La Costumbre del Poder: Alientan confrontación entre originarios y mexicanos I/VIII

Gregorio Ortega Molina 14 de agosto de 2019 – 00:13
Lo visto me dejó pasmado. Si existió, desapareció la cordialidad entre vecinos. Afloró el encono, el resentimiento promovido desde el poder, promotor de rechazo
Imagen integrada

Los malos pasos suelen seguirse. Quienes mandan hoy, están empeñados en favorecer el encono al subrayar diferencias inexistentes. Mexicanos somos todos. Unos por elección, otros por nacimiento. La Constitución y las diversas leyes de ella emanadas no establecen distinciones entre unos y otros o, para estar a la moda, unas y otras.

-Zavalita, en Conversación en la Catedral, quizá la primera pregunta que se hace es: ¿Cuándo se jodió el Perú? ¿Cuándo?

-Y por qué se sigue jodiendo, sería la pregunta, ¿no? Es un largo proceso evidentemente; no hay respuesta que diga tal día a tal hora, por tal cosa. Es un proceso en el que muchas cosas compartió con otras sociedades latinoamericanas. Los errores, las equivocaciones, las políticas que conducían al desastre.

La prehistoria también tiene su propia peculiaridad. Es una sociedad mucho menos integrada que otras. Estaba pensando, por ejemplo, en el caso de México, que es un país con el que Perú se parece tanto… porque seguramente gracias a la Revolución Mexicana, ha habido un mestizaje muchísimo mayor. Es una sociedad donde el mestizaje ha sido muy intenso, entonces eso va a permitir una reconciliación de los mexicanos con su pasado, con sus distintas tradiciones, algo que en México no constituye un problema, mientras en el Perú es un problema central en la vida del peruano. Hay peruanos blancos, indios, cholos, y aunque hay por supuesto un proceso de mestizaje, ha sido débil, no ha llegado a integrar todas esas vertientes dentro de la sociedad, en una comunidad homogénea. Creo que es una de las fuentes de la violencia y creo que es también uno de los problemas mayores…

Lo anterior es parte mínima de una entrevista que hice a Mario Vargas Llosa, publicada en unomásuno los días 9 y 10 de mayo de 1993. Consideré oportuno exhumarla para los lectores, porque el Congreso de la Ciudad de México está empeñado en aprobar una Ley de Derechos de Pueblos Indígenas, cuya primera versión a discutirse fue publicada el 17 de noviembre de 2011 en la Gaceta Parlamentaria de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, y que ahora renuevan con ímpetu desde la Comisión de Pueblos, Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, de la I Legislatura de esta Ciudad Estado.

La Ley propuesta en 2011 durmió en la congeladora 8 años, porque prefirieron esperar la Constitución alumbrada durante el gobierno de Miguel Ángel Mancera, y para afinar sus expectativas de profundizar el encono y la división entre mexicanos, por lo que es necesario revisar a fondo el actual proyecto de dictamen.

Estuve el 27 de julio último en la Asamblea Vecinal convocada por la diputada por la Ciudad de México, y presidenta de la comisión de marras, Guadalupe Chávez. No asistió, envió a uno de sus palafreneros en su representación.

Lo que allí observé me dejó pasmado. Si existió, desapareció la cordialidad entre vecinos. Afloró el encono, el resentimiento promovido desde el poder, promotor de rechazo, tal como hicieron los arios en contra de los que carecen de la pureza de la raza.

Advertisements
Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: Violencia, el octavo pasajero

Gregorio Ortega Molina 13 de agosto de 2019 – 00:13

 

Un promedio de 113 homicidios diarios en 2019, nueva cifra récord para México. Los registros oficiales de asesinatos en el país arrojan números sin precedentes para el primer semestre de este año, con un total de 20.688 casos abiertos por homicidios hasta junio

 

Imagen integrada

 

El terrorismo está sujeto a una lógica religiosa o de ideología política, como la guerrilla. Las guerras actuales -como lo fueron las dos mundiales-, las de la supuesta independencia del colonialismo norafricano y oriental, obedecen a la economía, el comercio y la expansión territorial. Son fuerzas que pueden combatirse.

