LA COSTUMBRE DEL PODER
Gregorio Ortega Molina 22 jul 2014 – 00:14 CET
¿Ganó o perdió Carlos Slim con la reforma en telecomunicaciones? La información dice que el jueves 10 de julio último obtuvo, en la BMV, una ganancia de 217 millones de dólares por hora; es decir, en un día de operaciones ganó, por una decisión estratégica, más de mil millones de dólares; todavía no sale a vender, y desconocemos qué va a comprar en otros sectores donde no es preponderante.
La manera en que se hizo el anuncio de desincorporación de activos y se movieron las acciones en la BMV, sólo indica que Carlos Slim supo con mucha antelación el desenlace previsto para las leyes secundarias de la reforma en telecomunicaciones, y puso a sus cerebros financieros a elaborar un programa que le permitiría transformar una supuesta derrota en victoria financiera y en enriquecimiento para neutralizar, con inteligencia y buena información, las consecuencias de declararlo preponderante.
Hace muchos años, por ingenuidad o ignorancia, no supe escuchar un aviso “providencial”, en el que se me advirtió de que en unas horas el peso se devaluaría. Fue octubre de 1987, el mes en que las operaciones en la BMV fueron suspendidas, debido al furor especulativo desatado por el “destape” de Carlos Salinas de Gortari, para hacer más y nueva política.
Al vivir el desarrollo de los acontecimientos supe, como en un destello, que había dejado de lado un futuro económico. Obviamente no sucede lo mismo con el patrón del grupo Carso, a quienes los lambiscones han de caravanear para ofrecerle información privilegiada a cambio de las migajas que caen de su mesa.
Escribió Javier Marías en Tu rostro mañana: “Nuestros tiempos se han hecho ñoños, melindrosos, en verdad mojigatos. Nadie quiere ver nada de lo que hay que ver, ni se atreve a mirar, todavía menos a lanzar o arriesgar una apuesta, a precaverse, a prever, a juzgar, no digamos a prejuzgar, que es ofensa capital…
“Nadie quiere saber; y a saber de antemano, bueno, a eso se le tiene horror, horror biográfico y horror moral. Se requieren para todo demostraciones y pruebas… el beneficio de la duda lo ha invadido todo.
“Y así hoy nadie quiere enterarse de lo que ve ni de lo que pasa ni de lo que en el fondo sabe…”.
Lo anterior no es eufemismo ni juego de palabras, por ello sólo personas como Carlos Slim, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Benjamín Salinas Pliego y Joaquín Vargas, por mencionar a algunos, son capaces de compartir la mesa, sin indigestarse.
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AMN.MX/gom