la <<accidentalidad>> adquiere la constancia de una norma.

Aquí, adiós al determinismo histórico, al destino y la predestinación. Se impone la alteridad por la voluntad del otro a manera de un accidente eterno. “El mejor testimonio de que las divergencias entre el gobierno de Estados Unidos y su embajador Henry Wilson no eran de principio, es el carácter agresivo que la política del imperialismo yanqui siguió teniendo respecto a México. Y una de las pruebas más elocuentes de semejante política agresiva fue la participación que los imperialistas de los Estados Unidos tuvieron en el golpe de Estado contrarrevolucionario ocurrido en México del 9 al 18 de febrero de 1913”, sostienen M. S. Alperovich y B. T. Rudenko en La Revolución mexicana de 1910-1917 y la política de los Estados Unidos.

¿<<Accidentalidad>>? Usted, lector, determine la línea de tiempo del accidente petrolero, que a 100 años de distancia permanece inconcluso, como la Revolución, según la teoría de Emilio Uranga.

Rudenko y Alperovich rescatan para su ensayo lo siguiente: “El 19 de enero de 1916, Lansing envió el siguiente telegrama a Silliman, representante especial de los Estados Unidos en México:

     El departamento de Estado ha sido informado acerca de que el gobierno de facto se propone expedir un decreto respecto a la nacionalización del petróleo, decreto que, si los informes son fidedignos, afectaría seriamente los intereses de muchos ciudadanos norteamericanos y demás extranjeros que hasta hoy se han venido dedicando a la extracción y venta del petróleo en México. Explique al general Carranza, en términos bastante claros, el peligro que entrañaría la promulgación de un decreto de esa naturaleza; ruéguele que se aplace la decisión final hasta que el Departamento de Estado estudie el texto del decreto. Transmítanos el texto del mismo por telégrafo.

Siempre nunca el accidente es lineal. La gráfica, la estadística de la <<accidentalidad>> en México sobre el petróleo tiene una prolongación de 100 años, y amenaza con convertirse en normalidad una vez concluidas las rondas que hacen que la no conclusión de la Revolución mexicana deje de ser una hipótesis, para convertirse en aviso claro de que lo que se requiere para administrar lo que ya no fue, deben crearse las instituciones de gobierno que lo permitan, porque el presidencialismo fue diseñado y enriquecido para guiar los éxitos de una Revolución que, a la postre, no fue.

Es posible que Mario Vargas Llosa diese en el clavo con su definición del modelo de gobierno en México, dicha de viva voz y por primera vez cuando vino a presentar El pez en el agua. La <<accidentalidad>> “urangiana” que determina la no conclusión de la Revolución mexicana, se convierte en 100 años de una dictadura perfecta, en nuestra propia fiesta del chivo con relevos sexenales, para ocultar detrás del espejo lo que no fue.

Mañana, el desmantelamiento de lo que pudo haber sido un proyecto de nación original.

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LA COSTUMBRE DEL PODER: Democracia está nepantla III/V

 Gregorio Ortega Molina 4 de abril de 2018 – 00:12


*Si asumimos como verdadera la apreciación de que el mexicano está nepantla, significa que lo mismo ocurre con su creatividad y sus creaciones políticas y sociales, porque están vivas aunque incompletas, truncas, no acabadas, por permanecer inconclusas

En términos ginecológicos la Revolución se concibió y gestó, pero no llegó a buen término, no alumbró. La eclosión de sus promesas, de sus proyectos, en realidades económicas, políticas y sociales se pospone cada sexenio, para darle oportunidad de permanecer <<inconclusa>> por la eternidad.

Esa <<no conclusión>> del proyecto más importante del siglo XX en la vida de esta nación, de esta patria, ¿es consecuencia u origen de que el mexicano, en términos psicológicos y filosóficos sea lo que es?

     José Manuel Cuellar Moreno sostiene que “la investigación de Uranga (Análisis del ser del mexicano) se presentaba a sí misma como una radicalización y sistematización de los estudios previos sobre el carácter del mexicano, en apariencia contradictorios, pero unidos subterráneamente por un núcleo común -una estructura ontológica- que Uranga buscaba poner de relieve. El propósito, según declaró, era analizar el ser del mexicano, llevar a formulación conceptual lo que intuitiva y cotidianamente se vive como mexicano”.

Cuellar Moreno retoma la referencia del siglo XVI de fray Diego de Durán, que rescata la respuesta de su interpelación a un indígena borracho y despilfarrador: “Padre, no te espantes -respondió el indio-, pues todavía estamos nepantla. Nepantla es un término nahua que, según los diccionarios, significa <<centro, en el centro, en medio>>. Por ejemplo Tlalnepantla (lugar en medio de la tierra).

“De acuerdo con Emilio Uranga, este vocablo también designa 1) el desarraigo, 2) el estar en medio, 3) la permanencia en un estado neutro, 4) la abstracción de cualquier ley y, 5) la participación en dos leyes opuestas”.

Si asumimos como verdadera la apreciación de que el mexicano está nepantla, significa que lo mismo ocurre con su creatividad y sus creaciones políticas y sociales, porque están vivas aunque incompletas, truncas, no acabadas, por permanecer inconclusas debido a la atracción de tan diferenciadas y similares acepciones de mantener una permanencia neutra, estar en el centro, participar en leyes opuestas. Pero el asunto va más allá, pues según Cuellar Moreno: “para Uranga, el mexicano tenía una lección que enseñar al hombre; la valiente y cínica lección de que el estado normal del mundo es la crisis”.

¿Cómo vive el mundo hoy? En crisis, pero hay sus diferencias, pues aunque a fin de cuentas el ejercicio de la democracia en sociedades como la francesa o la estadounidense resulte ser una simulación, una impostura más o menos abierta, de acuerdo a las épocas y a las exigencias momentáneas de franceses y estadounidenses, el engaño en México es cínico, constante, sostenido con la falsa promesa de que la Revolución permanece viva, no está acabada y falta mucho por hacerse.

     Poco importa que la referencia a lo que ya no fue haya desaparecido de la retórica política, lo mismo de la oficial que de la que se sirve la oposición. Las exequias fueron mudas, en silencio, como las del actor secundario que sólo hace mutis y desaparece del proscenio, para que el protagonista sexenal brille con luz propia, sin importar que ésta sea cada vez más tenue, y tienda a sumir al escenario nacional en la oscuridad.

Naturalmente que el ensayo de La Revolución inconclusa va más allá del análisis de la obra del malogrado filósofo Uranga, porque el autor cede a la tentación de echar su cuarto de espadas sobre la época que hoy padecemos, idéntica a la que se sufrió durante los últimos años de la dictadura, pues si el sacudimiento no termina, tampoco se puede dar por concluido el porfiriato.

Escribe el ensayista: “El sistema político mexicano, cada vez más oscuro en sus prácticas, no terminaba de constituirse como una democracia occidental ni como una dictadura (está nepantla pues): el punto medio -entrevisto por algunos ya desde entonces- era el presidencialismo: una renovación de la vieja jerarquía vertical -hecha toda de gestos paternales y compadrazgos- del Porfirismo pero con fecha de caducidad -una monarquía de seis años-”.

Mañana, las debilidades del ser del mexicano como características del presidencialismo.

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