La violencia desorbitada de los cárteles colombianos tuvo una razón ideológico-política: impedir la extradición, con todo lo que ésta significa en el orden diplomático del mundo.

La que hoy padecemos los mexicanos, no tiene origen ni destino, es idéntica a esa violencia intrafamiliar que imponen en sus hogares los alcohólicos o narcodependientes. Imposible determinar cuándo inicia y cómo se acaba. Suponer que es el dinero de la delincuencia organizada el que nos hace vivir con el Jesús en la boca, porque nunca sabemos quiénes van a dar con sus huesos en las fosas clandestinas, o diluir sus identidades a cambio de un número en los servicios forenses, o perderse en la urdimbre del tráfico de órganos o las diversas tratas, es una ingenuidad.

Sugiero la lectura de Violencia y terror. Hallazgos sobre fosas clandestinas en México 2006-2017, elaborado por el Programa de Derechos Humanos de la Ibero, La Comisión Mexicana para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos en México y Artículo 19, y completar esa información con el estudio del ensayo de Hannah Arendt, La condición humana, para comprender las razones por las cuales la violencia derriba gobiernos y destruye al Estado.

Los administradores políticos del PAN y el PRI se mostraron incapaces de comprender que esa violencia que combatieron con las Fuerzas Armadas en las calles, fue la que propició la codicia entre ellos y su derrota ética y moral para gobernar, precisamente porque aferrarse a la muy elemental idea de que las cabezas cercenadas que aparecieron en una disco en Apatzingán hace 12 años, fueron para imponer miedo, para asegurar fuerza y presencia por el terror. ¿A quién desean controlar los narcotraficantes, con esa barbarie que carece de lógica, si no es la de la embriaguez de la razón, de la ética y moral elementales?

La información es precisa: “Un promedio de 113 homicidios diarios en 2019, una nueva cifra récord para México. Los registros oficiales de asesinatos en el país arrojan números sin precedentes para el primer semestre de este año, con un total de 20.688 casos abiertos por homicidios hasta junio”.

¿A quién tratan de intimidar los que propician esas muertes? ¿Acaso se tiene la identidad de los asesinos? ¿Han logrado establecer una lógica sobre cómo y por qué proceden así los integrantes armados de los diversos cárteles? ¿Cuándo reconocerán que la delincuencia organizada tiene más efectivos que las Fuerzas Armadas?

La estrategia ha de ser otra. En ella deben prevalecer los derechos humanos de los familiares de las víctimas, y también de las futuras víctimas, por sobre los de los delincuentes, que matan sin orden ni concierto.
Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: Políticos amagan periodistas

Gregorio Ortega Molina 12 de agosto de 2019 – 00:13

Los periodistas somos clientes de los políticos; si dejamos de comportamos como esperan de nosotros, resulta que hacemos daño, somos nefastos. Imposible para ellos tolerar la honradez y honestidad de sus interlocutores

 

Imagen integrada

La mezquindad unifica el comportamiento de los políticos mexicanos en su relación con los periodistas, nunca con los propietarios de los medios. La distinción es precisa.

Los políticos de ayer y de hoy son más parecidos de lo que ellos consideran serlo. En su mayoría están cortados por la misma tijera. Tan mimetizados al actual presidente de México que, lector, resulta difícil creerlo.

Habré de referirme a mi experiencia personal para dejar constancia, pues de otra manera ¿cómo aceptar que ElInnombrable y el señor presidente de la República son tan parecidos? Debe hacerse y decirse lo que ellos desean, o pierdes su favor. Carlos Salinas de Gortari se molestó cuando, por llegar tarde a una cena en la casa de gobierno de Veracruz -a la que fui llevado por José Carreño Carlón-, me negué a que Ricardo Rocha se moviera de su lugar -querían sentarme a la izquierda del señor-, lo que a mí me vendría de perlas, pues lo tendría de frente y podía verlo a los ojos. No les gusta. En ellos anida el secreto del poder.

Ya que tocamos el tema Veracruz, habríamos de preguntarnos por qué Carlos Salinas de Gortari nunca quiso apoyar la candidatura de Ignacio Morales Lechuga, y éste emigró del PRI para buscarla por su cuenta y riesgo. Usted decida, lector, con el siguiente ejemplo.

El ISSSTE padece de falta de medicamentos hace muchos años y por periodos. Al faltar el Ticagrelor, indispensable para evitar otro infarto, recordé que el notario Morales Lechuga era, en ese momento, miembro del Consejo del Instituto Nacional de Cardiología, por lo que decidí solicitarle la medicina. A los dos días me llamó su secretaria para que fuera a Río Sena por ella. Ya en el lugar, me explicó que el señor notario había preferido pagarla de su bolsillo, y lo considerara un obsequio.

Semanas después el notario me explicó las razones por las cuales participaba en el proyecto de convertir San Ángel, San Ángel Inn y Tlacopac en pueblo mágico. Escuché con atención, pero no me convenció y me opuse a esa propuesta, e hice públicas mis razones. Fue suficiente para perder la relación; quería un subordinado, no un amigo.

En cuanto advertí a José Antonio González Fernández lo que le ocurriría tras haber aceptado la presidencia del PRI, dejó de hablarme, en ese momento le desagradó la verdad. Años después coincidimos en la boda de la hija de Fernando Ortiz Arana, ahí buscó un aparte y me dijo que tenía razón, pero ya, nunca más, pudo restablecerse la relación.

Los periodistas somos clientes de los políticos; si no nos comportamos como esperan de nosotros, resulta que hacemos daño, somos nefastos. Imposible para ellos tolerar la honradez y honestidad de sus interlocutores.

Sólo cinco políticos congruentes he encontrado en mi vida profesional: Javier Wimer Zambrano, Fernando Gutiérrez Barrios, Javier Moctezuma Barragán, Fernando Ortiz Arana y Diego Valadés. Compartieron amistad e información, y nada a cambio esperaron, mucho menos exigieron. No todos son como el presidente de la República.

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Esa Política: Morir en El Paso o en Michoacán

Imagen integrada
Gregorio Ortega Molina 11 de agosto de 2019 – 00:13

Al rebasarse ciertos límites de moral y ética política, de sordidez, de comportamiento humano, las razones que dan origen a las ejecuciones o demás procedimientos para asesinar por decenas, carecen de importancia en sus resultados

Nada hay más igualitario que la muerte. La diferencia la hace la forma de fallecer, aunque la violencia establece una tabla rasa que nadie desea experimentar -me refiero a los deudos, porque desconocemos la opinión de los decapitados, agujereados, torturados-, debido a las imágenes de pesadilla.


Al rebasarse ciertos límites de moral y ética política, de sordidez, de comportamiento humano, las razones que dan origen a las ejecuciones o demás procedimientos para asesinar por decenas, carecen de importancia en sus resultados, pero no en su prevención.


Lo ocurrido en Michoacán -y en esta patria dolorida- inició en 2006, cuando rodaron cabezas cercenadas en la pista de baile de una discoteca en Uruapan. Hoy, 13 años después, todavía azora, duele, molesta, hiere en lo colectivo, porque lo que se ve, se nota, se siente, es la ausencia del Estado, cuyo declive inició en cuanto decidieron minar al presidencialismo imperial, sin tener un modelo político de repuesto.


Regresar a lo mismo por la vía de hecho con la restauración, además de imposible, terminará con destruir las instituciones todavía indemnes.
El reguero de sangre continuará en tanto no se decidan a conceptuar, proponer y operar la Reforma del Estado. No se trata de asesinar un régimen, sólo es necesario sustituirlo para que, de verdad, el país encuentre las veredas de la paz y recupere la vida en sociedad, ajena a la confrontación suscitada por la narrativa política desde el poder, y por la acción criminal de la delincuencia organizada, adueñada de la agenda nacional.


Morir en El Paso en nada difiere a ser ejecutado en Michoacán, lo que cambia son los orígenes y los resultados de tamaña acción letal. Es la consecuencia lógica del discurso electoral y gubernamental de Donald Trump. El origen de este daño moral a la población estadounidense, primero, y del mundo después, está en el librito de Adolfo Hitler y en otros anteriores y posteriores, pero el más significativo, el que incendió al mundo entre 1939 y 1945, fue Mi lucha.


Los efectos de la guerra ideológica y económica suscitada por Trump, resultarán tanto o más destructores que las guerras tradicionales, incluidas ambas conflagraciones mundiales. El hambre y las epidemias fruto de la pobreza son letales, con una ventaja para el vencedor, las sedes urbanas, las instalaciones productivas y gubernamentales de los vencidos, quedan en condiciones de usarse.


De continuar el discurso político de Trump sin modificaciones, incendiará su país y al nuestro, con un agravante: ¿sabe ya, si sus gobernados están dispuestos a realizar los trabajos que hacen los migrantes, legales e ilegales, por tan míseros salarios? Ni siquiera tendrán a quienes limpien las nalgas de sus inválidos, enfermos y estadounidenses de la tercera edad. De ese tamaño, necesidad y humillación.


Aquí, nos ejecutan los asesinos, allá, del otro lado, nos matan los discursos políticos de odio disfrazados de libertad. Después de todo, sí hay diferencia.

POR GREGORIO ORTEGA MOLINA
WWW.GREGORIOORTEGA.BLOG
@ORTEGAGREGORIO

Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: La inversión, otros datos

Gregorio Ortega Molina 9 de agosto de 2019 – 00:13
Alfredo del Mazo III tendría que aportar mayores datos sobre sus ahorros en Andorra
Imagen integrada

¿Qué se requiere para decidirse a abrir una cuenta de ahorros fuera de México? ¿Qué más para que esos fondos sean difíciles de identificar, por ser un deposito numerado y en una nación donde el secreto bancario es observado con reverencia?

Por principio lo que necesitas es dinero; pero si además se tiene miedo, puede éste tener su origen en que la lana provenga de una tropelía, o quizá porque se acabó la confianza jurídica en la patria que dio origen a esa pequeña o gran fortuna.

¿Cómo es posible que un gobernador en funciones, no haga patente su confianza en el Estado para el cual trabaja y dice defender, y saque la lana -bien o mal habida- fuera de México? Lo que debió hacer Alfredo del Mazo III no es decir si tardó en recordar ese hecho, sino transparentar el monto, procedencia y razones, fiscales o no, para esconderlo. Y si deja o no claro todo este arguende, debe renunciar. Es una vergüenza.

Quizá la investigación del Instituto Belisario Domínguez -cuyo resultado da a conocer el Senado de la República en un boletín- sea la respuesta a las inquietudes del gobernador del Mazo, que con mucha razón pudo haberse dicho que, si el Estado no invierte aquí, por qué él sí habría de hacerlo.

Vayamos a las posibles razones de la desconfianza del gobernador del Mazo en su país: “La inversión pública en México se ha contraído durante los últimos años al pasar de 6.0% a 2.8% del PIB, de 2009 a 2018, lo que significa una limitación para el crecimiento económico y la competitividad del país, señala una investigación elaborada por la Dirección General de Finanzas del Instituto Belisario Domínguez.

“El estudio titulado Relevancia de la Inversión Pública en México, elaborado por el investigador José Luis Clavellina Miller, explica que el crecimiento económico del país depende, entre otras cosas, de la disponibilidad de infraestructura de calidad que permita elevar la productividad, competitividad y eficiencia de la economía.

“La investigación revela que México actualmente ocupa el lugar 51 de entre 138 países de acuerdo con el Índice de competitividad global (ICG) 2017-2018, elaborado por el Foro Económico Mundial; de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, el bajo crecimiento económico de México y de toda la región latinoamericana, es producto de la limitada provisión de servicios de infraestructura.

“Para el caso de México, de 1994 a 2018 la formación bruta de capital fijo pasó de 23.1 a 20.2% del PIB. En tanto que la inversión pública pasó de 6.0% del PIB en 2009, a 2.8% del PIB al cierre de 2018, de acuerdo con cifras de INEGI, lo anterior implica una caída de 39.7% en términos reales.

“El documento del IBD revela que la tendencia parece no revertirse pues en el sexenio anterior, el Plan Nacional de Infraestructura se cumplió en alrededor del 74% y, al menos, durante el primer trimestre de2019, la inversión pública ha seguido cayendo, pese a que se aprobaron mayores recursos en el presupuesto de egresos de la federación de este año”.

Pero Alfredo del Mazo III tendría que aportar mayores datos sobre sus ahorros en Andorra.

Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: Los gringos peor que los nazis

 Gregorio Ortega Molina 8 de agosto de 2019 – 00:13
Lector, ¿consideras necesario conocer más de esta depredación? Algo ocurre con la moral individual y colectiva de los seres humanos en el mundo, que inmersa en la avaricia permanece inerte ante el dolor del próximo
Imagen integrada

Las imágenes del actual presidente de Estados Unidos de Norteamérica, unida a las fotografías de detención de migrantes y su hacinamiento en las estaciones del ICE, además del dolor a causa del asesinato por odio, me recuerdan más al Planeta de los simios que el horror nazi.

El final de la primera parte de la saga (compuesta por cinco películas) que data de hace 51 años, es premonitorio. Charlton Heston ante la derruida estatua de la Libertad, carcomida por la arena y la sal del mar, se lamenta y grita: ¡Lo hicieron!

Exacto, se autodestruyeron. Algunos de los gobernantes de ese gran país, a pesar de haber reclutado a integrantes de su gabinete y asesores de entre los egresados y maestros de sus grandes universidades, se han vencido ante la seducción del poder. Y no nos vayamos con la finta, esa gran nación disfraza sus miserias físicas, humanas y morales detrás de ciudades como Nueva York, Boston, San Francisco, Filadelfia, cuyas contrapartes son Detroit, Baltimore… en el agujero de la degradación urbana.

Incluso ellos mismos se alarman. Retomo un texto de The New York Times, para darnos cuenta de lo que ahora sucede en el Imperio.

“Hambrientos, aterrados y enfermos: los niños migrantes detenidos en Clint, Texas. Durante meses, las autoridades de la Patrulla Fronteriza supieron que menores de edad que estaban en esta instalación no tenían dónde dormir, no tenían forma de lavarse y no comían con regularidad, a pesar de que han negado públicamente los reportes sobre condiciones denigrantes dentro del centro de Clint y otros sitios de detención de personas migrantes. Así lo reveló esta investigación conjunta entre reporteros y editores de The New York Times y un equipo de El Paso Times.

“Brotes de piojos, herpes y varicela que se esparcen entre los cientos de menores de edad detenidos en celdas estrechas; un hedor de ropa sucia tan fuerte que impregnaba la ropa de los agentes; una niña que era vigilada para que no intentara suicidarse; niños llorando constantemente y agentes que pedían a adolescentes migrantes que cambiaran los pañales de los más pequeños son algunas de las escenas descritas durante decenas de entrevistas y la revisión de declaraciones juradas e informes de inspección que hizo el equipo de periodistas que realizó el reportaje”.

Lector, ¿consideras necesario conocer más de esta depredación? Algo ocurre con la moral individual y colectiva de los seres humanos en el mundo, que inmersa en la avaricia permanece inerte ante el dolor del próximo. Dejaron de lado la propuesta de ser buenos samaritanos.

Posted in Uncategorized | Leave a comment

La Costumbre del Poder: La retórica del cambio

 Gregorio Ortega Molina 7 de agosto de 2019 – 00:13
Lo cierto es que no estamos saliendo, al menos no por lo pronto, del laberinto neoliberal. Parecería más bien que estemos entrando en una tercera etapa del neoliberalismo en México
Imagen integrada

Hannah Arendt nos refresca la capacidad de análisis y renueva la hipótesis de lo que no pueden eludir los gobernantes: el actor y el narrador no necesariamente son la misma persona. Quizá, además de distintos, a veces pueden ser contradictorios, porque el primero considera tener capacidad suficiente para escribir, él, la historia, sin tomar en cuenta que narrar requiere de una mentalidad diferente a la que lo guía por el mundo.

Lo anterior viene a cuento por el extraordinario ensayo de Rafael Lemus, escritor y profesor asistente en California State University, Fresno. Es coeditor de El futuro es hoy: ideas radicales para México.

Dada la importancia de lo publicado en The New York Times reproduzco lo sustancial, para que nos ayudemos a comprender a este país en el que nos movemos, y nos atrevamos a aspirar a un futuro ajenos al que anticipan los augures económicos.

“Una buena mañana de marzo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), decretó abolido, de una vez y para siempre, el neoliberalismo en el país. Lamentablemente, la realidad no se disipa por decreto. A siete meses de un gobierno pretendidamente de izquierda, el neoliberalismo persiste, implacable, en el centro. Peor aún: se extiende y adquiere nuevas e inquietantes formas.

“Pocos países han experimentado el neoliberalismo con tanta severidad y violencia como México. Desde principios de la década de los ochenta hasta el 1 de diciembre de 2018 -el día en el que AMLO tomó posesión-, todos los gobiernos coincidieron en la ortodoxa aplicación de una serie de medidas de liberalización económica que transformaron radicalmente la configuración socioeconómica del país. Se conocen esas medidas: apertura comercial, desregulación de los mercados financieros, privatización de empresas estatales, flexibilización de las relaciones laborales, reducción del gasto público. Y sus resultados: escaso crecimiento económico, mayor desigualdad de ingresos, nulo abatimiento de la pobreza.

“Para salir del laberinto neoliberal y construir las condiciones de una economía distinta es necesario operar desde el interior de la economía neoliberal misma. Se trata de una tarea compleja que requiere, además de tiempo, montones de imaginación política. En un artículo reciente, Joseph Stiglitz anticipaba ya algunas de las prioridades de esa tarea: restaurar el equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y los mercados; mermar la capacidad de las grandes corporaciones; cortar el vínculo entre el poder político y el poder económico.

“Ninguna de las políticas económicas de AMLO, hasta ahora, parece particularmente comprometida con esa agenda. Es cierto que de vez en vez el presidente arremete verbalmente contra la oligarquía mexicana y que toma decisiones —como la de cancelar el aeropuerto en Texcoco— que afectan los intereses de algunos empresarios. También es verdad que desde el primer día de su gobierno se ha ocupado de poner en marcha urgentes programas sociales dirigidos sobre todo a jóvenes, indígenas y adultos mayores. No queda claro, sin embargo, que esos programas rebasen el marco de una política social focalizada y asistencialista, ni que esos altercados ocasionales con la iniciativa privada anuncien una nueva dinámica entre el poder político y el económico.

“Más bien lo contrario: en vez de acentuar la división entre ambos poderes y transparentar sus transacciones, el gobierno de AMLO se ha rodeado de los empresarios consentidos del viejo régimen, se ha valido de las empresas de estos para avanzar los nuevos programas sociales y ha asignado más del 70 por ciento de los contratos federales sin licitación alguna.

“Menos interés aún ha mostrado en construir o vigorizar circuitos comerciales que aminoren la dependencia económica de México con Estados Unidos. Atrincherado entre sus fronteras, AMLO no parece tener, de hecho, más estrategia internacional que la de mantener a toda costa el acuerdo comercial con Estados Unidos, incluso si eso supone permitirle a Donald Trump dictar nuestra política migratoria.

“Pero no es solo que el modelo neoliberal persista: es que su embate contra el Estado ha cobrado nueva fuerza durante estos últimos meses. Los gobiernos anteriores atentaron contra la burocracia y el aparato de protección social con el pretexto de la eficiencia administrativa. Este gobierno -siempre dispuesto a justificar sus políticas con narrativas históricas- ha golpeado ciertos sectores del Estado con una coartada juarista: la austeridad republicana.

“Lo cierto es que no estamos saliendo, al menos no por lo pronto, del laberinto neoliberal. Parecería más bien que estemos entrando en una tercera etapa del neoliberalismo en México”.

¿Será que allá nos llevan?
Posted in Uncategorized | Leave a comment